Sunday, November 19, 2006

Sesión vermouth

     Un Yzaguirre rojo por favor. Céntrico bar de la ciudad. El mismo del que salí escopetado para acompañar a J. a la cena. Doce de la mañana recién sonadas en la iglesia. Beatos dentro, ateos,  pasotas y otras hierbas resarciéndose en los bares. Hacía tiempo que no tomaba el vermouth con aderezo de ginebra en compañía de G. y P. Ellos se quejan mirando a la mesa. Yo simplemente asiento y sorbo del vaso. Hablemos de lo que hablemos siempre hay un punto de angustia vital y hartazgo por su parte. Yo paso. No soy tan negativo, o al menos lo disimulo mejor.

     Redirijo la conversación a temas más vanales con una habilidad que verdaderamente me sorprende. Analizado en frío, llego a pensar que tengo poder de persuasión, aunque a veces vuelvan a caer en el pozo de las desgracias. Esta mañana no ha sido así. Saco unas almendras de una maquinucha que hay en el local. Hablamos un poco de todo, trabajos, estudios, recuerdos de infancia, ligues, sexo, viajes, terceras personas, deseos y pasado. Trato de no hablar de futuro para que no decaiga el ambiente. Las almendras se acaban. La gula no. Más almendras, avellanas y unas aceitunas. Seguimos a lo nuestro esta mañana. Vermouth charla y picoteo.

     A veces recaemos tanto en recuerdos pasados que podría comparársenos con los jubiletas mirones de obras que recorren las calles y pueblan los bares. No me importa demasiado. Son muchos los momentos que hemos compartido, muchas las cosas hechas, mucho el camino andado. Veinte años de amistad con G. y catorce con P. Lo cierto es que ocurra lo que ocurra, me siento bien en su compañía, y por más que podamos quejarnos los unos de los otros y escupírnoslo a la cara disparando a bocajarro, hemos formado un pequeño grupo muy bien avenido que se reúne con menos asiduidad de la que nos gustaría, pero cada vez con más ganas.

     Tres licenciados al menos empleados. Bonita rima, extraña realidad. Tenemos ideas políticas dispares, G. y yo contra P. De familias diferentes, me ganan con mucho en nivel económico. Un par de negativos y pesimistas contra mí. Dos muy altos y uno que no llega al metro setenta. Obvio las iniciales por decoro. Los ojos azul intenso de G. y el pardo oscuro de P. y mío. La zurdez de G. y nuestras diestras firmando servilletas. Tantas cosas, tantos momentos. G., P. y yo.  A fin de cuentas, tres buenos amigos.

     Hoy por fin llega la brevedad a mis palabras. Que les vaya bonito.

Posted by Purga de mente at 18:19:15 | Permalink | No Comments »