Monday, November 27, 2006

El lector del hospital

     L. se ha leído mis diecinueve posts del tirón. No ha tenido la decencia de dejarme ni un triste comentario. Gracias a quienes si lo habéis hecho, seguid así. De todos modos lanzo una alabanza a su proeza. Yo no me leería tanta cantidad de letra del tirón jamás.

     Ha tenido eso sí la oportunidad de comentarme en persona la falta de su inicial en el texto dedicado a ellas. L. si no me lo pides vía comentario, no sé si hablaré mucho más de ti. También me ha sugerido que cambie el nombre del blog por algo similar a Mi vida social y algunas otras ideas. Dice que mis comentarios le han vuelto a recordar la escasa vida social y su falta de tiempo libre. No le cabe una guardia más y hace turnos eternos en el hospital. Yo le he recordado a cuanto asciende la nómina de un MIR y lo que suponen los incentivos en forma de guardias. Se ha reído y me ha invitado a comer. En la cafetería del hospital claro. Aún así, genial. Me he librado de la tortura en forma de lentejas estofadas.

     Se me hace raro, pero que muy raro ver a L. de verde y blanco MIR. Me da la risa floja y recuerdo los años en los que estaba de moda el chándal de táctel. L. tenía uno blanco y verde, aunque de aquella corríamos por el patio, y ni L. rajaba pacientes ni yo aporreaba las teclas del ordenador para contar cosas. La comida pasó mientras un par de médicos entrados en años echaban pan en su sopa y hablaban de la estupenda esplenectomía realizada a un accidentado y de un osteosarcoma en un niño. L. comía y permanecía en estado de absoluta pasividad. Yo ponía la oreja con interés y sacaba la conversación adelante como buenamente podía.

     Al acabar la comida tenemos el tiempo justo para tomar un café con una doctora apellidada Peligros que me inspira poca, pero que muy poca confianza. Me acuerdo del Sr. Pies, podólogo. Las comparaciones son odiosas. Me apetece un chupito, que es la mar de digestivo, pero resisto. Cada mochuelo vuelve a su olivo. Yo después de una tarde con poco trabajo llego a casa y me pongo frente a la pantalla a contar esto a los posibles lectores. L., de quien podría haber hablado menos, sigue en el hospital, hasta mañana a las ocho. Pienso en cuanto trabaja de verdad. Y en todo lo que cobra. Mi situación económica ya ha abandonado Guatemala, estamos en Guatepeor… Saldremos adelante, como siempre. Hasta mañana.

Posted by Purga de mente at 19:26:28 | Permalink | No Comments »