Saturday, December 30, 2006

Echando el resto

     Tengo los regalos de Reyes solucionados. Es lo primero que me apetece contar. Con lo que me ha costado bien merece ser primera noticia. Me ha costado mucho tiempo, mucha ruptura de cabeza y no tanto dinero. Benditos Outlets. Ya conocía una tienda Outlet de la ciudad desde hacía unos cuantos años, y su traslado me fastidió un poco. Lucir ropas buenas y de marcas de prestigio se había vuelto más caro, y por mi economía menos habitual. San Google tuvo la solución.

     He comprado unas cuantas veces a través de Ebay, sin embargo en esta ocasión no encontraba nada, por raro que parezca, que me resultara idóneo para los afortunados. Esta vez el buscador principal de la red me sirvió para encontrar una tienda de descuento, la llamo así para que no me acusen de emular a Fernandisco y sus anglicismos exagerados, relativamente cerca de mi casa. Me asalta una duda… ¿Que habrá sido de Fernandisco? realmente me importa poco, máxime después de haber oído lo que le oí decir años atrás. El que quiera saberlo, que me pregunte. A lo que iba; Google me llevó a un centro anunciado como más de 2400 metros cuadrados con descuentos alucinantes. Al cocer mengua, ya lo dice el refrán. Cierto es que me ha servido para solucionar definitivamente las compras navideñas, e igualmente cierto es que en una de las tiendas, anunciada como moda italiana, encontré un lugar al que volver. La próxima visita en rebajas. Anuncio que he visto un jersey de 890€ que estaba rebajado a la mitad. Es lo que tiene ser pobre y de pueblo, uno alucina con estas cosas. Similar al sentimiento de descubrir Canary Wharf, pero con susto por el precio. Estuve por probármelo, pero me venía pequeño. Puro snobismo, lo sé. No me importa.

     Ya no vuelvo a justificar más las faltas de mis posts diarios. Asuman que se deben a una vida social de tarde y noche un tanto apurada. No trato ni de presumir ni de generar envidias. Es la pura verdad, aunque esto haga que la paga extra haya volado antes de haber hecho siquiera planes con ella. Ya me he vuelto a quejar por el dinero, lo siento, sé que lo hago con mucha frecuencia. Haré propósito de enmienda para el año que viene. A fin de cuentas es cierto que no vivo tan mal. Pues eso, si se trata de otra cosa que no sea una jornada en compañía de amistades ya lo comunicaré.

     Hablando de los propósitos del Año Nuevo, yo aclaro que este año no he hecho ninguno. Para qué. Luego tendré remordimientos por no haberlos cumplido, así que para este año más que propósitos, deseos. No los confieso. No porque crea que al hacerlo no se cumplan, sino, porque no quiero. Me quito el sombrero ante quienes además de hacerlos, los cumplen. Me ablando y confieso un deseo, un poco más de fuerza de voluntad. Fuerza para quienes quieran dejar de fumar, adelgazar, beber o quieran hacer algún cambio en sus vidas.

     Mañana por la noche, puesto que ya estamos en el día de Nochevieja, cuando sea 2007, volveré a ver a algunos de mis amigos y amigas con quienes hace bastante tiempo que no coincido. Me apetece, mucho. No porque sean estas fechas, para muchos entrañables, para otros odiosas. Porque va siendo hora, porque me apetece, por eso y porque nos vamos a pegar unas cuantas risas. Haremos como dice una de mis fieles lectoras, quemar las calles mas gastadas y oscuras, sean o no de Madrid. Es la canción que estoy escuchando en este mismo momento.

     Me ocurre con cierta frecuencia. Escucho una canción y de repente no me sale de la cabeza. La tarareo sin cesar, la busco, le oigo muchas veces, en ocasiones hasta que acabo hartándome de ella. Esta temporada toca Mañana, de Mikel Erentxun, y también algunos viejos éxitos de Duncan Dhu. Escucho bastante Let me out de Dover, Serenade de la Steve Miller Band y John Wayne Gacy Jr. de Sufjan Stevens. Hoy he bajado una canción un tanto peculiar. The twelve days of Christmas, un villancico inglés que canturreábamos en la academia en la que pasaba tres tardes por semana durante mi infancia. La oí un montón de años después cantada por un coro infantil en el aeropuerto de Gatwick. Me he acordado de la dichosa canción en la ducha y hoy la he escuchado varias veces. A parte de este villancico por gusto propio, no he oído más que los que suenan en las calles más decoradas de la ciudad, normalmente a mi pesar.

     Llevo un buen rato tecleando, a sabiendas de que mañana causaré ausencia por estos lares. La cena de Nochevieja en casa de mi abuela comienza a media tarde. Hay mucho que preparar, y realmente no me disgusta. A pesar de que mi abuelo se enterrara el día de Reyes, hará pronto dieciséis años, no soy alguien a quien le disgusten estas fechas. Sí lo recuerdo, mucho, por eso hoy hago lo que no he hecho nunca antes. Le dedico este post.

     Momento sentimental aparte, para que sigan diciéndome que lo soy, y a mucha honra, como casi todas las cosas que reconozco ser, buenas o malas, pongo en este punto las últimas palabras del post, y a la vez del año. Palabras que llegan de la purga de mi mente y que esta noche se han prolongado bastante. Podría hacer balance, y como en cada uno de los años de mi vida desde que tengo memoria ha habido cosas buenas y cosas malas, y en general podemos decir que 2006, sin haber sido excelente, ha sido un buen año. Esperemos que 2007 sea al menos igual, si no puede ser mejor. En el último día del año les deseo que sean muy felices y les vaya todo muy bien hoy y por supuesto durante todo 2007.

     Buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente at 23:59:50 | Permalink | Comments (2)

Wednesday, December 27, 2006

Vicente y la gente

     Ya lo dice el refrán. ¿Donde vas Vicente? Donde vaya la gente. Y yo, igualito que Vicente. ¿Donde se me ocurre ir esta tarde? De compras navideñas. Transitar por las calles céntricas de la ciudad contracorriente es cada vez más complicado. Santa Paga Extra Bendita deben decir algunos al sentirse abducidos hacia El Corte Inglés. Yo acabé cayendo, lo reconozco. Pero me he resistido. He recorrido un buen montón de tiendas antes. Sin embargo no he encontrado la inspiración en forma de regalo de Reyes para mi padre.

     Se me resiste soberanamente. Creía que sería una tarea fácil. Nada más lejano a la realidad. Es cierto que hay personas a las que no sabes que regalar. Mi padre es mi perdición en estas fechas. Sus aficiones se las cubre él. Ropa y complementos tiene más que algunas tiendas minimalistas. La cartera nueva y el perfume recién estrenado. Los escaparates no me inspiran, y mi madre no me ayuda. Está igual de perdida que yo. Se aceptan sugerencias. Gracias.

     No sé cuanto he caminado, cuanto he visto y cuanto he manoseado y preguntado por ello. El dolor de pies se extendía gemelos arriba hasta casi la rodilla. Y lo peor. No le he comprado nada. Mi madre y mi hermano son mucho más sencillos. La primera me dijo el otro día mientras me llevaba al aeropuerto lo que quería. Mi hermano es facilmente contentable, lo mismo que yo. También sé de que pie cojea. A ellos los tengo ya preparados.

     Quiero hacer otro regalo más este año, descontando el que parece imposible. Quiero regalar algo a la única inicial que no he querido nombrar, la que ha descubierto mi “lugar”. También ando perdido, aunque tengo media idea. Me da miedo, lo reconozco. Me cuesta pensar que pienso en regalarle algo que he regalado antes a alguien. No es comparable, no es un objeto. Es una situación. Tampoco voy a purgar mi mente demasiado con esto. Tengo miedo a no controlar lo que sienta al hacer lo mismo por segunda vez con alguien. Que se me vaya la mente al pasado. Aquí no sé si admitir sugerencias…

      Como ayer, voy a día pasado. Espero que no les gasten, ni me gasten una inocentada excesivamente pesada. Mientras tanto no hagan sus compras, que yo mañana tengo que seguir deambulando a ver con que artículo de regalo me hago, y ya somos demasiados en las calles. Buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente at 23:44:43 | Permalink | Comments (1) »

Tuesday, December 26, 2006

No he tenido tiempo…

     Lo juro. Al menos no he tenido el suficiente cómo para actualizar este espacio desde el jueves. Mucha vida social. Mucho reencuentro. Mucho buen momento. Mucho gasto, también es cierto. Bendita paga extra. He tenido unos días, Nochebuena y Navidad aparte de lo más movido. Aprovecho las vacaciones que me brinda la Educación para hacer cuantas cosas puedo. Aunque hay tantas pendientes que seguro que me queda algo sin hacer.

     El viernes se presentaba tranquilo, víspera de una importante y largamente planificada quedada. Llamada a media tarde de K, que no es K sino S. Propuesta de café, caña, refresco o lo que apeteciere. Acepto. Llevamos unos días sin vernos, sin pegarnos unas buenas risas. Como ha sucedido últimamente además de diversas cervezas que van entrando cada una mejor que la anterior, decidimos salir a cenar. No nos ha tocado la lotería, seguimos siendo pobres. Pero para una cena aún da. Cenamos hasta que apenas somos capaces de revolvernos de la silla, al menos yo. Sigo con ganas de más marcha. Acabamos en un pub con más cerveza de por medio. Retiramos pronto, mañana tengo más fiesta.

     Sábado de tarde. Y. pasa a recogerme en coche. Es mi chofer para ciertas quedadas. Se lo agradezco y agradeceré siempre. Todo un lujo. Nos vemos poco, menos de lo que merece su compañía, pero la distancia geográfica es lo que tiene. En general todos los de la quedada nos vemos menos de los que nos gustaría. Muchos han emigrado por trabajo. Quedamos en una plaza en una ciudad que apenas conocemos. Siempre nos pasa igual. Preguntamos y llegamos. Llevan un rato esperando, pero ya conocen nuestra suma torpeza y falta de previsión. Un café hasta que van llegando poco a poco el resto de comensales para la cena que tenemos reservada. Anécdotas, actualizaciones de nuestras vidas y una camarera de la que podríamos deducir su sexualidad la mar de extrovertida y un tanto alocada. Estamos todos y todas los que debemos estar, nos vamos al restaurante. Cena. Muy buena. Cada vez estoy más pobre, y no me importa nada si me arruino con estas situaciones, la verdad. Fotos y más fotos del encuentro. Después las copas. Para mí ron, por supuesto. Frío abundante al lado del mar. Despedida y vuelta a casa, de nuevo con Y. como chofer. Tiene una premonición, nos va a parar tráfico para un control de alcoholemia. Así es, a dos grados bajo cero y en un dispositivo bien grande sopla y salimos. Me deja en casa. Hasta otra y gracias de nuevo, a Y. y al resto de iniciales por mantener una amistad a pesar del tiempo y la distancia. B., B., L., L., M., I. y R. GRACIAS.

     Domingo. Amanece tarde, después de acabar la mañana. Poco antes de comer. Comemos en casa y después ronda de visitas previa a la llegada a casa de mi abuela. Nos reunimos una buena tropa, como de costumbre. Yo reparo la bandeja de postres. Mi abuela dice que cada año es mayor. Razón no le falta. Aunque se quede bien mermada al acabar la panzada. Se empujan con champán que da gusto. También hago los langostinos braseados al ron. Se los comen aunque se quemen los dedos. La Nochebuena bulliciosa es estupenda. Al menos yo la echaría de menos. Por más que pueda protestar por la falta de silencio y un poco de tranquilidad, me gusta. Cada año nos acostamos más tarde sin necesidad de salir de copas después. Hay licores suficientes en casa al principio de la velada. Al final no tantos.

     Lunes. Día de Navidad. Como en miles, diría millones de hogares, comemos restos transformados en mayor o menor grado de la cena anterior. Bien ricos que están, y bien que volvemos a ponernos las botas. Mi tío hace entonces su típica protesta por la excesiva ingesta calórica. A la vez come unos trozos de turrón duro artesano gigantes. Los demás escuchamos y reímos. Forma parte de la comida navideña. La tarde va perdiéndose entre conversaciones nimias y recuerdos acompañados por café, turrón y sidra achamapanada mientras visualizamos los miles, y digo bien, miles de fotos que tiene mi abuela clasificadas en su casa. Siempre salen recuerdos que nos asoman un ápice de tristeza y otros que nos hacen saltar lágrimas de risa. Al final la cena dietética. Ayer he cenado un simple puré de verduras y un yogur natural que han sentado la mar de bien a mi organismo. Era bastante tarde y no me conecté.

     Hoy, bueno, ya ayer. He tecleado mucho y me he pasado de día. He dormido bien la mañana, hasta el justo momento en el que se acaba, para ser exactos. He cambiado el décimo de lotería en el que tenia lo jugado por uno para el sorteo del Niño, hecho unos encargos de mi padre, limpiado mi dormitorio a fondo y comido. Por la tarde más acto social. Reunión con un grupo de compañeros y compañeras de mis andanzas opositoras conquenses. Un montón de risas y puestas al día ante tres cañas que acabaron con la despedida en el punto de encuentro, la estación de tren.

     He llegado a casa cenado un poco de pescado que repare tanta caloría pasada y me he puesto a teclear. Iba siendo hora, lo sé. Por eso me ha quedado esta parrafada tan larga que como siempre espero que les guste. Mientras tanto sigo pensando y pensando que puedo comprar para Reyes a quienes aún no tienen asignado regalo. Le voy a pedir un préstamo a C. si sigo a este paso, que para algo a ella si le ha tocado el Gordo de Navidad.

     Buenas noches a tod@s, y con cierto retraso ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Posted by Purga de mente at 23:37:59 | Permalink | No Comments »

Thursday, December 21, 2006

El regreso

     He vuelto. Ha acabado la primera parte de la historia. Es lo que espero, que haya sido sólo la primera parte, y que pueda volver a la capital europea en la que he pasado unas horas de lo más ajetreado, y de lo mejor, por supuesto.

     Avión, trasporte público, metro y llegada a destino. A. me espera en la estación. A. lleva viviendo unos cuantos años en esta ciudad, la conoce, la vive, la disfruta. Vamos a su casa. Dejo el equipaje en su apartamento. Un espacio completamente remodelado, un punto de modernidad en un inmueble de 1884. Portón de madera a la entrada, escaleras desgastadas del uso, techos altos, muy altos. Salimos a cenar. Restaurante moderno en pleno corazón de la ciudad. A. vive cerca del centro. Cenamos, nos dan las mil. A casa. A la cama. Se repite la misma escena que una Nochevieja hace algo más de veinte años. Solo hay una cama. Esta vez no nos damos la mano como antaño. El susurro deseándome suerte a primera hora, mientras A. se va al trabajo me llena de energías. La nota sobre mi ropa al despertarme me acaba de cargar las pilas. Sonrío. Recuerdo. Gracias por todo A., siempre.

     No me ha ido del todo mal, ahora toca esperar respuesta. Me han dicho que no tardarán. Eso espero, ya estoy impaciente. Las casi seis horas de viaje maratoniano de vuelta dan mucho que pensar. Más aún siendo de madrugada.

     Callejeo por la ciudad, recorro lugares por los que ya he paseado antes, descubro otros nuevos. Me gusta el metro, me muevo bien bajo la tierra. Brinda la posibilidad de recorrer en poco tiempo grandes distancias. Apearse frente al lugar al que querías llegar, verlo, pasear, volver al metro y vuelta a empezar. Hago compras, demasiadas. Acabo quejándome de lo que estoy gastando, pero sigo dejando euros por doquier en mil cosas. Al menos he comprado un regalo de Reyes para mi madre. En un outlet de una marca bastante prestigiosa. He conseguido una ganga, lo confieso. Como en un restaurante de lo más modero, cumplo con lo que debo de cumplir en la gran urbe y regreso a casa.

     Han sido poco tiempo, pero ha dado de sí mucho. He vuelto y ahora a esperar acontecimientos. Mientras tanto FELICES FIESTAS y buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente at 22:45:59 | Permalink | Comments (1) »

Sunday, December 17, 2006

A falta de foto…

     Desconozco porqué la página se queda clavada al intentar introducir una foto. Me pone de mala leche la verdad… Lo único que pretendía poner es una foto de mi último viaje a Londres, y otra de París. Quería decir que ninguna de las dos fotos correspondía a la ciudad a la que volaré mañana. No veré ni el Big-Ben ni la Torre Eiffel. Contarlo con palabras no tiene la misma gracia. Al menos ya tengo tantos post como días llevo escribiendo.

     En fin, buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente at 22:56:19 | Permalink | No Comments »

El Festival tuvo la culpa

     En los últimos días hay algo de inestabilidad en este blog. Ando un tanto apurado. Mañana por la noche salgo rumbo a una capital europea en la que quizás mi vida dé un cambio. Quizás no, quizás sea sólo un viaje de ida y vuelta. Un viaje que me dé a conocer un poco más una gran ciudad. El caso es que ayer no tecleé nada, y hoy debería hacer dos entradas para igualar el número de días que llevo tecleando mis cosas con el de posts. No estoy seguro de que lo haga.

     Ayer, para quienes me acusan de crapulilla, noctámbulo y amante de los actos sociales y festeros, acudí a un Festival en mi ciudad. Un Festival Navideño nada al uso. Vuelven a tener razón los que me tildan de lo que he comentado antes. Sí, me gustan estas cosas, y me lo paso pipa. Decía que no se parecía en nada a una fiesta de actuaciones ñoñas y sentimentales tan al uso en estas fechas.

     Por el escenario desfilaron pianistas, cantantes con voces sorprendentes, un guitarrista uruguayo cuyas manos sobre el instrumento eran arte. Nunca he visto nada igual, ni lejanamente parecido. Bailes de salón, partes de grandes musicales, monologuistas, bandas de instrumentos y sobretodo allí estuvo C., dominando la escena, metiéndose al público en el bolsillo. No tenía ni la menor idea de que su voz y su guitarra fueran así. Capaces de transmitirme, de emocionarme, de hacerme levitar frente a su actuación. LOs bravos y aplausos fueron grandiosos, y sobretodo bien merecidos, Alucinante, hazle caso al uruguayo, que seguro que te va mejor que con la profesión que hemos escogido. Increíble, sorprendente, fascinante. El Festival merece un diez. C. un once.

     Si el espectáculo de dos horas y media fuera poco, al finalizar se produjo un singular sorteo. Colaboradores regalaron a la sociedad que lo organizaba diversos obsequios, bastante buenos, por cierto, que se sortearon entre los aproximadamente doscientos cincuenta asistentes. La suerte me sonrió. El tercero de los números extraídos de la bolsa en la que estaban depositados fue el sesenta. Yo tenía el sesenta. Salí al escenario y me traje para casa un sobre con un vale de compra de una cantidad importante, en una tienda local. Como unas castañuelas de contento.

     Al acabar la noche el estómago protestaba. Nos fuimos a cenar, y ya se sabe. La cena pedía un poco de fiesta posterior, para celebrar mi premio. Siendo sinceros si no me hubiera tocado nada, hubiera salido igualmente. Por eso falta mi post de ayer. A las siete y media de la tarde salí de mi casa. A que hora llegué prefiero no decirlo. Ya era hoy.

     Y hoy he tenido un día movido. El cumpleaños de J. para empezar. Salimos a comer fuera y la sobremesa se alargó hasta bien entrada la tarde en posteriores cafés e idas y venidas en coche. Al llegar me he puesto a organizar algunas cosillas. Pocas, soy de los que cierra la maleta in-extremis. Se me suelen olvidar diversos objetos, la verdad. Y aquí estoy, por última noche hasta al menos el miércoles. Pongo mis palabras, purgo mi mente hasta la próxima entrada.

     Deséenme suerte, y mientras tanto, tengan buenas noches y buenos días hasta mi vuelta tod@s.

Posted by Purga de mente at 22:38:51 | Permalink | No Comments »

Friday, December 15, 2006

Al final, el vuelo

     Por fin, hoy tengo un poco de tiempo para este blog. Tengo tantas cosas que contar que ni siquiera sé por donde empezar. Acabo de ver un reportaje hecho por CQC en Chile. Preguntaban acerca del sentimiento que les producía la muerte de Pinochet. Dejo constancia de los miles de merecidos improperios que le lanzaría, más aún al oír a ciertos “seres” loar las proezas de semejante individuo. Sin embargo sobre esto no quiero decir nada más. Me hierve la sangre.

     He pasado, como bien he dicho ayer, un par de días de lo más movido. Preparando un viaje a una capital europea en la que voy a llevar a cabo una entrevista que puede hacer cambiar algunas cosas. Mi madre se alegra de que por fin los Cursos de Doctorado sirvan para algo más que para amainar la cartera y hacer bonito en el currículum. Estoy ilusionado, también noto un tenue nerviosismo, al ponerme a pensar en ello, en que esto puede cambiar mi rumbo vital. Por otro lado soy consciente de que puede tratarse sólo de un viaje con un propósito que no se consiga. Al menos volaré. Me encanta volar.

     En el avión me lo paso en grande, en general en los aeropuertos también. Cada cual tiene sus peculiaridades. Lo único que no soporto es la poca puntualidad de los vuelos. Acaba poniéndome de verdadero mal humor. Estrené la T4 de Barajas a los quince días de su inauguración. Creí que era uno de los pocos pasajeros que no había tenido un sólo percance en mi vuelo. Los informativos ponían al corriente del brutal caos que se vivía en la terminal, por cierto, un edificio impresionante, de gran belleza para mi gusto. Puedo destacar incluso que mi vuelo con destino Madrid salió con antelación. Increíble pero cierto, todos los pasajeros alucinamos. La sorpresa me dio en los morros cuando en el vuelo de regreso a casa nos pasamos más de una hora esperando a la cola en la pista de despegue. Los comentarios sarcásticos del Comandante no mejoraron los ánimos. Salimos cuando ya deberíamos de haber llegado a destino. Volviendo de La Habana acabé lanzando improperios con todo aquel que quisiera escucharme por las más de dos horas de retraso del vuelo. Temía perder en enlace en Barajas, y para no hacerlo acabé a la carrera, trolley en mano para poder embarcar. Conoci a una chica cuya belleza me cautivó, nunca más la he vuelto a ver, pero no olvido su cara, sus ojos, su sonrisa, su expresión y su carácter ameno y amigable. Cualquier día le dedico unas palabras, bien las merece.

     La aventura del bihélice que nos llevó desde la isla de Mykonos a Atenas no tiene desperdicio. Ha sido la única ocasión en la que me he planteado si realmente hay pocos accidentes. Imagínense un autocar, con sus cincuenta plazas medio destartaladas que acelera y acelera y de repente cruje y despega. Es lo más parecido a lo que sentimos en aquel avión. Si a eso añadimos que eran las seis de la mañana, háganse una idea. Como atenuante estaba la juerga de la que acabábamos de llegar. Aún así, cuando pisé Atenas respiré hondo. El avión de Air Morocco lo comento en otra ocasión, únicamente dejo caer que descubrí el olor a camello concentrado en las alturas.

     Se me acaba el día y sigo teniendo muchas cosas que contar, nimiedades, es cierto, pero son mis cosas, lo que voy metiendo día a día en este rincón. Tengo que pensar un título para el post. Siempre lo hago una vez lo he concluido, y en ocasiones no resulta nada fácil. Hoy sin embargo no me ha costado mucho, al final he hablado de lo que dice el título. Como el resto de mis palabras están aquí una noche más para quien las quiera descubrir. Yo ahora me serviré un buen ron con hielo y un zumo de limón natural y me tiraré en el sofá hasta que los párpados pesen más de la cuenta y oiga los susurros de las sábanas requerirme.

     Hasta mañana, buenas noches a tod@s.

 

Posted by Purga de mente at 22:56:15 | Permalink | Comments (2)

Thursday, December 14, 2006

Prisas

     Llevo un par de días a la carrera, sin un puñetero minuto para dedicar a este blog… Ayer por excederme me pasé de día, y hoy… hoy me ha pasado igual. Ya escribo para mañana. Con la de cosas que siempre tengo que contar… Mañana intentaré hacer un post más largo y decente. Ahora me piro a la cama, que mañana se madruga. A ver cuando toca la Primitiva…

     Buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente at 23:08:25 | Permalink | No Comments »

Wednesday, December 13, 2006

Ser agradecidos…

     Es de bien nacidos. Ya lo dice el refrán. Supongo que será cierto, por eso el post de hoy es un agradecimiento a todas aquellas personas que han dejado comentarios en mi blog. Llevo poco escrito, pero me va cierta parafernalia en algunos casos. Homenajes sencillos pero sentidos. Alardes de amistad y similares. Debo decir que no todas las personas que han dejado sus impresiones y a los que hoy nombro, son mis amigos y amigas. Sí la mayoría, aunque existen personas que solamente conozco por lo que escriben, lo que cuentan en sus blogs, y que es siempre interesante, por eso también me gusta hacerles comentarios.

     Lorena fue la primera en dejarme unas letras que agradeceré siempre. No fue quien primero conoció la existencia de mis palabras cibernéticas, sí la primera en hacerme un comentario de puro elogio, de los que satisfacen y suben el ego. Deseo que sigan gustándote mis historias, me consta que las sigues leyendo.

     Antígona me hizo una exposición acerca de sus sentimientos, de cómo van aclarándose las cosas en su cabeza. Juega con las iniciales con gran maestría, y ahora ha decidido seguir con una de ellas. En persona volveré a decirle lo que pienso. No sé si le va a gustar oir lo que creo ya supone que diré. El sábado te veo.

     Kriti cuenta auténticas maravillas en su blog. Sus palabras son la esencia misma del alma. Sentimientos puros y bellos. Puede que suene a retórica, pero leanla. Se engancharán, seguro. Lo que cuenta es arte. Supera a la mayoría. Busca despertar sentimientos,  lo consigue. No es precisamente fácil, pero lo logra.

     Alis tiene un último post impactante, excelente, por supuesto lo recomiendo. Ha dado a conocer algo que mucha gente considera desagradable, podríamos decir escatológico, visto desde el punto de vista más científico. Su comentario acerca de la corrupción sexual, inmejorable.

     Raitán, lo mismo que yo, tiene “un lugar”, cada uno ha llevado al otro hasta él. Diga lo que diga tiene la espiritualidad suficiente para estar dispuesta a la escritura. Tengo que proponerle que cuente al mundo lo que siente, y sino que muestre sus estupendos dibujos, sus pinturas, su arte.

     b-612 no tiene un lugar así, por eso espero que le haya gustado viajar hasta el mío. Es una lectora que me ha hecho varios comentarios, siempre positivos y halagadores. Me sigue, y se lo agradezco, puesto que sólo nos conocemos por las palabras de nuestros blogs. Yo que sigo el suyo recomiendo que lo lean. Es una maestra, de estructuras diferentes, las palabras de sus posts, las canciones que muestra, cobran una fuerza especial. No se la pierdan. Por cierto seguro que vas a conocer mundo.

     Alena es la intelectualidad pura. La cultura en letras mayúsculas. Sienta cátedra con sus posts. Si no los leen no creo que lleguen a conocer la esencia de algunas cosas. Es la dueña de una bitácora fabulosa. Nos conocemos sólo por nuestros blogs. Espero que hayan quedado las siete personas que se querían reunir.

     Miss Bouvier es una lectora fiel. Me conoce bien, nos conocemos bien, por eso en sus comentarios noto su verdadera esencia, veo su sonrisa permanente y su afición al chisme. Me encantan sus besines. Mañana hablamos.

     Ñum-ñum, no te conozco, pero gracias por tu comentario. Eres lo más misterioso de mi blog.

     Uno de los muchos M. Me ha dado una idea, una inspiración, un consejo. Podría decir muchas cosas acerca suyo, hoy sólo voy a agradecer su comentario, que te parezca mi mejor post, con lo que eso significa.

     Serenade también me sigue. Más le vale, de que vamos a hablar sinó semejantes charlatanes. Gracias por tus comentarios. Llámame, que me lo debes. Además, tengo que invitarte a turrón y champán!

     Jesús tiene un blog lleno de unas imágenes fabulosas. Nunca había entendido en humo como él me lo ha explicado. Lo ha dibujado con palabras. Léanle. Vuelvo a indicar que sólo nos conocemos en el cyberespacio. Gracias por tus palabras.

     Martina, espero que sigas escribiendo, aunque seas tu sola. merece la pena que el mundo, bueno, que quienes nos lean, descubran lo que lleves dentro, no lo dejes.

     A tod@s, muchas gracias. Buenas noches.

Posted by Purga de mente at 23:01:53 | Permalink | No Comments »

Tuesday, December 12, 2006

Atisbos de bienestar

     Ayer tenía malestares diversos. Unas cuantas horas de buen sueño tranquilo y se han disipado. Hoy ha sido un día de bienestar. No me he vuelto loco de repente y le he cogido afición a madrugar. Eso es un mal que padecemos la inmensa mayoría de españoles, y lo peor es que tiene difícil cura. Sí se me ha quitado el dolor de espalda, a pesar de haberme tirado casi una hora en un atasco monumental, sentado en el coche meneándome lo poco que puedo. El dolor de cabeza, como bien suponía por el sueño también ha desaparecido solo. Y el sueño, soñando se fue.

     El bienestar comienza con una noticia poco después del mediodía. Impactante, trastocadora de planes, pero excelente. Por si se gafa no voy a comentar nada más al respecto, sólo añado que la semana que viene puede que deje el blanco algunos días de este blog. Un viaje. Un viaje que espero y deseo traiga buenos augurios. Tan rápido he podido he comprado el billete de avión, sorprendentemente económico, confieso.

     Me conozco, la euforia y unos nervios tenues van a acompañarme hasta entonces. Noticias de este estilo dan para ello. En el momento justo y necesario espero que la tranquilidad que me caracteriza haga su presencia, la extrorvesión salga fuera y todo marche tal cual debe marchar.

     Tanta incógnita puede molestar, lo sé. También lo siento, pero prefiero comentar lo que pueda pasar a posteriori que hacerme mi propio cuento de La Lechera, máxime cuando creo que esta vaca aún no da leche. Y tengo dudas de si sabré ordeñarla…

     Este post de hoy se queda aquí. Se atisba bienestar, pero para eso también debo dormir unas buenas horas. He descubierto lo sano que es. No soy adicto a lo sano, a ver lo que aguanto. De todos modos ahora mismo me entrego a la horizontalidad de la cama para reposar hasta mañana. Sigo buscando bienestar, aunque para llegar a él tenga que dormir  más y volar…

     Buenas noches a tod@s, y descansen.

Posted by Purga de mente at 22:41:39 | Permalink | No Comments »