Friday, December 15, 2006

Al final, el vuelo

     Por fin, hoy tengo un poco de tiempo para este blog. Tengo tantas cosas que contar que ni siquiera sé por donde empezar. Acabo de ver un reportaje hecho por CQC en Chile. Preguntaban acerca del sentimiento que les producía la muerte de Pinochet. Dejo constancia de los miles de merecidos improperios que le lanzaría, más aún al oír a ciertos “seres” loar las proezas de semejante individuo. Sin embargo sobre esto no quiero decir nada más. Me hierve la sangre.

     He pasado, como bien he dicho ayer, un par de días de lo más movido. Preparando un viaje a una capital europea en la que voy a llevar a cabo una entrevista que puede hacer cambiar algunas cosas. Mi madre se alegra de que por fin los Cursos de Doctorado sirvan para algo más que para amainar la cartera y hacer bonito en el currículum. Estoy ilusionado, también noto un tenue nerviosismo, al ponerme a pensar en ello, en que esto puede cambiar mi rumbo vital. Por otro lado soy consciente de que puede tratarse sólo de un viaje con un propósito que no se consiga. Al menos volaré. Me encanta volar.

     En el avión me lo paso en grande, en general en los aeropuertos también. Cada cual tiene sus peculiaridades. Lo único que no soporto es la poca puntualidad de los vuelos. Acaba poniéndome de verdadero mal humor. Estrené la T4 de Barajas a los quince días de su inauguración. Creí que era uno de los pocos pasajeros que no había tenido un sólo percance en mi vuelo. Los informativos ponían al corriente del brutal caos que se vivía en la terminal, por cierto, un edificio impresionante, de gran belleza para mi gusto. Puedo destacar incluso que mi vuelo con destino Madrid salió con antelación. Increíble pero cierto, todos los pasajeros alucinamos. La sorpresa me dio en los morros cuando en el vuelo de regreso a casa nos pasamos más de una hora esperando a la cola en la pista de despegue. Los comentarios sarcásticos del Comandante no mejoraron los ánimos. Salimos cuando ya deberíamos de haber llegado a destino. Volviendo de La Habana acabé lanzando improperios con todo aquel que quisiera escucharme por las más de dos horas de retraso del vuelo. Temía perder en enlace en Barajas, y para no hacerlo acabé a la carrera, trolley en mano para poder embarcar. Conoci a una chica cuya belleza me cautivó, nunca más la he vuelto a ver, pero no olvido su cara, sus ojos, su sonrisa, su expresión y su carácter ameno y amigable. Cualquier día le dedico unas palabras, bien las merece.

     La aventura del bihélice que nos llevó desde la isla de Mykonos a Atenas no tiene desperdicio. Ha sido la única ocasión en la que me he planteado si realmente hay pocos accidentes. Imagínense un autocar, con sus cincuenta plazas medio destartaladas que acelera y acelera y de repente cruje y despega. Es lo más parecido a lo que sentimos en aquel avión. Si a eso añadimos que eran las seis de la mañana, háganse una idea. Como atenuante estaba la juerga de la que acabábamos de llegar. Aún así, cuando pisé Atenas respiré hondo. El avión de Air Morocco lo comento en otra ocasión, únicamente dejo caer que descubrí el olor a camello concentrado en las alturas.

     Se me acaba el día y sigo teniendo muchas cosas que contar, nimiedades, es cierto, pero son mis cosas, lo que voy metiendo día a día en este rincón. Tengo que pensar un título para el post. Siempre lo hago una vez lo he concluido, y en ocasiones no resulta nada fácil. Hoy sin embargo no me ha costado mucho, al final he hablado de lo que dice el título. Como el resto de mis palabras están aquí una noche más para quien las quiera descubrir. Yo ahora me serviré un buen ron con hielo y un zumo de limón natural y me tiraré en el sofá hasta que los párpados pesen más de la cuenta y oiga los susurros de las sábanas requerirme.

     Hasta mañana, buenas noches a tod@s.

 

Posted by Purga de mente at 22:56:15
Comments

2 Responses to “Al final, el vuelo”

  1. Serenade says:

    Ya sabía yo que iba a salir lo de los aviones por algún sitio… No sé que les ves a semejantes aparatos. Ya sabes que yo les tengo un poco de tirria. Por lo demás, como siempre muy bien.
    Aunque no sea este el post en el que debiera decirlo, aprovecho y te doy las gracias por lo que has dicho de mí el otro día. No tienes porque agradecerme nada. Me gusta lo q cuentas y por eso lo leo, ya lo sabes.
    Suerte con ese viaje, a la vuelta quemamos las calles más oscuras y gastadas, aunque no sean de Madrid, jeje.
    Me sigues debiendo el turrón y el champán.
    Bye bye!

  2. Martina says:

    Qué buen gusto!ron con zumo natural de limón…!!! Yo también tengo planeado un viaje a una capital europea, concretamente a Estocolmo, para dentro de dos meses. Volar es increíble, y no sólo por el viaje en sí, sino porque sabes que cuando aterrizes vas a encontrarte con algo que, en cierto modo, te cambiará la vida.

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