Monday, December 11, 2006

Malestares varios

     Tecleo estas letras mientras oigo comentarios de los partidarios de Pinochet en un Telediario. Aumenta mi malestar. No sólo tengo dolor de cabeza y una lumbalgia incipiente, ahora las tripas me han dado vueltas. Me sorprende que no sepan que se ha muerto un dictador, o que no lo quieran ver. Esto no me sorprende, eso me da asco. No le dedico ni una línea más. Hoy tengo bastante.

     A las dos de la madrugada yacía en mi cama con los ojos abiertos como platos, aún no había pegado ojo. Cambio unos días de horario y me las veo y me las deseo para poder conciliar el sueño. El despertador suena a una hora en la que todavía falta demasiado para amanecer. He dado un millón de vueltas, despertado no sé ni cuantas veces, y cuando por fin parecía mecido en los brazos de Morfeo suena el ring mientras pienso en que momento me tocará la Primitiva para acabar con este suplicio.

     Me levanto como puedo, me visto a ciegas, me aseo con rutina medida y me siento sin haber dicho ni una palabra y sin apenas abrir los ojos. Desayuno. La glucosa poco a poco va movilizándose y llega a mis neuronas. Comienzo a despertar. En ese momento empiezo a hacerme consciente del dolor de espalda. El de cabeza hace su aparición a media tarde.

     Tengo sueño, he dormido pocas horas y cada día me amoldo mejor a las sábanas. Despertar es a veces una tortura, como esta mañana. No he parado un momento desde primera hora de la mañana hasta hace un rato. Hubiera querido acostarme. Sé que soy perfectamente capaz de dormir del tirón hasta que vuelva a sonar el despertador. Tengo un record de dieciséis horas seguidas durmiendo. Fue después de un viaje a Italia, y me despertó mi padre para felicitarme por mi cumpleaños. El resto del día apenas fui persona.

     En definitiva ahora mismo me siento regular tirando a mal. Quiero cenar algo y meterme en la cama lo primero posible. Lo peor, analizado seriamente, es que supongo que el dolor de cabeza y de espalda son efectos colaterales del sueño que me pone pesas en los párpados. Estoy haciéndome mayor. Mierda. Para poder estar en plena forma tengo que descansar. Esto no me pasaba en la Facultad. Hacía bastante caso a un lema actual que dice Duerme cuando mueras. Ahora o estoy muriéndome poco a poco, o envejeciendo. Es jodido, pero que sea lo segundo.

     Buenas noches a tod@s, y descansen.

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Sunday, December 10, 2006

Turrón, política y vacaciones

     Estamos a 10 de Diciembre y ya nos hemos pegado un atracón de dulces navideños varios considerable. Después de comer en casa de mi abuela, de comer verdaderamente bien, como cocinan todas las abuelas, nos zampamos varias tabletas de turrón. Duro, blando, de chocolate, frutas y yema. Casi nada… Por si no teníamos suficiente fue empujado con almendras rellenas, polvorones y mazapanes. Una voz pidió Pan de Cádiz, pero no había. Mañana se compra, seguro.

     A posteriori las quejas. Unos que si esto no puede ser, que se come por comer, en exceso. Otros que para una vez al año, bueno para una temporada pequeña, porque no es precisamente una vez. Terceras que no protestáramos tanto, que somos expertos en dar sobremesas moviditas. Sobremesas de este estilo son tan comunes que he llegado a pensar, comiendo con familias diferentes a la mía, lo que deben aburrirse sin comenzar las digestiones soltando lo que uno piensa. Supongo que aquí se guarde el germen de mi gusto por la oratoria.

     La tarde fue pasando entre más charlas, siestas, televisión, crucigramas, autodefinidos, lavados de coche, adornos navideños y algunas cosas más, hasta que saltó la noticia. Pinochet ha muerto. Sin pudor ninguno aseguro que me parece estupendo, una buena noticia. Los dictadores sobran en el mundo, independientemente de sus ideologías. Extremos de derechas o de izquierdas son la misma mierda. Esto no indica desde luego mi centrismo político, en absoluto soy centrista. Me considero ideológicamente bien definido, pero sobretodo moderado y demócrata. No creo en el poder totalitarista actual de Fidel Castro. Kim-Jong-il ahoga Corea del Norte, Ahmadineyad, Morales y Chaves llevan unos pasos que no me parecen precisamente buenos. Franco, Pinochet, Ceaucescu y Milosevic, de modos diversos, han tenido la decencia de abandonar este mundo.

     No más política por hoy. No es un tema que me apasione. Tengo mis ideas, creo en ellas y las defiendo, como creo que debe hacer cada persona, sean similares o absolutamente antitéticas a las mías propias. Creo en el respeto, la libertad personal y la democracia. Quizás haya sido el exceso calórico en forma de almendra miel y chocolate el que me haya hecho escribir este apartado del post. O no, simplemente me apetecía.

     Ahora pienso lo rápido que se me ha pasado el puente. Tanta salida nocturna, tanto dormir hasta que se acaba la mañana, ha hecho que se me fuera el tiempo demasiado rápido. Sé que me quejo de vicio, mucha gente ha tenido que trabajar, pero me quejo. Y para que sigan criticándome cuanto quieran, dejo bien claro que a partir de mañana empiezo a tachar en el calendario los días que me quedan de aquí al 21. Nueve días de trabajo, después diecisiete de vacaciones. Bendita enseñanza, o educación, como la quieran llamar. En Enero me quejaré de nuevo.

     Buenas noches a tod@s.

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Saturday, December 9, 2006

Regalos navideños

     Mi abuela y yo regresábamos de Buenos Aires. Habíamos pasado las Navidades a temperaturas realmente extrañas en estas latitudes. También habíamos cumplido su mayor deseo desde que quedara viuda. Pudo cambiar de año con su única hermana. Pudieron compartir las fiestas, sus cumpleaños, la argentina a finales de año, la española a principios, pero sobretodo se tuvieron durante quince días la una a la otra. Para ambas algo que no tiene precio. Algo que cree que no puede no repetirse.

     Cuando se le ocurrió la idea sus hijos y nietos pensamos que se trataba de una broma, más aún ante lo poco que le gustan los aviones a mi abuela. De sobra conocíamos la ilusión que tenía de ver a su hermana, de quien se había separado hacía más de sesenta años, y a quien no había visto desde hace veinte años, cuando la porteña cruzó el Atlántico de vuelta a la madre patria ante el inminente fallecimiento de mi bisabuela. Pronto nos confesó que no se trataba de ninguna locura de vieja chocha. Realmente estaba pensándolo, a decir verdad ya lo había pensado y maquinado todo. Hizo unas llamadas a la primera agencia que encontró en la guía telefónica y después diversas cábalas hasta la sobremesa de Noviembre en la que nos sorprendió con la noticia.

     Sin pretender hacer distinciones entre sus hijos y el resto de nietos, todos allí reunidos, en la gran cocina de la casa viendo la tarde deshacerse en aguas, hizo saber, que siempre que dispusiera del tiempo y de las ganas, yo la acompañaría. Los argumentos sencillos, mi ilusión infinita. Soy el mayor de los nietos, y por otro lado el único familiar que dispone de unas abundantes fiestas en estas fechas. Ella no se veía capacitada, ni tenía ganas de realizar el viaje en soledad. Estupefacciones aparte, incluida la mía, a la semana siguiente habló con su sobrina, cómplice de la sorpresa que se le avecinaba a su hermana, desconocedora de nuestra llegada; compró los billetes y comenzó a soñar, bueno, comenzamos ambos.

     El día veintidós de Diciembre salimos de Madrid. A mi abuela le había tocado el Gordo de la Lotería sin haber visto un duro. Lo que le esperaba tenía mucho más valor que todo el dinero del mundo. El vuelo cargado de ilusiones y recuerdos aflorando a cada instante como icebergs en aguas polares. La maleta repleta de fotos. Mi abuela adora las fotos. Muchas tardes, sin un porqué concreto se sienta a repasar una a una los miles, cuando digo miles crean que no exagero, de fotos que despiertan tantos recuerdos.

     Al llegar, tras doce horas de un vuelo un tanto agitado, al Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini no sé cual de los dos estaba más nervioso, si ella o yo, que contagiado del brillo de sus ojos verdes repletos de ilusión había empezado a sentir flojera en las piernas. Las maletas por una vez no salieron las últimas. Nuestras respiraciones agitadas ante el momento que se avecinaba se habían acompasado. Los latidos se aceleraban según nos acercábamos a la puerta frente a la cual esperaba su sobrina cartel en mano.

     Son demasiado complicados de expresar con palabras, demasiado íntimos los sentimientos que se produjeron en el primer encuentro. Ni que decir tiene que tampoco desvelaré lo que aconteció en aquellos quince fabulosos días. Sólo hay que decir que fueron absolutamente felices, imposibles de repetir. Inimaginables. La sorpresa de la emigrante afloró en forma de lágrimas de felicidad mayúscula. Se fundieron en el abrazo más conmovedor que yo pueda recordar. A partir de ese momento, dos semanas en Buenos Aires. A mí se me hizo raro pasar esas fechas tan lejos, no fue nostalgia lo que sentí, lo definiría más como extrañeza ante lo desconocido. Ver la felicidad de las hermanas sobraba y bastaba para que no pensara siquiera en mí. No se separaron un segundo. Además, no añoré nada el frío al que estaba acostumbrado en esta parte del mundo. El turrón un poco, lo confieso.

     A la vuelta, como comenzaba esta historia, regresábamos satisfechos, con sensación de haber cumplido un sueño, haber vuelto realidad una ilusión. Mi abuela hubiera dado lo que se le pidiera para que su hermana, también viuda, regresase junto a ella. No quiere, y lo comprendemos. Allí está enterrado su marido, emigrante italiano, su hija, profesora universitaria también viuda, sus nietos gemelos, uno a punto de casarse, y sobretodo su vida. Sesenta años en los que ha habido de todo, bueno y malo. Sesenta años que son muchos. Sesenta años cinco meses y siete días, toda una vida.

     A la vuelta sin embargo, mi abuela desconocía que en mi cabeza había comenzado a urdirse un plan, un plan que al resto de mi familia ha parecido en principio un poco extraño, pero en el que hemos puesto toda la ilusión del mundo, todo el empeño. Mi abuela es ahora la que desconoce que en pocos días volverá a reencontrarse con su hermana mayor. Esta vez a este lado del mundo.

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Friday, December 8, 2006

Lo que el viento se llevó…

     Lo que puedo ver desde las ventanas de mi casa incluye varios paraguas, hojas y ramas de árboles, porquerías varias de papeleras repletas esparcidas en el asfalto, un luminoso navideño y el cartel de una tienda, también han volcado algunos contenedores. Menos mal que no vivo muy cerca de la costa, no sé que hubiera podido pasar.

     Encima llueve. Llueve y apenas tienes con que taparte. Los paraguas se doblan, rompen y vuelan por la potencia del vierto. Envueltos en chubasqueros andamos agazapados, mirando al suelo y apenas sin ver tropezando con lo que el viento haya depositado a sus pies. Para más inri los diversos centros comerciales  que hay en los alrededores de mi ciudad abren. Coches y más coches en caravanas kilométricas que atascan todo. Salir de aquí en coche, según en que dirección, puede suponer una ardua tarea. Sólo eres capaz de ver una hilera de faros delanteros que se pierden en el horizonte de una larga recta, bajo un puente. No te ceden el paso ni a tiros, para introducirte, de mala leche, en la caravana tienes que jugar al despiste. Genial.

     Con todo esto había pensado quedarme en casa, ponerme un DVD de National Geographic que he sacado de la biblioteca y tumbarme en el sofá  hasta que se acabe. Había pensado escribir con más paciencia el blog de hoy, cenar con tranquilidad, en fin, mi plan era bien sencillo, un poco de ocio cultural y a dormir cuanto pueda. Ha llamado G. y, ¿que es lo que voy a hacer? Pues si señores y señoras, salir. Salir un rato, no mucho, hasta que cierren la cervecería cercana a mi casa, como si lo viera. Ya he dicho que últimamente estoy hasta el cierre con una frecuencia que ni Barney Gamble en el bar de Moe. Mi carne es débil, y mis ganas de charla distendida infinitas.

     Dudo que el viento sea capaz de llevarme. Sé que me quejaré como estoy quejándome ahora de la lluvia que llora el cielo, del viento que sopla, y de algunas otras cosas más. Entre ellas que hoy había reservado la tarde para S. de quien espero aún la llamada. Llegará mañana, imagino. Ahora me voy a cenar, que tengo que tomar fuerzas para comentar todo aquello que surja en la mesa de madera del fondo.

     Buenas noches a tod@s, y que el viento no les lleve.

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Thursday, December 7, 2006

De películas y nuevos términos

     Me he dado cuenta de que paso buena parte de mi tiempo en diversos bares, pubs y cafeterías en las que mantengo conversaciones casi siempre muy interesantes con mis amigos y amigas. Soy un animal social. Así me define A. Anoche por ejemplo, volvió a suceder. Frente a tres bebidas diferentes, el la mesa en la que G. y yo decidimos nuestro último viaje a Londres, B. E. y yo hablamos largo y tendido acerca de unos cuantos temas, que al igual que tantas otras veces acaban con un barniz de psicología y sexo importante. Mentamos a la Familia Real y a sus miembros con opiniones dispares, y por supuesto hablamos de la película de El camino de los ingleses.

     Podría haber estado mucho mejor, la verdad. Yo esperaba que fuera de otra manera. Más de unas cosas y menos de otras. Más dinamismo, más fidelidad a la obra de Antonio Soler, que vista la película recomiendo aún con más fuerza para que surjan las comparaciones. Sean odiosas o no. Menos filosofía y menos dialogo poético y radiofónico esparcido por doquier a lo largo de las dos horas que dura el film. Una película, para mí, normal y corriente, como tantas otras, tocada por la varita mágica de Antonio Banderas, cuyo nombre sirve y basta para llenar por completo la sala de cine.

     Finiquitada la crítica paso a comentar el gran descubrimiento de la noche. Señoras y señores… ayer he descubierto el concepto de Hembrismo. Reconozco desde mi ignorancia absoluta en temas psicosociales que hasta anoche yo consideraba Feminismo sinónimo de Hembrismo. La facilidad natural de B. para la conversación, y su gran conocimiento de la materia, me aclaró los términos. Feminismo = Igualdad de género; Hembrismo = Mujer superior. Personalmente creo que, quizás por culpa de tanto Machismo metido hasta el último resquicio del Universo, muchas personas confundimos ambos conceptos. Lo que sale por la televisión, radio u otros medios de comunicación, tampoco nos aclara precisamente bien los conceptos. La fascinación por el descubrimiento de un nuevo concepto, hizo que les prometiera incluirlo en este post.

     Como suelo hacer con una frecuencia que mucha gente calificaría de excesiva, nos fuimos de la cervecería cuando ya habían recogido toda la estancia. Hasta ese momento estuvimos hablando largo y tendido, como bien apunté anteriormente, de unos cuantos temas con la pasión y la gesticulación que nos caracteriza a los tres. La velada estupenda tendrá una segunda parte en los últimos días del año en una comida en el restaurante de la familia de E., que por otra parte no fue capaz de darme consejo acerca de la carta.

     En fin, otro día más doy la razón a quien asegura que este blog se parece mucho a un diario personal con un par de paranoyas de autor clavadas en él en forma de post. Ya he dicho que escribo porque escribo, y escribo lo que me apetece. A fin de cuentas al mencionado lector no le queda ningún post por leer. Cosas de la amistad.

     Buenas noches a tod@s.

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Wednesday, December 6, 2006

El que espera desespera…

     Por fin voy a ir al cine. Voy a ver El camino de los ingleses, la nueva de Banderas. No la veo por el malagueño, lo hago porque hace cosa de mes y medio, quizás dos leí el libro, de otro malagueño, por cierto. Al principio me resultaba complejo, un tanto difícil de hilar, pero poco a poco me fui enganchando, imbuyendo en la historia. Suelo meterme mucho en historias novelescas que me gustan, en libros buenos.

     Al final el libro de Antonio Soler me impactó, me gustó, mucho. Y por eso esta tarde en la que hago este blog cortito, por lo de cumplir con el día, indico que por fin iré a ver la película. Voy con B. que vendrá a buscarme en su coche. Iremos a poner al día nuestras vidas en un café previo, y después a ver la película. Tengo muchas ganas. Espero que no me decepcione. Intuyo que no lo va a hacer. Después del cine no sé que voy a hacer, imagino que volver a casa no, por eso, para que no me dé mañana sin haber colgado algo en esta especie de diario, lo hago ahora.

     La historia del libro pinta muy bien, lo recomiendo a todos los lectores de este blog. La adolescencia a finales de los setenta. Confío en la adaptación y en el potencial de todos los actores y actrices. Voy a perfumarme un poco para salir al encuentro de B. Mañana quizás haga un comentario de la película. Las ganas ya me estan pudiendo. Maldita impaciencia.

     Hasta mañana a tod@s, que les vaya bonito.

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Tuesday, December 5, 2006

Conversaciones ajenas

     Lo que aquí relato esta noche previa al estupendo puente que me tendrá alejado del trabajo y las obligaciones hasta el próximo lunes (Bendita educación o enseñanza), ha sido escuchado por mis oídos a lo largo de este día. Son dos conversaciones ajenas a mí. Quizás no debería haberlas escuchado, tampoco he puesto la oreja, simplemente estaba allí, guardando mayor silencio que las personas de al lado.

     Conversación en cafetería muy conocida del centro esta mañana entre dos chicas rubias bufanda al cuello y bolso dorado estudiantes de Derecho:

     Chica1: -Tía, que fuerte, que nos ha dicho la profe de Feminismo (Medianamente conocida en la ciudad por su pertenencia a una asociación de gays, lesbianas y bisexuales) que se casa con su novia el viernes-.

     Chica2: -Uf, que supermal, ¿no?, como si os interesara… ¿como es?, ¿tiene pinta de camionero?, ¿se parece a (Famosa política)?-.

     Chica1: -Para nada, si es superfemenina, que viste superelegante, toda de marcas, ¿sabes?, con trajes ideales y usa complementos de (Marca del osito)… A mí se me parece a la madre de F.-.

     Chica2: (Expulsando el humo de un cigarrillo). - Pues supermal, debería de prohibirse tía-.

     En este punto decidí dejar de escuchar. No merece la pena. Pijas homófobas no, gracias. La profesora podría hberse ahorrado el comentario, o no, da igual, yo le deseo que le vaya muy bien. Me levanto de la mesa, pago y me voy. Las miro con cara de asco.  A pesar de todo callo. Por ganas hubiera dicho algo, pero bastante me hace sufrir ya mi lengua.

     Sobre la una de la tarde, a salida de un Tutti-Frutti cerca de mi casa. Abundante grupo de chicas revista juvenil en mano. A ojo, catorce o quince años a lo sumo. El tema, Operación Triunfo.

     -Este es marica perdido, tiene pluma pa llenar cien fundas nórdicas-.

     -Joder tía que pena, porque esta bueno, ¿eh?-.

     -¿Que díces?, ¡pareces tonta! el que está bien bueno es (Chico de peculiar peinado), aunque me gusta más como cantante (El citado en el primer párrafo)-.

     -La que estas tonta eres tú, ese es (insultos e improperios varios, alusivos a su forma de hablar y vestir entre otros). En cuanto salga nominao lo van a echar fijo, pero claro, como es un enchufao del jurado…-.

     -Lo que pasa que es de los mejores, por eso lo salvan, canta superbien. A mí lo que me pareció fatal fue lo q dijo el (Alusión al padre desconocido) de (Miembro del jurado hortera con gafas, también llamado “producto”). Era pa pegarle unas ostias y partirle la cara. (Montón de nuevos insultos apoyados por casi todas)-.

     -Mira en esta foto que bueno sale (No se de quien se trata). Es el que está mas bueno. Bueno, a mi también me parece que esta bueno que te cagas éste (Sigo sin saber de quién se trata)-.

     Me voy para casa son una sonrisa mientras siguen hablando en un tono cada vez más elevado. Recuerdo tiempos pasados. Las Mamachicho. Que tiempos, el despertar…

     No sé cómo de ético o estético es hacer público estos comentarios. Tampoco me importa. Lo cuelgo en este post porque me ha pasado a mí. Son muchos quienes salen hablando de terceros, despotricando, insultando, vilipendiando. Yo lo hago en primera persona. Hoy cuento lo que me ha pasado, lo que he oído, tal cual lo recuerdo. Solamente espero que lo disfruten si deciden leerlo.

    Buenas noches y que lo pasen bien estos días.

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Monday, December 4, 2006

Historias distantes.

     La conversación de esta mañana con L. me ha dado pie para este blog. Amores en la distancia y amores entre personas de procedencia muy distinta. Algunos quizás no sean verdaderos amores, son historias. No siempre continúan en la actualidad, algunos han acabado en amistad, otros en indiferencia, y los terceros en distancia absoluta con pizcas de odios y resentimientos. Existen sin embargo algunos casos de personas en mi entorno en los que ni la distancia ni la procedencia ha importado para nada y mantienen unidas a las parejas.

     L. no entiende de amores cercanos. En la facultad C. deseaba fervientemente que entre ellos surgiera algo que aparcara de una vez el amor platónico en algo más carnal. No hubo forma, no había atisbo alguno de reciprocidad. La, llamémosla afición, de L. por historias o amores lejanos comenzó en Grecia.

     Volvíamos de Mykonos, en donde C. que no se si es C. o es K., de nacionalidad albanesa y residencia en la isla griega encandiló con artes, que por su eficacia, muchos desearíamos para nosotros, a L. Fue fulminante. En tres días, cas en uno si me fuerzan, surgió una chispa que encendió una llama de fuego vivo que duró un tiempo considerable. Desde España L. recibía mensajes, llamadas y regalos venidos desde el medio de las Cícladas. Hoy en día no mantienen una relación sentimental, pero hablan y se nota que se quieren.

     Ahora sale con R. a quien conoció unas vacaciones veraniegas en la que es casi la otra punta del país. Les va bien. Se ven con frecuencia, y a pesar de la distancia, no tan grande como antaño, mantienen un amor surgido, como en las películas, un buen verano. L. ha tomado un avión esta misma mañana para pasar la semana con R. que vendrá el día de Navidad. Os deseo lo mejor

     Son algunas más las parejas que formaron personas de mi entorno con personas cuya procedencia es muy lejana a la nuestra. Puedo citar a M. mantuvo amores en distancia con una danesa que acabaron en boda hace algún tiempo. Otra M. con un francés de origen argelino. B. con un francés de origen caledonio… o similar. D. vive en Roma con su pareja finlandesa. R. lleva casado con una inglesa treinta años. G. se vino de Alemania para casarse con un político amigo nuestro. Y así unas cuantas personas más a quien trataré de referirme en posts posteriores, porque hoy esta yéndoseme el día.

     Buenas noches a tod@s.

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Sunday, December 3, 2006

El cambio

     No es un hombre, tampoco una mujer. No soy yo, no es nadie. Es una evolución, una metamorfosis, un cambio. El paso de vencido a vencedor, de abajo a arriba, de derecha a izquierda, de calma a tempestad. El paso de lo bueno a o malo, de sensible a impenetrable. Lo han causado desastres pasados. Se reparan daños antiguos, se tapan como buenamente se puede, se genera una coraza. Se descubre el poder, esta dentro. Tu cuerpo y mente te lo dan. Nadie puede quitártelo. Que no lo intente. Se cambian las cosas. Se acaban las decepciones, ahora tú las causas. Agarras las riendas, haces lo que quieres porque te da la gana. Lo disfrutas. No importa el sufrimiento ajeno, tú te deleitas. Eres superior, así te sientes. Conquistas y vapuleas. Fríos cálculos seductores sin más fin que la autosatisfacción. Araña que teje la red y mata a la presa que es atraída por su encanto. Regocijo jugando con los sentimientos. Venganza servida en plato gélido. Posees la dureza máxima por fuera. Crees poseer maldad, es posible que la tengas. Te conoces, te reconoces. También sabes donde flaqueas. Nadie más lo sabe. Lo ocultas. Juegas y ahora siempre ganas. Se acabaron las antiguas derrotas. Ahora gritas ¡¡¡ VICTORIA!!!

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Saturday, December 2, 2006

El viaje de mis sueños

     Esta mañana he llegado de Paraguay. He llegado de golpe. Al despertarme estaba súbitamente en mi cama española. Transportado a través del Atlántico en un segundo. Abandoné el local de pareces ocres y sillas viejas para reposar plácidamente sobre mi colchón. Me ha costado, eso sí, reubicarme a este lado del mundo.

     Anoche no me acosté precisamente temprano, por eso caí rendido en poco tiempo. No sé, porque creo q no se sabe nunca, cuanto tiempo estuve en el mundo onírico. Los tiempos reales y de los sueños son muy dispares. Digo esto por la cantidad de tiempo que sentí pasar inmerso en el viaje onírico.

     Entre las sábanas llegué sin saber porqué a Asunción. Las calles de la ciudad se asemejaban mucho a las que pisé tiempo atrás en el Caribe. Árboles de hojas grandes con las raíces reventando el asfalto de las calles siendo estrangulados por ficus trepadores. Casas de fachadas desconchadas. Hubiera jurado sentir incluso la atmósfera excesivamente cálida golpeando mis pulmones. Caminaba por las calles acompañado de un grupo de personas. No tengo la menor idea de cual era el motivo de mi estancia en Paraguay. Desconozco también que estaba haciendo por las calles tan similares a las de La Habana.

     Llegué a una enorme casa en la que me recibieron unos criados ataviados con guayaberas. Recordé a García Márquez, que no apareció por el sueño. En la finca, tapizada de verde intenso había variedad de aves caminando por el suelo. Muchos árboles, no sabría decir que clase, y una enorme fuente en la parte trasera. Nos sentamos un nutrido grupo de personas alrededor de una mesa en la que había una bandeja con frutas tropicales y café listos para degustar. Repanchingado desde el sillón de mimbre, tan grande como los que usaba Alberti, me reincorporé para tomar un trozo de papaya. Recuerdo haber preguntado si allí la llamaban así. En Cuba se llama papaya a la vulva femenina, la fruta es la Fruta Bomba. En Asunción, al menos en mi sueño, vuelve a denominársele papaya. La recuerdo especialmente naranja y jugosa.

     Un salto onírico. Súbitamente estaba entrando en una casa de colores llamativos. Una valla enorme pintada de color negro se mostraba como la antesala de una sorpresa. Acompañado por alguien, desconozco quién, que hacía de guía, atravesé el hall, en el que había un nutrido grupo de personas de color. A la izquierda de la sala posterior al hall tomamos un pasillo y llegamos a una sala. Reinaba la penumbra, aún así distinguía las paredes ocres con el papel que las cubría ausente en algunos tramos y roto en otros. Las sillas viejas, de madera color vainilla y estructura metálica color marrón oscuro. En algunas había mujeres sentadas, y en una de ellas estaba I.

     I. vino conmigo a clase en el colegio. Desde que lo dejamos la habré visto en no más de seis o siete ocasiones. Pero esta noche ha aparecido en mi sueño. Me costa que en la realidad está casada hace unos años, de hecho la última vez que nos vimos, creo recordar que en Agosto hizo un año, iba acompañada de su marido. I. estaba sentada en una de las sillas, pegada a la pared derecha de la estancia. Me puse frente a ella y nos saludamos. Su melena pelirroja seguía igual de larga y con el mismo peinado. Ante mi estupefacción le pregunté que hacía allí. Como si fuera común que yo estuviera en Asunción. Respondó que se había casado hace unos años con un paraguayo, y que estaban viviendo allí desde hace otros pocos años.

     El sonido de la televisión en el salón y la claridad de la luz del día entrando por la puerta abierta me trajeron de nuevo a este lado del mundo. Con la misma velocidad con la que me había ido. Volvía a yacer un tanto descolocado en mi cama, bien arropado. Revisé cuidadosamente, con los ojos medio cerrados, mi entorno. Rasqué mi cabeza. El sueño se había acabado, estaba despierto, bueno, despertando.

     No tengo ni la menor idea de donde está I. Jamás he ido a Paraguay. No sé cuándo volveré a ver a I. Supongo que no conoceré Asunción al menos en un plazo de tiempo corto. Se me han abierto las ganas, eso es cierto. Los supersticiosos comentan que da mala suerte contar los sueños después de haber desayunado. A mí, que estoy a punto de salir a cenar fuera, y que me gustan los gatos negros, el número trece y el color amarillo, no me importa lo más mínimo contar mi extraño sueño. Al fin y al cabo ya se sabe, la vida es sueño… y los sueños, sueños son. Si no meto esta frase, un tanto tópica y más típica, de Calderón de la Barca en este post, reviento.

     Que les vaya bonito, sueñen y disfruten.

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