La noche antes
Escucho a Billy Joel y su Piano Man. Miro a través de la ventana la noche que se abre oscura y carente de frío ante mis ojos. Ahora suena Serenade de la Steve Miller Band. L. se acaba de conectar y hemos pasado un buen rato hablando acerca del destino inevitable. No estaba pensando precisamente en la muerte. Mañana vuelta a la rutina, al madrugón, al trabajo.
Sé que no debo quejarme. Poca gente tiene tantos días de vacaciones en estas fechas. Pero creo fehacientemente en esa frase que asegura que cuanto menos se hace, menos se quiere hacer. Loterías y Apuestas del Estado sigue queriendo verme pobre. Tampoco me tengo que quejar por esto, lo sé, pero, ¿de que me puedo quejar?, ¿de lo típico? Yo también quiero la paz en el mundo, salud por doquier y abundancia para quienes no la tengan. Felicidad para todos y todas. Muy al estilo Manolo Escobar. Quizás en otro orden, siendo la salud lo primero. No soy como quien pronunció la famosa frase de: En la vida hay cosas más importantes que el dinero, pero son demasiado caras para comprarlas. Lo gasto demasiado rápido como para darle importancia.
Mañana al despertar no recordaré eso de bendita educación, o enseñanza, que en varias ocasiones he dicho en este blog. Me levantaré pesadumbroso y jodido por haber dormido poco esta noche. Cosas de la vespertinidad extrema. Por si acaso cenaré en un momento y me iré a la cama pronto. Mañana veremos que cuento, que hoy estoy cansado.
Buenas noches a tod@s, gracias a quienes me leen, y que les vaya bonito.