Saturday, January 20, 2007

Que nunca ocurra

     Llovía de sus ojos mar de angustia. Resbalaba un río de lágrimas hasta la comisura de los labios. Se fundían agua y carmín. El salado penetraba boca adentro. Las manos sobre la frente sosteniendo los malos pensamientos. Sus dedos tejiendo angustias entre los cabellos. Apretando. Uñas clavadas en el cuero cabelludo. Nariz ocluida por angustia. Rubor tiñendo las mejillas, acalorándolas. Gemidos entrecortados de rabia. Pánico en las rodillas. Acabo de matar a mi marido.

     Se ha acabado. Adiós infierno. Hoy ha sido la última vez que me has pegado, grandísimo cabrón. No sé que voy a hacer ahora. Llamaré a la policía. Podré alegar defensa propia. Me da igual. Se ha acabado. Ya no me importa nada más. Cárcel, odio, asco. Lo que venga. Ya soy libre.

     Libre después de veinte años de tortura. Veinte asquerosos e interminables años junto a ti. Me has destrozado. Me has pegado, vejado, violado. Pero ahora te he ganado hijo de puta. Estas muerto. Has de saber que en ningún lugar por duro que sea estaré peor que a tu lado. Ahora voy a vivir. Saldré adelante. Seré libre. En prisión seré más libre de lo que he sido en los últimos veinte años. Separarme sería mi sepultura. Al proponértelo me pegaste una bofetada que me reventó los labios. Ahora me estas manchando los zapatos con tu espesa sangre. Hasta muerto me estas jodiendo.

      Voy a dejar el cuchillo sobre la mesa. Llamaré a la policía. Vendrán a por mí. Que pase lo que tenga que pasar. A pesar de haber sido mi gran ilusión en la vida, hoy agradezco no haber tenido hijos. Quizás en parte por eso no te dejaba. Sólo me tenías a mí. Pero yo tenía mucho más. Mucho mucho más. Un buen trabajo, hermanos, padres. Ahora no sé que pensaran de mí. Tampoco me importa. Ya sólo quiero que se acabe todo. Que te lleven de aquí. Que me lleven a mí. No creas que se me pasa por la cabeza clavarme este cuchillo. Esta manchado de tu sangre, como toda yo. Y yo de ti no quiero nada ya. Yo voy a vivir. Vivir sin ti.

     Hasta nunca.

     Llama a la policía. Llega. Se la llevan. Juicio. Cárcel, mucha cárcel. Nuevas experiencias. Y sale. Se acabó. De nuevo libre. No tengo nada que hacer en mi vida. ¿Ahora que? Ahora lo que tenga que ser. Mis hermanos me ayudarán. No comprenden porqué soy una asesina, pero no me preguntan. Me quieren. A partir de hoy comienzo a vivir otra vez.

     Cruza la calle respirando hondamente. No mira. El semáforo en rojo. Llega un coche. Frena. No es suficiente. Abre la boca y se queda inmóvil. La atropellan. Muere. Y todo se acaba. Todo. Como esta historia que jamás debería volverse real.

Posted by Purga de mente at 22:47:00
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