Friday, January 26, 2007

Tertulia a medianoche

     No hablo más de la nieve. Total aquí ya no queda. Además tres posts dándole vueltas a lo mismo es peor que oír un disco de ciertos cantantes cuyos temas siguen milimétricamente el mismo compás, el mismo fondo. Esta tarde he descubierto uno nuevo de ese estilo, una lástima. Hoy plasmo en estas líneas algo que ocurrió un par de días atrás en una televisión local.

     Medianoche. Haciendo zapping por todos los canales que te ofrece el cable aparece una tertulia televisiva en una de las emisoras locales. Cuatro tertulianos y una moderadora. Aún no sabemos de que va la cosa. Vemos a un chico calvo y con perilla hacer aspavientos muy agitado mientras ataca con cierta saña a un chico bastante joven de flequillo extravagante, de quien un cartel digital indica su profesión. Dependiente de un sex-shop. Aparece un señor de mediana edad con un perfil de intelectual más que evidente. El mismo cartel violeta indica con letras blancas sobre la pantalla de la televisión que se trata de un psicólogo y sexólogo. Viendo las profesiones de la mitad de los tertulianos y cómo va desarrollándose en tema se deduce pronto de que va la cosa. Debate televisivo acerca de las diferentes libertades sexuales.

     Se abre un plano y aparece una señora rubia de mediana edad, con muy buena presencia y voz pausada. Mi madre abre los ojos como platos, la boca con sorpresa y dice el nombre de la susodicha. M. Llama a mi padre que acude ante la insistencia. M. ha sido compañera de trabajo de mi madre hace unos cuantos años. Actualmente, y con la pista levemente perdida, caemos en la cuenta, gracias al famoso letrero digital informativo, de su gerencia en un pub de estilo liberal en la ciudad. No dan el nombre. No lo han hecho tampoco con el del sex-shop.

     A ninguno de ellos, de mis padres, les ha extrañado. Mujer casada de libertad sexual confesa a principios de los ochenta reconvertida en empresaria de locales nocturnos liberales. Digo bien locales, porque en un arrebato cada vez más potente de querer saber, nos ponemos a indagar ipso facto en internet. No es del todo raro que demos enseguida con ello. No hay precisamente muchos pubs autodefinidos como liberales para parejas con ganas de intercambio por estos lugares. Si además encuentras el nombre de la gerente en la página web de los locales, y coincide, con apellido extraño incluido. Creo que se ha dado en el clavo. M. es gerente de dos locales en dos ciudades cercanas a esta desde la que les escribo para parejas abiertas u hombres solitarios que los porteros consideren aptos para entrar.  Lo dice la página web. Acerca de mujeres solas no dice nada. De jueves a domingo a partir de las once de la noche. Recomiendan la experiencia.

     Después del extraño debate-tertulia en el que se aboga por una sexualidad más comentada y menos reprimida y vistos los comentarios del sexólogo, el chico del flequillo extraño y en joven calvo con perilla, deshecho en aspavientos que podrían resultar delatores de su condición sexual, vuelvo a internet. Quiero ver las fotos. Me puede la curiosidad, lo reconozco. Acerca de la decoración mi madre no dice nada con la voz, pero la cara se le deshace en gestos. Sólo puedo decir que quizás haya gente a quienes les guste tanto leopardo, cebra, jaulas y luces violetas. Yo lo veo no tanto hortera y recargado. Es sólo mi opinión, que conste.

     Mi madre ha comentado ayer la jugada al resto de antiguas compañeras de trabajo suyas y de M., con quienes mantiene una relación estrecha de amistad trabajada durante casi treinta años. M. y M. cuanta M. por cierto en este post, quedan un poco alucinadas, sin embargo, y una vez recapacitado no les extraña tanto. La conocen.

     Este post no es en absoluto una crítica, y por tanto no quiero que lo parezca, y si lo hace pido disculpas por ello. La existencia de esos locales, como la del resto de lugares, es por supuesto merecedora de todos mis respetos. Como lo es por encima de todas las cosas la libertad personal bien ejercida. Cuando esta no ofende a los demás, puritanos y remilgados aparte. No tengo pareja, a pesar de haber mostrado mi lugar en el mundo, como confesara hace unos cuantos posts a cierta mujer. Y me imagino que los porteros no me dejarían entrar. Aún así, no me veo actualmente en una experiencia de ese estilo. Desconozco el verdadero motivo, al menos me cuesta darlo. Simplemente no me veo.

     Disfruten quienes gustan de estos lugares de ellos, y sepan quienes me conocen en persona que si están interesados puedo darles direcciónes exactas sin confesar ni aquí ni en ningún otro lugar la petición. A fin de cuentas esa empresaria tiene fotos con su hijo y conmigo, y me ha tenido muchas veces en sus brazos. Uno es agradecido. Buenas noches a tod@s. Hasta la próxima.

Posted by Purga de mente at 21:18:33 | Permalink | No Comments »