Aféresis
Esta mañana a las diez y media me he presentado fiel a mi cita. Cita para donar sangre. Soy donante desde el año 2000. Una gran carpa alojó por aquel entonces un centro de extracción sanguínea temporal, a modo de campamento hospitalario en medio de la gran explanada frente a mi Facultad. No lo dudé mucho. Yo me hago donante. Me apetecí adquirir ese pequeño compromiso social altruista que nada cuesta. Al contrario, incluso hay pequeños detalles con el donante. La primera vez fueron unas entradas de cine, y han venido algunas otras cosas después. Nimiedades para muchos, pero cuando no esperas nada, poco es mucho.
Durante varios años he estado haciendo donaciones simples. 450 ml. de sangre y cita para dentro de tres meses. Desde hace ya algunos años hago donación por aféresis. Se trata de un procedimiento especial de extracción. Para quienes no tengan ni idea de que se trata, como yo mismo hace unos pocos años, resumo rápidamente. Consiste en una extracción en la que los diferentes componentes sanguíneos son separados por la máquina a la que le conectan a uno. En general se extrae independientemente plasma, hematíes y plaquetas. En ocasiones las tres cosas y otras sólo un par. Este tipo de donación permite ahorrar tiempos y costes para las transfusiones. De otro modo tendrían que emplearse cinco bolsas de 450 ml. para obtener la misma cantidad de plaquetas que en este proceso.
Una donación de aféresis dura entre cuarenta y cinco minutos y hora y media. Es bastante tiempo, pero se hace un favor bien grande a quien lo pueda necesitar, y compensa. Al leer la carta que amablemente te envían del Centro, en el que te informan de la cantidad de personas que han sido atendidas con tu ayuda, se siente algo que a mí se me parece al orgullo.
Hoy he donado durante cuarenta y seis minutos 350.000 millones de plaquetas, es decir, una donación simple, y 220 ml, de hematíes. No me han extraído plasma esta vez. La anterior ocasión, en Diciembre, hice una donación doble de plaquetas, y simple de plasma y glóbulos rojos. Me propusieron la donación por aféresis por mi volemia, es decir, cantidad de sangre total, y por la buena cantidad habitual de glóbulos rojos y plaquetas. Yo he aceptado ese compromiso encantado y siempre he cumplido. Siempre que no he tenido alguna leve enfermedad o estuviera tomando medicamento. Aplazaba la fecha, pero no faltaba.
Si me permiten un consejo, cosa que por otro lado no suelo dar, ni me gusta mucho recibir, háganse donantes. Un poco de su tiempo y de su sangre sirve a quienes la necesitan de verdad. Aparte de la extrema amabilidad de los doctores y enfermeras que te atienden, no hay que despreciar el café o refresco y las galletas posteriores. Den sangre. Den vida. Buenas noches a tod@s.