Dos piezas para el puzzle
Me encuentro en una disyuntiva. Tengo un par de temas para llenar este espacio de palabras, y por primera vez me cuesta decidirme. Es cierto que hoy podría contar algo de uno de ellos y dejar el restante para mañana. Sin embargo creo que podría empastarlos. Crear una amalgama de dos historias. Lo mismo que tejer una bufanda con dos colores diferentes. Al final el resultado es el que se deseaba, una bufanda, o en este caso un post.
M. a quien he descubierto como escritora en una dirección de blog.com me ha pedido que cuente algo acerca de ella. Hemos hablado en una sola ocasión por otra vía diferente a la de los comentarios, por eso he tenido que estrujarme la neurona. Por las narices podría salirme un zumo de materia gris. Como a los egipcios muertos antes de momificarlos, pero sin que me hubieran hurgado con un palo la nariz para hacer batido cerebral que se evacuaba por las fosas nasales. Me he ido por las ramas y han resultado un poco desagradables, la verdad. Me centro.
Lo que quiero decir es que me he planteado que puedo contar de M. Sé pocas cosas suyas aparte del sexo y la edad confesa en su blog y lo que me gustan sus escritos. Sé también que N. le ha dedicado un pequeño espacio en su blog, para guardar su antiguo espacio. Se lo usurparon. Y es verdaderamente lamentable. Pero ella ha surgido se sus cenizas literarias y está de nuevo contando sus cosas en su nuevo espacio. La leo con frecuencia, y quiero que lo sepa, puesto que ella hace lo mismo con mis purgas de mente, aunque le hago menos comentarios de los que merece.
Básicamente eso es cuanto puedo contarles de M. por el momento. No conozco muchas más cosas, y de las pocas que sé, estas son destacables. Debo también en este punto recordar a N. a quien he conocido del mismo modo que a M. No es N, sino I., como me gusta puntualizar. Tampoco puedo contar muchas cosas suyas. Sé de donde es, a que se dedica y que cuenta cosas geniales en su espacio. Aunque su trabajo le tenga mucho más ocupado de lo que seguramente quisiera y por eso no actualiza sus opiniones con la frecuencia que quisiera. Sin embargo yo sigo esperando que cuente cosas para leerle.
La otra rama de la disyuntiva encierra otra historia partida en dos. Estoy leyendo Y de repente, un ángel, la novela finalista del Premio Planeta 2005, del peruano Jaime Bayly. Me gusta, a pesar de que a algunos de los que lo otorgan les parezca que las últimas dos ediciones ha sido de bajo nivel. Quisiera yo poner algún día en estas líneas los bodrios insufribles que he tenido que dejar a medias, o incluso recién comentados, salidos de la imaginación de algunos de los escritores más prestigiosos del panorama actual y no tan actual. Sin embargo me mostraé comedido por esta ocasión. A fin de cuentas no dejan de ser opiniones personales, que sin embargo en determinadas situaciones sería mejor no expresar. Ahora por las ramas literarias. Estoy por divagar más de la cuenta esta noche. Vuelvo donde estaba.
Yo recomiendo la novela. Estoy leyéndola con mucha rapidez. La historia me enganchó desde el primer momento y he ido pasando páginas y páginas a cada rato que puedo. Son un par de historias diferentes enhebradas por un protagonista común. Viaja hasta el centro de si mismo y se reencuentra con el pasado gracias a la aparición en su vida de una empleada doméstica que mana bondad por cada poro de su gran cuerpo. Así transcurre la primera parte del libro. En la segunda parte vuelve a su pasado, a su familia a la que decidiera perder de vista tiempo atrás. No destripo mucho más la novela. Si les interesa léanla. Yo la considero muy interesante.
Y por hoy creo que es suficiente. He hecho una composición de dos piezas principales y esto es lo que ha quedado. Será interesante o no, pero yo me he quedado la mar de satisfecho. Buenas noches a tod@s.