Galletas de arroz e IMC
Tengo una nueva adicción. No se crean que empino más ron que de costumbre, o que me ha dado por pincharme en vena o esnifar pegamento. Con el eter y el formol en el laboratorio tengo más que suficiente. Tampoco es una verdadera adicción, más que nada era por eso de comenzar con una frase impactante. Podría decirse que es un ataque de gula habitual, esperemos que transitoria. Como galletas de arroz en abundancia.
No estoy a dieta. Que no me sobra ya se sabe, pero aún no he decidido ponerme de mal humor. Tengo bastante con el tráfico de cada mañana. Mi madre compró hace un par de semanas un paquete de galletas de arroz, de esas que comen las señoras bien para mantener sus cuerpos en un índice de masa corporal para caber en un traje de Pasarela Cibeles. Una tortita de arroz inflado y agua, mucha agua y hala, a pensar que estas saciada. Yo las como porque me gustan. Bueno, me gustan algunas. Las que llevan algo más que ese cereal hinchado, las que tienen una cobertura bien sabrosa por un lado.
He probado tres variedades diferentes. Sabor arroz con leche, sabor yogur y sabor chocolate. Por increíble que pueda parecer, y sabida mi otra adicción por el cacao en sus diversas formas, las recubiertas de chocolate son las que menos me gustan. Ganan las de arroz con leche. Una fina capa cubriendo una de las grandes caras y algo de canela entremezclada por los granos hacen que sean poco menos que irresistibles. Siguen siendo muy bajas en calorías, cosa que me agrada, la verdad, si por lo menos voy a comerlas continuamente que no sean una masa ingente calórica. Lo que no percibo es eso del saciado, todo se diga. No digo que no pueda ser, pero me da la sensación que ya hay que tener el estómago bien comprimido de antes para notar semejante efecto.
No tenía la menor intención de prolongar más este post, la verdad. La garganta me está matando, y no, no es por las galletas, a pesar de que haya comido algunas a lo largo del día. Parece que está tapizada con lija, vamos que tengo un dolor de garganta de mucho cuidado. Eso, en este que les escribe es síntoma inequívoco de que se avecina cuanto menos un catarro, que esperemos no sea la temida gripe. Lo siguiente son las toses, y alguna ya voy soltando. Que me sea leve.
Después de la pequeña aclaración anterior es el momento del pero. No iba a escribir mucho, pero… Pero recordando el tema del Índice de Masa Corporal, o IMC para abreviar, quisiera darles una idea de lo que significa IMC= 18, es decir, lo mínimo exigido por Cibeles, y frente a lo cual, algunas personas a las que sólo se me ocurre calificar con insultos acerca de su escasa idea de salud y su ignorancia infinita, llaman locura. Para que se me entienda. El cálculo del IMC de una persona se haya dividiendo su altura en kilogramos de su altura en metros elevada al cuadrado. Un ejemplo muy claro. Si usted pesa 70 kg y mide 1.80 cm, algo que veo bastante común en los millones de varones que poblamos este mundo, su IMC es de 21.6. Para la moda gordo como un elefante obeso o una ballena mórbida. Imagínese usted señora que pesa 55 kg y mide 1.70 cm, su IMC arroja la cifra de 19.03. No me mientan que eso no es, según las cifras anteriores, estar delgada. Cuanto menos tiene bien poca grasa.
Que quiero poner de manifiesto con toda esa disertación matemática. Para empezar, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) si usted tiene IMC menor de 18.5 esta por debajo de su peso, es decir, en infrapeso según la propia terminología. No indica, a mi entender, sin embargo que no goce de mala salud. No veo tan claro eso de la imagen saludable relacionada con el famoso numero 18, aunque personas delgadas y demacradas sean relacionadas con diversas enfermedades. Para desfilar en la Pasarela Cibeles pongamos que hay que medir al menos 175 cm. Desconozco el dato, la verdad. Pues un IMC de 18 significaría que la chica en cuestión supera en 125 gr los 55 kg. Una modelo mas alta, de 1.82 cm tiene que pesar 59.625 kg para dar un IMC de 18. A mí me parece un mínimo muy mínimo, y por tanto una buena medida, aunque lo comente mucho después de que saltara la noticia a la palestra. Por último sólo quiero recordar que aún ha habido alguna maniquí que no llegaba al famosos 18. Concretamente una de ellas arrojaba un IMC de 16.9. El ejemplo, clarificador. Midiendo 1.75 hay que pesar 51.75 kg. Aquí es que ya no hago ni comentario.
Siento esta larga explicación, pero me he quitado con ello una pequeña espina clavada. Me parece por tanto muy buena idea el estudio antropométrico que se está llevando a cabo con miles de mujeres voluntarias cuyo fin es el estandarizado de tallas. Y veo muy bien que se hagan desde muy pequeñas a muy grandes, porque no olvidemos que existen personas cuya complexión es verdaderamente pequeña, ínfima, y otros que son grandes, muy grandes. Tallas y buenas noches para tod@s.