Tuesday, February 13, 2007

Descubriendo el nashi

     He comido Nashi. Y supongo que muchos de quienes lean estas líneas se preguntarán que es eso. Al menos yo lo hubiera dicho si alguien me lo comentara ayer mismo. Lagunas de conocimiento que se resuelven de buenas a primeras. El nashi es una fruta que responde al nombre científico de Pyrus pyrifolia y que he encontrado esta mañana en la que, tras el día de ayer, decidí dármela ligera de trabajo, en una frutería de lo más selecto en el mercado principal de la ciudad anexa a la que habito. Por cierto, la fruta es cuestión se nombra con género masculino.

     Es una manzana por fuera con sabor y textura de pera por dentro. Pera en este caso sin un excesivo sabor, con mucha cantidad de agua, no muy dulce y de textura más fibrosa y consistente que la típica. Como lo oyen. Detrás de esa manzana de desteñido color amarillo pardo se encuentra encerrada una pera. He estado mirando un poco por internet y he descubierto que en realidad se trata de una pera. Ni injertos extraños, ni manipulación genética. Nashi es la pera japonesa o pera oriental. Una excentricidad de las miles que nos ofrece el reino de las plantas. Lo cierto es que lo poco que sabe, sabe bien. No sé si queda muy claro que forma tiene la susodicha fruta. Para ello, y hoy que me deja, insertamos foto de la novedad gastronómica en mi dieta. Aviso, las que adornan el frutero de mi cocina son mucho más amarillas, desteñidas.

     Una cosa que me gustaría decir, antes de que L. me llame sibarita por ciertos gustos refinados que uno tiene en forma de caprichos gastronómicos variados, es el precio de la “manzapera”. Recién rebautizada. 2.20 € kilogramo. Son grandes, aviso de antemano. Kilo ciento cincuenta gramos pesan cuatro unidades. Quizás no les gusten, pero no se queden con las ganas. Si alguien las prueba, o quiere saber el lugar exacto en el que las he comprado, que lo diga. No es un gasto excesivo, ya lo ven.

     Por lo demás poca novedad este Martes y trece sin Josema ni Millán. Inciso malo, pero que muy malo, pero si no lo suelto, reviento… Comparado con ayer no me podría quejar. Aunque mi reloj favorito haya decidido dejar de funcionar a las once de la mañana. Por si las moscas uno tira dardos por casa y pide para su cumpleaños otro nuevo. Tener tengo unos cuantos, bien me gustan, por eso uno más sería un buen regalo. No falta mucho y hay que ir dando ideas para que no se encuentren perdidos.

     Por último, y por eso de que con foto yo escribo menos, indico a quienes les debo lecturas de sus blogs personales, la firme promesa de hacerlo esta noche, comentario incluido. La garganta va mejor y ya me he acostumbrado a la somnolencia que me producen los antigripales. Buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente at 20:22:16 | Permalink | Comments (4)