Pijas insufribles
Perdónenme si alguno o alguna de ustedes, lectores y lectoras, lo son, pero yo no les soporto. Comprendo que a partir de este momento me increpen y vilipendien, y con ello cargaré. Con lo que no pienso cargar es con las ganas de contar cuatro cosillas al respeto.
Bajaba el Viernes en autobús hacia el centro de la ciudad y me asaltó una duda que me hizo levantar la mirada del libro en el que estaba inmerso. El tiempo no lo cura todo, de Olga Lucas. Me pregunté que hubiera sido de los pijos y las pijas si en el idioma español no se hubiera comenzado a utilizar, hace ya unos pocos años, la palabra tío o tía, para llamar a otras personas que no guardan relación de hermano con alguno de nuestros progenitores.
Tres pijas, y lo siento, pero no se me ocurre ninguna otra forma de denominarlas que no suene peyorativa o roce el mal gusto, esperaban en la misma parada a la que llegué para tomar el transporte público. Apenas tardó cinco minutos en llegar, pero entre osea, jo tía y aspavientos de la melena yo ya tenía suficiente para este blog. No me hubiera hecho la menor falta treinta minutos más en su compañía. Con lo que me enrollo ya hubiera cubierto una buena Purga de mente.
Del atuendo ya ni hablo, para qué. Desde que las rayas en el pelo se llevan tres centímetros por encima de la oreja derecha, las cosas no son lo que eran. Si Bobby Charlton llega a saber quien ha recuperado su costumbre, seguramente se hubiera rapado la cabeza… Yo soy el primero al que le gusta la buena ropa, y confío en algunas marcas, es cierto, pero también hay que saber cómo vestirlas. Una vez oí que el gusto estético de esta tribu urbana, que diría Pepe Colubi, consiste en que los demás vean las marcas, para que sepan que, quien las viste, se las puede comprar.
Imagino que eso incluye el tener que llevar más capas de ropa que una cebolla, todas superpuestas, y con una bufanda. Así se ven marca de la camisa que se intuye, del jersey, de la cazadora que sólo lleva un botón abrochado, y de la pashmina. Este era en look de una de las usuarias del bus. Una chica rubia que hablaba por los codos y a quien se le pudieron contabilizar, sin exagerar, más de cien repeticiones de “tía”. Solía meter baza con otra, que bien necesitaba una ortodoncia. Tanta marca por fuera y no hay un duro para permitir que el labio superior guarezca los dientes que lucen como teclas de piano algo amarilleadas, eso pensaba mientras la tercera en discordia hacía ejercicios con su muñeca, recogiéndose el pelo tras la oreja sin cesar. ¿Conocerá las horquillas?, o ¿es que no las hay de marca?
No sé bien de que hablaron, con tanta letra ese arrastrada y tanto jo tía no podía seguir el hilo. La verdad que no lo hubiera hecho aunque me hubiera sido posible, de hecho lamento haberme quedado sin batería en el mp3 para ir absorto en alguna canción además de en la lectura.
Las tres estudiantes de Derecho, que fue lo único que llegué a captar, se posaron unas paradas antes que quien les escribe. Planeando que hacer para ocultar al padre de la rubia de pashmina rosa mítica, que no había aprobado una sola asignatura. Dios, si existe, cosa que dudo, nos libre de una abogada así, y dénos ejemplos de buenos profesionales, que los hay.
Buenas noches a tod@s.
A mí hay dos tribus urbanas que me dan grima, a saber: Los pijos exagerados y los “lolailos”.
Por si no conoces a los segundos, se caracterizan por vestir siempre chándal, zapatos de diversas clases, bolso de plástico de colores chillones, pendientes de oro largos terminados en pedrería y cola larga mal teñida recogida con una pinza… Eso ellas. Los chicos “lolailos” también llevan chándal, botines y pendientes (pero pequeños) y generalmente el pelo rapado, o con gorra.
No tienen la más mínima educación y suelen llamarse unos a otros Jonathan, Joshua, Vannesa, Elizabeth, étc. Suele gustarles Camela, como tipo de música…
Creo que son los dos extremos… y ya se sabe que los extremos son malos…
Pues mira yo soy Pija… ¡Y ke pasaaa!
Pues bn majos ke somos los pijos y nos reimos de este tipo de páginas …. jajajaja
Odio, muerte y destrucción
hello!!!!!!
haber quiero decir que yo soy super mega pija (osea que molo mazo) y me llamo Elisabeth y no soy una lolailo osea, una yoli poliganera de esas. NO POR QUE TE LLAMES DE UNA FORMA ERES ALGO. Te confundes osea tus papis te ponen de nombre Carmen no significa que seas de la familia Bordiu osea ¿lo pillas?
Bueno el caso es que los pijos somos super super guays y los mediocres como tu no jaja
Por algo los pobres tienen envidia en nuestro caso el desprecio
bye besitosss
Pues tan pija que eres a ver si te enseñan que a ver se escribe así y no así: “haber”. Lo otro ya paso de corregírtelo. Los puntos y comas existen, recuérdalo.