Thursday, March 8, 2007

Apañando unas palabras

     Hoy tengo una extraña sequía mental. Llevo desde las nueve de la noche con esta ventana en blanco y no sé muy bien que voy a acabar contando. Mi día ha sido jodidamente rutinario para alguien que aborrece precisamente la susodicha rutina. Lo único medianamente reseñable es que he ido a visitar a una colega de profesión para pedirle un favor a su marido.

     Siempre ha dicho que cuando necesitemos este tipo de favores no dudemos en pedírselos, así que esta mañana fui a hacer lo propio. Cual fue mi sorpresa mayúscula al descubrir que su marido lleva prejubilado desde mediados de Diciembre. El mismo día en que cumplió cincuenta y ocho años abandonó el Aeropuerto para siempre.

     La petición en cuestión es una que le he hecho en unas cuantas ocasiones. J. marido de C. trabajaba en el Aeropuerto como uno de los máximos responsables de Iberia. He pedido una salida de emergencia para un vuelo de unas dos horas y media que tendré que realizar, si no hay algún exitoso cambio, embutido en un asiento con espacio más que escaso para alguien de mi tamaño, en un avión hasta los mismos topes en unos días. La salida de emergencia, como imagino supondrán, no es por miedo. Es por comodidad. Habida cuenta de mi envergadura, un asiento en alguna de las filas cercanas a las puertas, es casi imprescindible. Veré que puedo hacer, por lo demás le deseo a J. que disfrute de su jubilación y le he recomendado a C. un hotel en Baleares al que escaparse que es una pasada.

     La sequía creativa es extraña también porque para mañana, o mejor dicho, para el siguiente post, tengo bien claro de que voy a hablar. Mañana es un día en el que quiero explayarme a gusto. Esperemos que la cosa me quede bien. Rara vez pienso mucho en lo que voy a teclear, pero esta ocasión es diferente.

     Por lo demás poca cosa. He descubierto que el pimiento puede servirse confitado como postre en un restaurante y me he quedado alucinado. Está muy bueno. Tartaleta hojaldrada de pimiento confitado con coulis de frutos rojos y sensación de chocolate. El restaurante se lo imaginan de Nouvelle Cousine y minimalista, es decir, de los que no dudo que sean excepcionales pero que no me gustan. Sin embargo no es así. No vean que bien, y aceptablemente económico se come en la Escuela de Hostelería.

     Confesados este par de pequeños apaños a los que he recurrido algunas veces en mi vida, J. para volar cómodo y este restaurante para quedar bien, me voy a preparar el millar de papeles que mañana tengo que presentar para un asunto oficial nada trascendente. Buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente at 22:40:37 | Permalink | No Comments »