Cuatro caras para una moneda
Francamente querida, me importa un bledo. Ya lo has oído, me da exactamente igual, si tú has decidido ser tan irreverente como Vivien Leigh, yo me muestro todo un Clark Gable. Haz lo que te dé la gana, pero no me metas. Déjame en paz y aprende a vivir la vida sin mí. Ya me he cansado. No estoy dispuesto a gritar, lo que tienes que escuchar te lo puedo decir sin elevar mi tono. No va a ser diferente por eso. Yo me voy, no hace falta alguna que me eches de esta casa que he pagado yo trabajando sin parar durante toda una vida. Me he pasado más horas que nadie en el periódico, pelándome el culo como un mandril en la mesa para llegar a casa y ver tu cara de asco. Adiós Sara, que te vaya bien, que mal no te deseo.
No grito, simplemente me hago escuchar. Harta estoy de ser siempre abnegada y no levantar la voz. Eso se acabó. Ni Clark Gable ni leches. Ya sé que te importa un bledo. Lleva quince años importándote una mierda cualquier cosa que no tenga que ver con tu trabajo. No me casé con el periodismo, yo quería a ese que no tengo ni idea donde se ha perdido. Ni se te ocurra decir que yo lo he enterrado. Me niego, es la mayor falacia que podría llegar a oír de tus labios. Por más que haya escuchado unas cuantas, comenzando por los falsos te quiero y las caricias ásperas. Yo prefiero que te vaya mal, sí, soy rencorosa, ¿y qué?, ¿acaso importa? A ti no te ha importado nada de lo que me ha ocurrido en los últimos años. Es bonito desearme bien, pero no es sincero. Vete Pedro, por favor, no aguanto más.
¡Basta ya por favor!, ¡queréis hacer el favor de dejar de gritar! Es insufrible. Vosotros llevaréis veinte años de matrimonio, pero yo llevo al menos diez viéndoos pelear a diario. Insultaros el uno al otro frente a mí. Y eso es bastante más de la mitad de mi vida. A mí esto también me supera, que os creéis, ¿que soy una niña imbécil? Más os gustaría, lo mismo que mi hermano. Nacho sólo se encierra en su cuarto a llorar cada vez que oye una discusión. Pero eso es lo que menos os importa. Dejaros mal el uno al otro es mucho más interesante, y a nosotros que nos jodan. Y no me importa nada que estéis pensando, ya imagino que ahora os pondréis a gritarme. Os peleareis por mí y por mi hermano, ¿verdad? Si por mí fuera no os escogería a ninguno de los dos. Tengo quince años y me habéis hecho sentir odio. Y ahora tengo ganas de llorar de pura rabia. Pero claro, vosotros a lo vuestro. Que importa que yo no soporte un instante más.
No, no quiero oír nada, no quiero no quiero. Voy a cantar, o a poner música. Papá y Mamá otra vez a voces, y esta vez Laura se ha puesto a gritar. Me quiero ir, no lo quiero oír, no. Porqué me pasa esto a mí. Yo quiero escapar de este baño. ¿Con quien me quedaré? Se van a separar y yo los quiero a los dos, aunque yo no sé si ellos me quieren a mí. Poco si no hacen más que insultarse y hablar de mí para tirarse los trastos a la cabeza. Que esto se pare ya, por favor, quiero que se acabe ya, y que todo se arregle, ¡por favor!
Que lástima de historia común en nuestros días, ¿verdad? Nunca he tenido la desgracia de presenciar nada semejante, ni lejanamente parecido a decir verdad. Pero no quisiera verme en la tesitura. Cuatro personas, cuatro versiones de una misma historia llena de cabos sueltos y rincones tan recónditos como negros. Me alegro de que estas palabras sean sólo producto de mi imaginación, y disten infinitamente de la realidad que me rodea. Desde aquí y sin saber si realmente sirven para algo, mis ánimos a quienes si se sientan identificados.
Buenas noches a tod@s.