Tuesday, March 20, 2007

Tres descubrimientos

     El comienzo felicitando a K, que ya saben, no es K., sino S. que acaba de entrar en el club de los 27. Esto me recuerda que apenas me queda anda para formar parte de semejante agrupación. Por lo demás el día, más bien la mañana, ha dado bastante de sí. Tres descubrimientos, puede que alguno sin relevancia importante, pero aquí los narro.

     Lo primero descubrir que mi olfato, que yo creía bastante atrofiado, al borde de la anosmia, lo mismo que mi abuela, ha tenido un momento de lucidez esta mañana. En la sala de ordenadores de los laboratorios buscábamos la previsión meteorológica para mañana. Hay una salida a la costa, y la verdad que la cosa no parece estar muy apaciguada. Hoy no ha parado de hacer viento, y las precipitaciones, además de abundantes han sido casi siempre en forma de granizo. A final la cosa ha quedado en un ya veremos que pasa, como amanece mañana. A lo que iba, he reconocido una colonia sin dudarlo. Ha entrado P. a la sala en la que nos encontrábamos cuatro individuos visitando páginas meteorológicas. Y mi pituitaria se ha puesto a olfatear y recordar. He preguntado si se trataba de cierta marca. Y sí, he acertado.

     P. lleva más de cuarenta años utilizando la misma fragancia. Claro que el truco estaba en que es la misma que mi padre utiliza desde que tengo memoria. Ambos han recurrido a nuevos aromas, pero vuelven a su clásico de toda la vida. Una colonia muy conocida, y que no es especialmente cara. Algunos en la sala se han quedado un poco extrañados, pero yo no podía fallar.

     El segundo descubrimiento se llama B. Y ha nacido con unos cuantos días de antelación. Es una preciosa niña de tres kilos que debería haber llegado al mundo a partir del siete de Abril, pero que se ha empeñado en nacer en día de San José. La hija de S. tenía prisa por ver el mundo, y aquí esta en su primer día de vida con estas temperaturas tan bajas y temporal de viento y lluvia. Es preciosa, y es hija de una compañera que no podía estar más feliz.

     El tercer descubrimiento, y voy en orden cronológico, ha sido el que menos me hubiera gustado descubrir, valga la redundancia. He conocido una de las habitaciones de aislamiento de neumología del hospital. Con lo que eso conlleva. B. esta ingresada desde hace más de un mes, y le han extraído más de un litro de líquido de un pulmón, pero se le ha vuelto a encharcar el otro. Pruebas y más pruebas y parece que por fin han dado con la causa de los problemas. Tuberculosis ganglionar. No había oído cosa semejante nunca. Pero ahí está.

     Sólo se puede entrar con una mascarilla que no se puede retirar hasta que uno salga de la zona de aislamiento, y habiéndose puesto un extraño atuendo y desinfectando las manos. Allí existe un circuito cerrado de ventilación con una limpieza y desinfección sumamente cuidada. Como experiencia es cuanto menos impactante. Lo que realmente me importa es que B. se recupere del todo y cuanto antes.

     Por lo demás, ya saben, buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente in 22:49:08 | Permalink | No Comments »