Thursday, March 22, 2007

Cosas de la moda

     Quien me conoce sabe de sobra que disto bastante, más bien soy absolutamente antitético de los dictámenes de la moda. No soy precisamente un Fashion Victim ni un Metrosexual u otros sexualismos posteriores. Sin embargo sí creo ser una persona observadora. Me gusta ver, mirar, otear, sin caer en el cotilleo, o sí, pero no siempre. Y con ello poner a funcionar las neuronas y recordar que muchas cosas que vestimos en la actualidad, ya las habíamos llevado antes, y cuales que nos cubrieron antaño nos producen risa y hasta vergüenza al vernos ahora.

     Estamos en un momento bastante retro. No lo digo yo, como mucho lo oigo. Sobretodo lo veo. Me recuerdo con ocho o diez año llevando el mismo modelo de zapatilla deportiva Converse inventada en 1923 para jugar al baloncesto. Recuerden a Emilio Aragón en su época más televisiva, previa a Médico de Familia. Usaba las deportivas negras de bota reconocidas por su goma delantera con el esmoquin. Casi veinte años después he vuelto a comprarlas. En color azul y no sé cuanto más caras, la verdad. De aquella eran mis padres quienes sufragaban mi vestimenta y mis nunca escasos caprichos. Ahora me rasco la cartera. Abrigar por cierto no abrigan nada, se me han quedado los pies fríos. Pero no sé ya sí por la moda o porque de verdad me gustan, vuelvo a calzarlas.

     Algo que espero que no vuelva jamás es el Tactel. Mientras tecleaba estas palabras he vuelto al cajón repleto de álbumes y fotos sueltas que tantas veces me gusta repasar. Al verme con un chándal de Tactel verde, negro y blanco no sé si echarme a reír o romper la foto. De aquella sería el último grito, de hecho así era, y si entre 1992 y 1994 no tenías un chándal de esa tela, no eras literalmente nadie. Los había buenos y malos, de mercadillo y grandes marcas, y de aquella nos veíamos guapísimos. Yo aún no soy capaz de superar la vergüenza que me da verme de semejante guisa. Me queda aún bastante para lograr reírme, lo mismo que hacen mis padres al verse con melena y camisas hippies naranjas. Lo de los pantalones de campana hace ya bastante que Lois lo ha rescatado para las féminas. A precios nada setenteros creo.

     Hablo una vez más de mí. Ya avisaba que no soy el que más sabe de moda y tendencia ni de lejos. Me veo de nuevo en otra foto en la que mi padre luce unas gafas Ray-Ban modelo policía tejano con montura dorada y cristales verdes. El gran clásico vamos. Ese que de aquella te traías de Canarias porque estaban bastante más baratas. Yo soy un bebé de pocos meses y mi progenitor además de sonrisa blanca y orgullosa de padre primerizo viste semejante adorno visual en no sabría decir que lugar muy soleado. Lo más sorprendente es que ya he visto a varias personas luciendo tales gafas. Quizás sea un gran clásico de la moda y no hayan llegado a pasar de moda del todo.

     Lo que me parece que sigue aún sin llevarse es el color verde pistacho fluorescente. Yo llevaba un jersey de semejante color el día de la boda de mi tío J. También llevaba los pelos engominados, de punta. Eso si que ha vuelto, más despeinado, pero ha vuelto. Y por aquel Noviembre tenía yo ocho años. El jersey, no sé de que marca era, pero seguro que a mi madre le habría costado una pasta gansa en la boutique infantil a la que nos llevaba y en la que nos obligaba a callar si nuestro padre nos preguntaba precios, pues eso, que no tenía desperdicio. Se veía hasta con gafas de sol y de noche. Me pensaría mucho, aunque volviera ese color, ponérmelo de nuevo, más con mi envergadura. No lo quiero ni pensar.

     Podría seguramente contar unas cuantas cosas más, pero me he entretenido rebuscando entre las fotos, y además de caer en la cuenta del resurgir de marcas como Puma, casi muertas durante años, me pregunto que habrá sido de otras, como Kelme, donde estarán los vaqueros Bonaventure de mujer con las letras bordadas en la pernera, que será de las peluqueras que se especializaron en rizos ochenteros, cuantas veces las puntas de los zapatos se han afilado y hecho más cuadradas, donde han estado las rayas, otra vez de moda, tantos años, si se llevan o no las gafas de pasta como hace unos años, heredadas de Aquellos maravillosos años, o ya estamos con las monturas al aire, y me pregunto tantas y tantas cosas que nadie va a contestarme, que me retiro a la cama. Es Jueves y ya no puedo con los párpados. Voy haciéndome mayor.

     Buenas noches a tod@s, que les vaya bonito.

Posted by Purga de mente at 22:50:34 | Permalink | No Comments »