Monday, March 26, 2007

La pérdida

     Anoche no me encontraba de especial buen humor, por eso no purgué mi mente. También tenía un cansancio considerable y me fui a la cama a la hora a la que me acostaba en tiempos de EGB. Yo es que aún pertenezco al viejo sistema educativo español, a bastante honra. Todo esto viene derivado de la noche del Sábado.

     La verdad que todo hubiera pintado muy bien. Bien fue, las cosas como son. Una cena con un grupo de amigos y compañeros de Facultad que hacía algún tiempo que no nos veíamos, y que aprovechamos para reunirnos con el propósito de celebrar tres cumpleaños que acaecen en estas fechas de tres de nosotros. Me preparo, y pienso, presiento que me lo voy a pasar muy bien. La mala pata tarda poco en aparecer.

     El Sábado se me rompió la cadena de plata que solía lucir al cuello, y con ella se fueron para siempre, y a saber donde, dos colgantes que representaban mucho para mí. Tanto que en pleno restaurante en bullicio me puse a rastrear sin tregua. No hubo nada que hacer. Echando la memoria a funcionar, las materias gris y blanca del cerebro acabaron haciéndome saber que todo había empezado un rato antes. Cuando el cierre de la cadena se me enganchó con la etiqueta del polo. Tiré, con el único fin de romper el hilo, pero parece ser que lo que se rompió fue la cadena. Al menos se abrió uno de sus eslabones.

     Lo que perdí no tiene gran valor económico. Escaso escaso, todo se diga. Pero los dos colgantes representaban mucho para mí. Al sentir deslizarse sobre mi abdomen algo medianamente frío, supe, como un relámpago instantaneo que se me había roto la cadena. En cuanto miré al suelo allí estaba el hilo largo de plata roto. Pude rescatarla, pero fue lo único. Entre la ropa no quedó ni rastro de mis dos bienes preciados. Y no sabía si en ese momento me irritaría sumamente o bien me daría algo de depre. La verdad que debo estar haciéndome viejo. Me dio por lo segundo. Sentí una especie de punzada al saber que esas dos piezas de mi puzzle vital se acababan de perder. Busqué por el suelo, pero nada. Sabía ya de antemano de la inutilidad de la búsqueda. Apenas sentí caer la cadena y en el suelo verde sería extraño encontrar los dos colgantes que tango quería. Sobretodo porque hasta llegar al bar había recorrido un buen camino. Con una carrera incluida. Ni que decir tiene que en el coche, que aspiré ayer, había rastro alguno de los ausentes.

     He perdido la cruz de plata que me dio mi abuelo unos pocos días antes de morirse. El otro amuleto me lo trajo S. de Brasil, un puño de ébano y plata para la buena suerte. No me han dejado de acompañar nunca, hasta su pérdida. Ambos objetos representan para mí muchas cosas. La pérdida de la cruz me duele mucho. Sé que no hay posibilidad de recuperarla. No es especial, ni tampoco sé donde la he perdido. No soy precisamente creyente. Pero ese signo representaba a mi abuelo, que se enterró el día de Reyes de 1991. Yo tenía diez años y tengo cada segundo de esos días tatuado en el cerebro. Tampoco quiero hurgarme demasiado, perdonen ustedes.

     El colgante de S., legado desde Brasil también representa muchas cosas, que no me apetece recordar, pero que no pueden ser mejores. Un poco por lo mismo. Me siento mal al haberlos perdido, y a pesar de haber recuperado la cadena, y haberla reparado, dudo que me la vuelva a poner.

     El resto de la noche la pasé como pude. Me escudé en sangría y ron para dejar de pensar en ello. También en una buena compañía, chistes y una gran conversación que se prolongó hasta que sobre las 8 de la mañana del Domingo posé mi cuerpo en la cama para dormir. No muchas horas, soñé con la pérdida y tuve que levantarme a la una del mediodía para ir a comer a casa de mi abuela.

     Por lo demás el resto del día no tiene mucho que destacar. Lo mismo que el de hoy. Sólo que estamos preparados para las jornadas de puertas abiertas que comienzan mañana. Eso y que he preparado “mis bombones”. Algunos y algunas ya saben lo que eso significa. Mañana los comerán.

     Buenas noches a tod@s y cuiden aquello que no quisieran perder.

Posted by Purga de mente at 22:02:19
Comments

One Response to “La pérdida”

  1. M. says:

    ¡Lo siento mucho! Yo también he perdido cosas muy preciadas (sobre todo una), y tiene poco arreglo el asunto. Olvidarlo para no atormentarnos más. No es culpa nuestra, sólo son accidentes inevitables ya.

    Por fortuna, sólo son bienes materiales. Los recuerdos permanecen siempre con nosotros.

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