Wednesday, March 28, 2007

Corre, corre caballito

     Hoy tengo una edad que bien podría ser una condena. Veintisiete años y un día. A saber que habría hecho para que, con todas las reducciones posibles me tirara esa cantidad de años a la sombra. Hoy tampoco hablo más, de mí. Ya fue suficientemente egocéntrico el post de anoche. Bueno unos cuantos posts más.

     Estas letras de hoy van a ser un tanto apuradas. Tengo que ponerme a preparar la maleta para irme mañana una semanita de vacaciones. Es casi fijo que no realice ningún post al menos hasta el próximo Jueves, que además, será Santo para quienes crean.  Voy a relatar el extraño suceso que acontecía esta mañana en plena ciudad. Al lado de los laboratorios, de la Facultad, un par de caballos extraviados armando una buena caravana y asustando a cuantos se arrimaban a ver la escena.

     La escena era digna de ver. Y., como cada día me aproximaba al trabajo en su coche. Cuando vimos a los équidos campar alegremente por medio de un cruce alucinamos. Yo hice poco menos que tirarme en marcha para que ella, temerosa de los mentados animales, saliera pisando el acelerador hasta su casa. Yo que soy bastante más curioso, y que a uno le tiran los animales, me aproximé a la escena. La gente, bastante en ese momento y lugar, miraba asustada y sorprendida. Sobretodo cuando los caballos galoparon un trozo y se pararon en medio de la calle. El colapso de tráfico fue total. Ya se lo pueden imaginar. Dos caballos grandes y pardos, de crines casi negras en medio de una calle en la ciudad. Poco menos que ver para creer.

     No hubo forma de moverlos de allí durante un largo rato, en el que los conductores comenzaron a ponerse un tanto tensos y a tocar el claxon. La Policía Local trataba, con poca mano y menos ganas de devolverlos a saber donde, porque por allí no apareció dueño alguno. De repente los animales se espantaron y corrieron. Galoparon literalmente a mi lado. Reconozco que un poco de susto sí que me llevé. Se instalaron de nuevo en un talud. A pastar tranquilamente. Tranquilamente hasta que de nuevo la presencia y azote humano les hizo asustarse y salir, ahora sí, a verdadero galope por la empinada calle principal del Campus. En ese momento la tensión fue máxima. Entre el tráfico atónito desaparecieron calle arriba. El coche patrulla se puso a perseguirlos, y yo… Yo me fui a trabajar un poco que ya no había nada que ver, y llevaba más de diez minutos atento a la jugada.

     Aquí les dejo mis queridos lectores. Aún tengo la maleta por hacer. La grande, he preparado ya el equipaje de mano, que algo es algo. Si mañana tengo un poco de tiempo por la mañana trataré de escribir, y sino, en lugar del típico Buenas noches a tod@s, diré también eso de Hasta la próxima.

Posted by Purga de mente at 22:56:20 | Permalink | Comments (2)