Sunday, April 29, 2007

Uno cortito de colecciones

     Ayer por la tarde estuvo en casa S. Como de costumbre llamó a mi dormitorio “Tu Templo” no precisamente porque haya iconos religiosos en la habitación. Creo que por no tener no tengo ni la típica foto de la Primera Comunión. Es cierto que mi dormitorio hay miles de recuerdos traídos de montones de lugares. No está especialmente recargado, pero hay un buen número de figuras, cuadros y demás detalles.

     Además salieron a colación las diversas aficiones y colecciones que tengo. S. me conoce bien. Nos conocemos muy bien. Fue ella quien me enseñó lo que es querer. Y no busquen un doble sentido. Una noche de verano con mucha sidra supe que diferente es apreciar, querer y amar.

     Al tema. Estuvimos repasando parte de mis colecciones. Piedras de diferentes lugares en los que he estado, o alguien que conozca mi afición me ha traído. Algunas muy especiales, traídas desde el Partenón o la Antártida, entre otros. Arenas de muchas y diferentes playas. Desde negras gruesas como la playa de Las Salinas del Janubio en Lanzarote, o blancas y finísimas como la de Varadero. Relojes. Estoa  veces roza la paranoia. Tengo relojes por todos lados. Algunos creen que son máquinas para encasillarnos en el tiempo, A mí me gustan y punto. Figuras de cristal. Bolas más o menos grandes, no de las de adivinar el futuro, no. Bolas y figuras nada recargadas, con dibujos en el interior. Puzzles. Me gustan muchísimo, y los llevo haciendo toda la vida. Cuando me canso de unos, los cambio y pongo otros. Detalles de artesanía de mil lugares, como el mono hecho con un coco traído de La Habana, las maracas con forma de mujer de Salvador de Bahía, una minitorre de Pisa, un bus de Londres, un coche de Punta Arenas… y más, muchos más.

     Las ya mil veces nombradas postales. Cientos de bolígrafos. Mis gorras, y lo que le ha parecido más sorprendente. Perfectamente colocadas, varios cientos de facturas de comidas en restaurantes desde 1992. No pretendo que me comprendan, simplemente lo hago porque me gusta.

     Y aquí dejo el post, ha quedado un poco chapucero, la verdad, pero no quiero pasarme de día, ni tenemos todos los días inspirados. Cosas del ron y el sueño también. Buenas noches a tod@s.

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Friday, April 27, 2007

Agradecimiento y cuento

     Hoy lo primero que quiero hacer es dar las gracias a mis lectores y lectoras. Ayer hicieron posible que superara la barrera de las 120 visitas en un día. Todo un logro y un orgullo para mí. Soy consciente de que esta cifra es más que buena para un blog modesto y para la inmensa minoría, como es el mío. No he dicho a mucha gente que escribo, a los más allegados y que además son medianamente aficionados a la lectura. Tampoco esta muy adornado, y su esqueleto principal son palabras y más palabras blancas sobre fondo oscuro. Sé que no es en muchas ocasiones siquiera apetecible a la vista. Einstein ocupa el lugar que en teoría debería llenar mi cara. Por todo ello, a los anónimos y anónimas, y a quienes se atreven a comentar, muchas gracias.

     Lo siguiente que voy a hacer es dejar volar mi mente y contar a saber qué. Algo seré capaz de hacer para llenar de blancas letras la pantalla. A ver que sale. Esta vez, y por llevar tiempo sin hacerlo, teclearé para contar una historia recién salida de mi imaginación. De nuevo gracias amigos, conocidos y anónimos. Me animáis a seguir purgando mi mente en el cyberespacio.

     Es cierto. Completa y jodidamente cierto. Se casa Susana. Esta mañana cuando me ha llamado al trabajo creí que me caía de la silla. Lo habéis oído perfectamente. Se casa. Me ha llamado cinco minutos antes de salir a tomar el café. Siempre con su intriga y parsimonia la voz nasal por excelencia me hacía saber que tenía que darme una noticia.

     Yo esperaba que hubiera roto con Ismael. Es imbécil. Profundamente imbécil. Vale, sé que atesoro todo el resentimiento del mundo porque dejara a mi hermana, pero aún así. Imbécil. No me he mordido nunca la lengua con Susana para decirle que pensaba yo de semejante cretino. Había dejado a mi hermana porque se aburría, no porque hubiera terceras personas. ¡Ja! Valiente cabrón. La rubita del café dos días después te la acabas de encontrar, ¿no?

     Susana nunca me ha hecho caso. Claro, las lesbianas odiamos a los hombres. Ismael es bueno y sensible. Será con ella. Mi hermana bien jodida que se quedó. Yo no entiendo, ni entenderé jamás, a estas alturas de la vida, rondando la cuarentena, lo tengo claro clarísimo, porqué las heterosexuales se enamoran de los hombres que más les hacen sufrir.

     Y lo peor de todo es que en lugar de haberme alegrado, se me ha revuelto el estómago. Estoy de muy mala leche. Me gustaría decirle a Susana si está en sus cabales. Pero claro, ¡que va a estar!, ¡Está pensando en casarse! Acepto que además de lesbiana soy cuadriculada. No trato de comprender aquello que me parece incomprensible, y sé que estaría bien hacerlo. Pero lo de la boda de Susana e Ismael… no sólo no es incomprensible, ¡Es imposible!

     O dejo de pensar en ello o me voy a volver loca. No pretendo que me comprendan, es que creo que tienen que hacerlo. Los novios no, ellos van a lo suyo, y claro soy como soy, pero no les puedo decir que están locos por hacer semejante tontería. Me voy a plantear no ir a esa boda. Pero claro. Susana y yo somos amigas desde que tenemos cuatro años. Con lo que nos despellejamos las mujeres las unas a las otras, y nosotras resistimos. A decir verdad nadie me ha apoyado más desde que he roto con Cecilia. Pero esto no es el tema.

     No sé que hacer. Ponerme un whisky para empezar. Ni hambre tengo. No estoy siquiera centrada. Empezaría a fumar si tuviera tabaco en casa. Que locura, se casa Susana. Y yo, ¿que hago yo?, ¿voy o no voy?

     ¿Que hago?

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Wednesday, April 25, 2007

Para M. y F.

     Ya estoy aquí de nuevo. Me siento como en un damero, moviéndome sólo por casillas determinadas, o lo que es lo mismo, escribiendo un día si y otro no. Anoche con corregir las pruebas finales de un artículo científico que vamos a publicar, a partir de una ponencia en un Congreso, tuve más que suficiente. A eso de las doce de la noche hubiera llamado a los de la imprenta para decirles cuatro cosas. Hasta ocho si me lanzo. Suerte que precisamente era la hora que era y no las cinco de la tarde, porque lo hubiera hecho.

     Y hoy por fin voy a poder contar algo de lo que quería hablar ya días atrás. De M. y F., que si me siguen ya saben que son R. y A. Para empezar, dar un dato que puede parecer sorprendente. Este matrimonio de intelectuales progresistas forrados hasta los dientes y que considero verdaderamente fascinante, tienen 70 y 75 años respectivamente. Pero es su vitalidad, su halo de atracción lo que les hace verdaderamente increíbles. Transmiten mucho más que el común de los mortales con su simple presencia. Destilan sabiduría escrita y popular a chorros por cada poro de su piel, son buenas personas y encima con ellos uno se siente lo más cercano al paraíso. Para mí Varadero, la verdad…

     No es que sean verdaderos amigos míos. Son un par de personas sumamente interesantes con las que, por circunstancias he compartido y departido bastante. Nos conocemos por la relación laboral y personal de M. con mi madre, acaecida muchos años atrás. Lo cierto es que no sé ni por donde empezar a contar. me veo con ganas y hasta tiempo.

     Hace ya casi treinta años mi madre se topó con M., dueña de uno de los negocios más prósperos de toda la ciudad. Cuando digo próspero, quiero decir claramente que daba dinero para parar un tren. Número uno indiscutible en su campo, y premiado en más de una ocasión con galardones de carácter nacional, que le reconocían como mejor empresa del año en su campo, y hasta internacionales, por algunas de sus vanguardistas y pioneras técnicas de trabajo. Sé que va a despistar que diga que gentes del más alto nivel socio-económico y cultural regional, y alguno, mejor dicho, alguna nacional, han pasado por la tutela y mano de M. y los suyos. No es el Opus-Dei, no. En ese caso yo no podría lanzar tantas alabanzas sinceras. Más bien lo contrario, eso sí, del todo sincero.

     Ella se ha hecho a si misma a base de esfuerzos laborales, muy bien recompensados, todo se diga. Viene de una familia humilde. Todo lo contrario que F., cuyos antepasados fueron personas de mucho prestigio social, cultural y de nuevo económico en la capital. Su apellido es bastante conocido en todos los círculos, y sus hermanos, hermanas y sobrinos, ocupan puestos de renombre y hasta fama en sus respectivos empleos. Me consta que no se casaron precisamente jóvenes, y quizás por eso no hayan tenido hijos. Nunca he visto tampoco, mayores regalos efectuados a unos sobrinos y sobrinas.

     Manejan con una soltura sorprendente los idiomas. F. es prácticamente bilingüe con el francés e italiano, y ha tomado tantas clases de inglés que lo habla mejor que muchas personas que yo he visto que vivían en Londres. M. es más modesta en este caso, habla bien varios idiomas, pero no es tan erudita como su marido. Este hecho le podría llegar de sus conocimientos, por afición, que no profesión, de historia. Sorprende hablar con ellos de muchos temas en los que son verdaderos genios. Alguno más comentaré luego, pero lo que sabe M. de historia estoy seguro que lo desconocen el grueso de Licenciados en dicha carrera. Especialmente sabe de arte, y sobremanera de pintura. Lo más llamativo es que poco importa que hablemos de Picasso, frescos rupestres prehistóricos o el menos conocido de los pintores barrocos italianos. De todos conoce mucho.

     Uno y otra devoran cualquier cosa escrita que caiga en sus manos. También afición compartida por ambos, es la jardinería. Diría que la segunda, la primera, los viajes. Eso en el siguiente párrafo. En el jardín de su gigantesca e increíblemente bien situada mansión, hay una de las mejores colecciones de rosales y orquídeas que uno pueda imaginar. Por cierto, digo bien mansión y no chalet, ni siquiera inmenso chalet. Aquello, no sólo por la cantidad de metros cuadrados que les corresponden a cada uno, es más que un chalet enorme. Un dato que puede dar una pequeña idea. El baño del dormitorio principal tiene quince metros cuadrados. No se imaginen ya el vestidor, que tiene una superficie tan llena de ropa como una planta de El Corte Inglés. Del área del dormitorio en sí ni hablamos, sólo imaginamos. Uno de los salones de la planta baja, y no el mayor, tiene 150 metros cuadrados. Impresiona lo mire uno por donde lo mire. A lo que iba, las flores. Las plantas en general y las flores en particular. Dedican tiempo infinito al cuidado de las mismas. No sé cuanto dinero tiene invertido en orquídeas de todos los colores tamaños y especies. Algunas traídas de destinos lejanos y exóticos.. También tienen a ayuda de un jardinero que les ayuda cuando llevan a cabo su principal afición. Por cierto, el servicio de la casa consta de sólo dos señoras, que no sé cuanto tendran que trabajar para mantener toda esa casa limpia. M. es la que cocina.

     La segunda afición es viajar. Han estado en más de 70 países diferentes en todos los Continentes, y en algunos de ellos, como Australia, en más de una decena de ocasiones. Con frecuencia que puede resultar insultante viajan al Caribe o a esquiar donde haya nieve. Por estar han estado hasta en la Antártida. Aquí confieso mi envidia, sana, todo se diga. Viajar me puede. Los destinos más turísticos, y los menos sospechados han sido pisados por sus pies y fotografiados por sus cámaras. A veces incluso pintados por M., quien por cierto le hizo a mi madre un retrato que parece una foto. Quien o tiene todo, es que lo tiene todo… De cada lugar que han visitado traen algún recuerdo que distribuyen por la casa. Decorada con mil cosas de mil países y culturas. Ya se imaginan que pasada.

     Pero lo más importante y último que quiero comentar de M. y F., es su capacidad de conversación y su simpatía. Forrados hasta los dientes, son personas de lo más llano y tratable, que se amoldan a lo que se les ponga por delante. Estan completamente actualizados, metidos de lleno en la sociedad actual. No se han quedado atrás. Bailes estrambóticos  o recurrir al cancionero popular en bodas o conversaciones de arte con Premios Príncipe de Asturias son ejemplos muy divergentes del abanico de posibilidades en el que se mueven. Y es por esto sobretodo, porque son dos extraordinarias personas, por lo que tenía tantas ganas de dedicarles unas líneas.

     Por cierto, he quedado para ir a verles a su mansión. Cuando era niño casi me caigo en una de las fuentes de los jardines delanteros. Esta vez tendré más cuidado. No olvidaré esta anécdota. Me han invitado a chocolate traído de su viaje a Suiza en Semana Santa. Agradable conversación y chocolate, no me puedo resistir. Buenas noches a tod@s.

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Monday, April 23, 2007

Urgencias y menú

     Hoy no ha sido la falta de ganas lo que me hace poner este post a la carrera. Por desgracia algo bien diferente. Hoy que estaba con bastantes ganas de contar algo sobre M. y F., que no son ni M. ni F., sino R. y A., no he podido. Y lo que son las cosas de la vida, he pasado media tarde con ellos sin esperarlo. En Urgencias. He llevado a mi abuela y acabo de llegar ahora mismo, Ni siquiera he cenado.

     Lo primero tranquilizar al personal. No ha sido absolutamente nada. Una ínfima crisis de un temblor funcional que tiene derivado d elos problemas de riego. Mi abuela está como un verdadero cañón intelectual, no se crean. Dueña de dos rodillas de la Seguridad Social, como ella llama a sus prótesis, esta genial. Lo de hoy no es nada más que una molesta sensación de temblor en la cabeza y cuello por el susodicho riego. Para ello toma una medicación recetada por su neurólogo particular, al que verá el Miércoles, y hoy sólo le han dado una pastilla puntual para que dejara de temblar. Lo dicho, nada relevante, algo que ya le ha pasado alguna vez más y de poca importancia en lo que a su salud se refiere. Esto no quita de que nos hayamos pasado un buen puñado de horas en unas urgencias que nunca había visto tan llenas.

     M. estaba, acompañada por F., a la espera de información sobre su madre, de 94 años y aquejada en esta ocasión de un dolor estomacal. Iba a quedarse ingresada en observación. Mañana me informaré. A pesar de que esas salas de los hospitales no son precisamente hogareñas, hemos pasado parte de las horas en conversación lo más amena posible, y que me ayudará para el post de mañana.

     Hoy acabo aquí, este pequeño apaño, con la petición, que no comentario en el blog… de una amiga, que espero no ande pensando en boda. Me ha asegurado que no, pero dudas fundadas me entran cuando pide que desglose el menú del Sábado. Aquí lo tienen. Por cierto, si leído les parece impresionante, comido es el no va más.

Aperitivo de pie en Jardín Musical

Jamón Ibérico de Bellota Joselito

Lomo Ibérico de Bellota Joselito

Brocheta de Gamba en Tempura de Lima

Tosta de Foie fresco y Manzana

Montadito de Pulpo con Aceite y Pimentón

Espuma de Fabada

Croquetas Ibéricas

Rollitos de Salmón y Yogur

Cucharita de Anchoa de San Filippo

 

Bodega

Vino Blanco Enate Chardonnay

Vino Tinto Enate Crianza

Cava Brut Agustí Torelló

 

Menú

Sopa de Mar con Tartar de Pescado y Mariscos

Lubina Salvaje con Mejillón, Berberecho, y Emulsión de Percebe

Solomillo al Foie Fresco con Pastel de Patata, Boletus y Bacon

Brownie con Sorbete de Pera y Cremoso de Chocolate

Café de Colombia

Licores

 

Petit-Fours de Madrugada

 

     Añadir algo más sería pecar. Sobran las palabras. Buenas noches a tod@s.

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Sunday, April 22, 2007

Breve crónica de una gran boda

     Ayer estuve de boda. Ni que decir tiene que por eso no he publicado post. Me hubiera sido literalmente imposible. Primero las carreras por casa, con la camisa, buscando calcetines para estrenar y todo ese largo etcétera de cosas que uno deja para última hora en un día en el que no debiera hacerlo. Por eso supongo que mi padre siempre olvida las gafas.

     Hoy estoy completamente destrozado. Lo de la barra libre es, definitivamente, muy malo para la salud. Muy bueno para el bolsillo y para dar marcha a la fiesta, pero ideal para que mi hígado se haga foie gras al ron. Destripo un poco la boda y voy a seguir haciendo nada tumbado sobre cualquier superficie disponible por casa.

     Se casaron A. y B., de mi edad los dos. Llevan diez años de noviazgo y días atras ya comenté algo sobre ellos. Incluido que tuve que ir a buscar a mi madre a la peluquería. Esa es otra, los cuatro estuvimos en la boda. Muchas y buenas amistades entremezcladas. Lo único que puedo decir es que la boda fue impresionante en todos los sentidos. Creo que una de las mejores a las que he ido en mi vida. Todo fue simple y llanamente perfecto.

     La boda fue de bastante postín. Ropa de marcas muy reconocidas y prestigiosas entre los invitados. Carolina Herrera, Gucci, Pedro del Hierro, Polo Ralph Lauren, Lacoste, Tous, Javier Simorra, Adolfo Dominguez, Josechu Santana, Armani  y una larga lista que no tengo demasiadas ganas de pensar. La ceremonia preciosa y el restaurante donde se celebró el convite, para recordar. El menú lo mejor. Algo verdaderamente increíble. Soberbio, de verdadero lujo, y nada escaso. La novia estaba igualmente hermosa. Pocas novias he visto más guapas. La marcha y el buen rollo envidiable, en ninguna boda he visto bailar a más gente y más animada. Resumiendo, la boda verdaderamente buena.

     Y la verdad que sigo teniendo la cabeza, la garganta y en general el cuerpo bastante cansado como para seguir tecleando. No es astenia, creo que es resaca. Eran las ocho de la mañana cuando llegué a casa después, recuerden de hacer foie al ron. Estoy haciéndome mayor…

     Sólo me faltan fotos para seguri en mi tónica habitual de colgarlas cuando no hay ganas inspiración o ambas dos. Para la próxima. Buenas noches a tod@s.

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Friday, April 20, 2007

Astenia y quejas

     Ya he llegado, y vivo y todo, no me puedo quejar mucho. Es Viernes y aquí estoy. Hecho puré, o más aún, caldo, o simple y mala sopa de sobre de oferta y marca desconocida. Pero aquí estoy delante del ordenador a una hora extraña para mi presencia en el cyberespacio. La culpa la tiene el cansancio acumulado por la suma de muchas menos horas de sueño de las debidas y trabajo a raudales acumulándose por las esquinas. Por las esquinas, por el centro, y para usar esa palabreja que tanto me gusta, por doquier.

     Según los expertos podría también encajárseme dentro del perfil del asténico primaveral. Yo, que ni siquiera, y por muchos años espero, tengo alergia alguna conocida a los millones de alérgenos que pululan a sus anchas en cualquier lugar en esta estación del año, voy y me apunto a la moda de este mal tan en boga. Astenia primaveral. Te levantas como si hubieras ido a correr la maratón de Nueva York de noche. Mis ojos no se abren ni con el Cola-Cao en la boca. Llegué a pensar que estaba empezando a tener conjuntivitis, pero no. Sueño para dar y regalar. Perdón, asténico perdido que me encuentro. No sólo me levanto peor que si hubiera cavado una zanja de 100 metros en las horas de sueño, sino que a partir de ese momento sigo cansando casi hasta por respirar. La cosa no se anima ni con unas cañitas a media tarde en buena compañía. Es más, sentía plomo en mis párpados frente a A. Tanta novedad y tanta ilusión para poco, y no tuvo precisamente que ver el estado de letargo primaveral médicamente descrito. Hasta aquí puedo leer, y quiero contar, aunque seguro que preguntan en abundancia. Que no sea por no intentarlo.

     Por suerte las tareas laborales han llegado a su fin hasta el Lunes. Pienso vaguear cuanto pueda hasta ese mismo día. No sé si ya estoy decididamente mayor, o mi cuerpo manda inequívocas señales de aviso para dormir y descansar. Mañana ya he quedado para tomar algo son S., que aún no tiene su regalo lanzaroteño. Me conozco, saldré, y me quejaré el Domingo, aunque aquí mi misión sea dejar aquí escrito que a no ser que Paula Vázquez, Nuria Roca o alguna otra me dijera que quisieran salir conmigo, no lo haría. Ni siquiera Angelina Jolie, por eso de la diferencia de idioma. Sobremanera si el año que viene emigro a EEUU y me voy a pasar un año oyendo ese inglés apurado.

     Ahora más en serio, haga lo que haga mañana. O mejor dicho, vengan las cervezas que vengan, y hasta el ron, si llega el caso, hoy no me mueve de casa nadie. Me voy a poner el pijama para que se me vayan las posibles ganas, si surgieran. Hablando de mañana. Tengo que ir a recoger a mi madre a la peluquería, porque le da vergüenza que le vean por la calle con el peinado que se va a poner y vestida normal. ¿Porqué? Pues la culpa la tiene la boda a la que asistirá con mi padre por la tarde. Así que allí me presentaré antes de comer a sacarla de incógnito. Pienso que tendrá que hacer la novia para que no la vea nadie hasta el momento justo… Respecto a esto, a A. y B. les deseo lo mejor. Recuerdo cuando empezaron su noviazgo, hace poco más de diez años. Como me ponga a pensar en este tema me deprimo.

     No es que tenga precisamente ganas de casarme. Más bien ninguna. Lo deprimente es que lo tienen todo. Cada uno su carrera y su trabajo estable de acuerdo con sus estudios. Bien remunerado para más señas. Piso con su hipoteca y todo, y cada cual su coche. Para más recochineo tienen para una boda de gran lujo y un viaje de novios de ensueño. Así tiene que ser el peinado de mi madre, y el modelo, cuya falda, con un precio que puede llegar a resultar ofensivo confesar. Y yo, bueno yo. Yo tengo un papel que me ha dado la Universidad y que hasta ha llegado certificado por el Rey que dice que soy Licenciado. Eso y mil parches, por llamarlos así, laborales, para ahorrar cuatro duros, que cuando empiezan a hacer escaso montón, me gasto. El coche porque me lo regalaron, esto para quienes tengan algo que decir. Y que el dinero es de mis padres, no mío, para los que pudieran ir por otro lado.

     Otra vez noto que me quejo, como suele ser habitual, y que el post se asemeja a un puzzle de piezas que es posible no encajen. La afición real se ve reflejada en esta otra afición consistente en darle a las teclas. Muy de mover las manos las dos. Por eso voy a acabar con una extrañeza que descubrí de la que llegaba a casa cruzando un prado. En medio de la verde extensión hay una charca, que yo creía ocasional. Noté al pasar por el camino, que transcurre por uno de sus márgenes, que algo se movía.

     Cual fue mi mayúscula sorpresa al asomarme extrañado por el movimiento y descubrir que aquel agua estancada y eutrofizada estaba llena de extraños crustáceos. Supongo que cangrejos. Lo mismo americanos, que están invadiéndonos que da gusto. A ellos les da, a las especies autóctonas lo dudo. No pude coger ninguno, porque, y raro para mí, no llevaba un bote para guardarlo. El lunes como esta mandado que lo hago. Llevaré el susodicho artrópodo a algún especialista de la Facultad y que me digan de qué especie se trata. Si lo saben, claro. Mañana pretendo volver a visitar la charca. Imagino que allí sigan.

     Y ya nada más, que me voy a hacer algo para cenar. Buenas noches a tod@s.

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Wednesday, April 18, 2007

Los puntos del orden del día son…

     Lo sabía. No me cabía la menor duda, la verdad. No me consideren presuntuoso, además, ya lo había advertido. El post de anoche iba a traer cola. Lo cierto es que ha sido todo muy similar a lo que esperaba. Me han llegado a llamar por teléfono con la excusa de que hacía tiempo que no sabían de mí, pero han acabado preguntándome por el post. He acertado de pleno. Un total de diez lectores y lectoras ha contactado conmigo de algún modo para hablar de mis últimas palabras en el cyberespacio. Sin embargo tan sólo, y de momento han sido únicamente tres personas quienes han dejado comentario escrito. Con la discreción que se espera, todo se diga. He instado a las otras siete a hacerlo. Que si me da vergüenza, que si yo nunca te escribo porque se me da mal, ya lo haces tu bien, mañana lo hago… y lo que se quieran imaginar, hasta alguien que se hizo el sueco en toda regla. Y hasta aquí lo que tiene que ver con el tan comentado tema. Felicitar a quienes ya han comentado y recordar de nuevo a quienes quieran hacerlo que no se priven de hacerlo.

     Otra pregunta sutil y frecuentemente lanzada es aquella que tiene que ver con A. Despejo las dudas, y no sé si hablará más del tema, ya se verá. Mañana hemos quedado para tomar algo y hablar. Bueno de momento hemos quedado, digo yo que algo tomaremos, y fijo que algo hablaremos. No me imagino que dos amantes de la conversación, como cada cual pudo descubrir del otro en Barajas, queden repentinamente mudos. También, si quiere, A. tiene en mí un guía para lugares peculiares en la ciudad. Más que nada porque lo típico y tópico ya lo habrá visto estos días. Tema A. zanjado. Siguiente punto.

     Este post se parece a los puntos que componen el orden del día de las aburridas reuniones de propietarios de la comunidad de vecinos o del Consejo Escolar. No he debido tener suerte ni en uno ni en otro. No soy propietario, para empezar, pero los pocos vecinos del edificio nos llevamos la mar de bien, así que nada de mambo ni riña. El tedio del Consejo Escolar prefiero ni mentarlo.

     La verdad es que hoy siento que estoy cosiendo el post de remiendos de pequeñas historias de relevancia diferente. No todos los días está uno inspirado. Tampoco a diario tiene sólo un par de cuestiones rondándole la cabeza y que opacan al resto. Lo mismo no hace uno esfuerzos para no soltar lo que quería contar al ponerse a teclear.

     El último punto de este orden del post, se lo quiero dedicar, gracias a la conversación por MSN con L., a los resultados del test que cada año realiza una conocida marca de preservativos sobre relaciones sexuales. Abundancia y duración de las mismas y algún que otro dato peculiar. No sé cuanto de cierto o de falso tienen los resultados. Yo tengo sospechas para uno y otro sentidos. Lo único que puedo decir es que da para hablar largo y tendido. Para entretenerse un rato y hasta reírse de los méritos y desgracias propios y ajenos.

     Buenas noches a tod@s.

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Tuesday, April 17, 2007

Mensaje, sueño y llamada

     Sé de antemano que algunos y algunas de los y las que me leen van a reñir, reprender, o decir algo que quizás no quiera escuchar al contar lo que voy a contar esta noche. Me da exactamente igual. Del todo. Me apetece dejar en este espacio de escritura virtual estas palabras.

     Anoche recibí un mensaje. No digo ni a inicial de la mujer que alegró mi noche y me hizo hasta soñar. Para qué, ya ha aparecido en posts anteriores. Elucubren, que tampoco es difícil. Hay un sentimiento que lo ha descrito. Sonó el peculiar tono que tengo en el móvil para mensajes y no tenía ni la menor idea de quien se podía tratar. Con el simple hecho de ver quien era la autora una sonrisa cuajó de dientes mi cara. Sentí un poco más que la primavera estaba llegando. Mientras escribo todo esto siento que estoy siendo un tanto empalagoso y con un barniz de enamorado primaveral. Puede parecer que disimulo mal, pero aseguro que nada más lejos de la realidad.

     El mensaje en cuestión hacía referencia a un hecho un tanto peculiar que me sucedía con frecuencia, y que no pienso desvelar, por pura vergüenza, la verdad. Sólo se lo he confesado a ella. No es una historia ni paranormal ni nada, tampoco me da por esas cosas. Simplemente es peculiar, y me consta que les ocurre a más personas. Anoche le sucedió a ella, y me envió el susodicho mensaje. Y yo hasta tuve un sueño en el que los dos ibamos de noche por la calle y nos ocurría continuamente el que voy a llamar hecho destacable. Yo que suelo soñar con bastante frecuencia, e historias tan truculentas que ni mil intérpretes de sueños podrían interpretar, voy y tengo un sueño sencillo, diáfano y placentero. Ella y yo, yo y ella y el hecho destacable ocurriendo continuamente. Sigue sonando a pareja o amorío, lo sé.

     También me decía que me llamaría hoy. Y no he aguantado, he llamado yo, que por otro lado me sale mucho más económico. Básicamente gratis. Como el grueso de personas con un teléfono a su entera disposición sin que las llamadas le cuesten nada. He marcado el número y hemos estado hablando de lo humano y lo divino una media hora. Aparte de hablar de nuestras vacaciones de Semana Sante, hemos recordado el mensaje de anoche y lo que nos reímos cada uno en nuestra casa, a más distancia de la que debiéramos, al acontecer el hecho peculiar, nos hemos puesto un poco al día y hemos quedado para el Sábado.

     Le daré el detalle que le he traído de Lanzarote. Cada cual siempre le trae al otro algo del lugar que visite. A poder ser algo de artesanía local. Si llegamos a hablar dos minutos más acabo confesando que le he traído. Soy débil y ella me conoce demasiado bien. He resistido y hasta el fin de semana no se enterará.

     Tampoco quiero purgar mi mente mucho más, he contado justo lo que quería decir, a pesar del posible despelleje al que me enfrento. Vuelvo a decir que no me importa. Me guardo para mí lo más importante, la mayor parte, lo fundamental. Esas cosas que ni siquiera alguien que tiende a contarlo todo, como yo, dice. Ese pequeño rincón para uno mismo. Y con estas pequeñas cosas se va la nostalgia.

     Buenas noches a tod@s.

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Sunday, April 15, 2007

Desde el Jueves hasta hoy

     Y aquí estoy otra vez, tras tres jornadas de ausencia que comenzaron el Jueves algo antes de que volara a Madrid con Mercedes Milá. No es que yo conozca personalmente a la famosa periodista, que dicho sea de paso no me importaría lo más mínimo. A mí me gusta mucho. Es más sencillo que todo eso, coincidimos en el mismo vuelo a la capital. No le pude decir nada, y no por ganas, que a mí no me falta precisamente cara dura y un poco de labia, aunque está mal que yo lo diga, pero ya saben quienes me leen y a la vez conocen, que no miento al afirmar esto. Simplemente la distancia que nos separaba dentro del susodicho aparato volador, y que la mujer estaba bien ocupada leyendo y leyendo, me parecieron motivos suficientes como para quedarme en mi asiento.

     Por Madrid anduve tratando asuntos que se suponen importantes. Básicamente esos que me podrían llevar el curso que viene a la Costa Este de los EEUU. También dediqué mi tiempo a compartir charlas y cafés, y lo que no son cafés, con B. y M., que me acogieron en sus casas genialmente situadas con toda la hospitalidad que las caracteriza. Además está el pequeño detalle de que son grandes amigas. Me paseé por las calles, unas gastadas y otras no tanto de la capital. Recorrí andando un buen montón de calles, que ya conozco, pero que me encanta volver a caminar.

     Por supuesto que hubo la parada obligatoria en La Violeta, la tienda de caramelos y bombones de la Plaza de Canalejas famosa por sus violetas escarchadas. Precisamente, y como siempre, eso fue de lo poco material que me traje de la capital. Digo de lo poco, porque una pasada ayer por la mañana por delante de una tienda de chocolate me dejó obnubilado y absorto. A la par que me hizo gastar una cantidad de euros que no me atrevo ni a confesar en diversas formas de chocolates que son puro placer para los sentidos. También me compré un polo en el aeropuerto, que para algo están más rebajados.

     Otra de las cosas que más me gusta de las grandes ciudades, en este caso, Madrid, es el metro. Hay mucha gente que lo detesta, que le huele raro, que tiene miedo a perderse, o simplemente que se siente muy incomoda utilizando este método de transporte. Es justo lo contrario de lo que me ocurre a mí. Me gusta callejear por debajo. Caminar por las estaciones, buscar rutas, ir de un lado a otro de la ciudad bajo tierra. Me siento como hormiga errante que va de destino a destino entre las cavernas de su gruta. Y me gusta.

     Además, en esta ocasión, hubo algo especial en el metro. No conocí a otra eslovaca. Conocer conocí a otra chica, pero en el aeropuerto, de vuelta a casa, pero eso va unos párrafos más abajo. Entre los muchos pululantes del metro, siempre músicos y cantantes, mendigos de diversas nacionalidades y hasta oradores me llamó la atención especialmente uno. Un señor de avanzada edad y poblada barba canosa pidió la atención de los usuarios. Indicó que iba a recitar un poema de Rosalía de Castro para que le diesen una limosna para comer. Hasta ese momento no había prestado atención, pero cuando dijo que se trataba de Negra Sombra, un pequeño respingo me recorrió el espinazo.

Cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me asombras,
a los pies de mis cabezales,
tornas haciéndome mofa.

Cuando imagino que te has ido,
en el mismo sol te me muestras,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que zumba.

Si cantan, eres tú que cantas,
si lloran, eres tú que lloras,
y eres el murmullo del río
y eres la noche y eres la aurora.

En todo estás y tú eres todo,
para mí y en m misma moras,
ni me abandonarás nunca,
sombra que siempre me asombras.

     Podría decir que es una de mis poesías favoritas. Aparte de la canción estrella de Mar Adentro, de Alejandro Amenabar, en versión gallega en la voz de una de las mejores voces, Luz Casal. Cuando la oí así citada, en castellano no pude evitar mirar a la cara a quien la citara, a sus ojos tristes, y darle lo que se merecía. Una pequeña ayuda.

     Descubrí por fin el Mercado de Fuencarral, con toda su alternatividad expuesta en varias plantas. He ido un buen número de veces a Madrid, incluso está a escasos metros de la casa de B. Me lo pasé de puta madre allí dentro, y a la salida otra sorpresa. Esta vez sí que encontré a otra chica, pero ni era eslovaca, ni la del aeropuerto. En medio de la calle Fuencarral, llegando casi a Gran Vía, y mientras hablaba por el móvil, apareció L. Aluciné. L. y yo tenemos una amiga común, M. y no tenía ni la menor idea de que se encontrara de fin de semana en Madrid. Vernos fue estupendo, Los dos andábamos dando una vuelta y solos por la zona, y desde ese momento paseamos en compañía, sorprendiéndonos por el encuentro. Una parada en un Starbucks con terraza, un rato bien largo de charla distendida con chocolate y té, y hasta una lesbiana queriendo ligar nos trajo la tarde del viernes. L. y yo llevábamos sin vernos desde Noviembre, y nos pusimos bastante al día.

     Y por último, y ya para acabar este post que ya tiene bastante que leer, la anécdota del aeropuerto de Barajas. No es que me cachearan, no, que también. Últimamente se está volviendo común que me sobe la policía cuando pito en el arco detector. Tres de las cuatro últimas veces que he volado, todo esto en poco más de dos semanas. Encontré a una mujer. Joven y bella, muy pero que muy bella.

     Nuestro vuelo salía con retraso. Pude darme cuenta y quejarme frente a la pantalla que aseguraba que saldríamos con veinte minutos de retraso, que al final fueron cuarenta. En ese mismo instante, A., que esta vez si que nos presentamos, se giró y me preguntó si estaba en el mismo vuelo que ella. Por supuesto, y desde ese momento no nos separamos. Ella estaba medio muerta de miedo porque era la primera vez que volaba, a una ciudad que no conocía y encima sola. Visitamos las tiendas del aeropuerto y compramos, charlamos, comimos y vinimos juntos hasta casa. Ella está a o más de diez kilómetros de mi casa. Y tengo su número de móvil. Y no cuento más, que ya hay mucho que leer, y seguro que más que imaginar, por ustedes, y por mí mismo.

     Buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente in 22:00:27 | Permalink | Comments (3)

Wednesday, April 11, 2007

Mi chaqueta negra

     Juanes tenía una camisa, lo mío es una chaqueta. Es lo que tiene no vivir en un lugar en el que las horas de sol son más abundantes que la harina en una panadería. Los que estamos más horas bajo rigores climáticos más duros, sin llegar a ser extremos, tampoco puedo quejarme, tenemos chaquetas. Es negra, como imagino ha deducido. Bueno con leer el título del post uno ya se aclara.

     Esta mañana me la he puesto, y por motivos que no recuerdo, he pensado dedicarle un post. La prenda de ropa, que ahora descansa en la percha que tengo colgada de la puerta, ha vivido conmigo un buen montón de horas e incluso algunas aventuras.

     Sin entrar para nada en comparaciones, caigo en la cuenta de que en este post rozo la extravagancia pero que bastante. Casi la locura, ya saben esa frase que asegura que los pobres son locos y los ricos y famosos excéntricos. Lo mismo que el genial poeta chileno Pablo Neruda, que fue capaz en su prolífica obra de dedicar versos al caldillo de congrio o al molusco chileno llamdo comunmente “Loco”, o al mismo vino, el autor de estas líneas homenajea a su chaqueta negra. A ver en que para la cosa.

     Fue un regalo de mi hermano por Navidades de 2005. No sé donde la pudo comprar, ni cuanto pudo costarle. Puedo sin embargo adivinar que no fue precisamente barata, más bien todo lo contrario. De lana y sin ser nada gruesa abriga un montón. Sino que se lo digan a algunos de mis amigos y amigas que la han probado. Y es que si algo caracteriza a esta prenda es el variado número de cuerpos diferentes al mío que ha arropado, a multitud de lugares en la que me he puesto y hasta el par de aventuras que pasamos no hace muchos días.

     Empezando por lo primero. Haciendo rápida memoria creo que se la habrán puesto al menos 6 o 7 amigos y amigas. Destaco la noche de finales de Agosto de fresca fiesta nocturna en la que P., y según sus propias palabras, se parecía a María Teresa Campos con la susodicha prenda. Por nuestra diferente envergadura corporal, P. podía darle un buen cruzado, y se lo daba con un garbo que ni la periodista desaparecida de las mañanas televisivas. A P. le duele un poco esa pérdida, pero si acaso eso lo dejamos para otra entrada. Creo que fue él el primero en conocer las cualidades de arrope y abrigo de la prenda. Habiéndolas destacado siempre que ha tenido oportunidad hasta hoy mismo. 

     Han sido más las fiestas veraniegas en las que me ha acompañado. Por estos lares la temperatura puede llegar a refrescar tanto como para tener que taparse los brazos. Recuerdo especialmente una fiesta en un prado bastante empinado este verano pasado en la que tan sólo debió quedar sin poner la ya mil veces mentada algún camarero y los de la orquesta. Yo aguantaba bien animado por la romería y la rica sidra las temperaturas para muchos bajas, mientras la chaqueta iba cambiando de cuerpos con una frecuencia destacable. No podría decir un número ni aproximado de personas que dicha noche se sintieron cobijadas por una prenda unas cuantas tallas mayor de la suya verdadera.

     Los lugares en los que me ha acompañado no son precisamente pocos. Dejando ya de mano las diferentes fiestas y romerías de prado, o la infinidad de fines de semana en la que me ha acompañado en salidas de fin de semana o nocturnas, mi chaqueta negra ha conocido algunas comunidades del país y hasta países extranjeros. Sin ir más lejos me la llevé a Lanzarote, donde el fresco nocturno me permitió lucirla. Además me ha acompañado en viajes a Madrid, Cuenca, Lugo, León e incluso ha traspasado la frontera lusa y británica. No se puede decir que ha estado precisamente en pocos sitios.

     Por último relatar el par de peripecias en las que se vio envuelta no hace precisamente mucho tiempo. Ni que decir tiempo que esta todo terreno de la moda resiste poco menos que lo que le echen. Muchas veces se ha impregnado de los olores de la noche. Apoyada en mil barras de bar y perchas ha resistido como una valiente. Algunas veces se me ha olvidado, pero vuelvo y allí sigue. También pueden devolvérmela, ya ha pasado. Pero lo más destacable sucedió la noche antes de las vacaciones de Semana Santa.

     Estaba tendida en el tendal exterior de casa, y al ir a cogerla, para plancharla y meterla en mi equipaje de mano, una mezcla de poca habilidad en tal tarea y manos llenas de otras prendas, hizo que se cayera sobre el tendal del piso inferior. Como es de suponer, la vecina no estaba en casa, y no había forma normal de llegar a recoger la chaqueta desde arriba. Tampoco desde abajo, Y por supuesto que tenía la obligación de acompañarme a las Canarias. Mi padre y sus ideas geniales de inventor, que no he heredado, lograron, mediante la unión de la escoba al palo de la fregona, hacer un palo lo suficientemente largo como para alcanzarla. No fue suficiente. La muy cabrona decidió quedar simétricamente colgada, de tal modo que era casi imposible desplazarla hacia un lado u otro. La siguiente idea consistió en agregar al invento anterior una aguja de las de hacer punto doblada. A modo de anzuelo pesca-chaquetas. Justo en el momento en que estaba efectuando la pesca, la vecina abrió la ventana. Acababa de llegar a casa y casi muerta de risa contempló el panorama. La hizo picar el anzuelo y fue rescatada e introducida en la maleta. Cierto es que existe una gran amistad con dicha vecina. Sino no quiero imaginar que habría pensado.

     No teniendo suficiente con este percance, en plena terraza marítima de Playa Blanca. Concretamente en el local en el que conociera a la anónima eslovaca. La prenda de color negro se me deslizó de entre las piernas barandilla abajo, quedando colgada sobre un tejadillo con aspecto de poco seguro del local bajo el pub. No sé si sentí rabia o vergüenza. Al intentar rescatarla con mi mano no hubo nada que hacer. Demasiado lejos, y eso que soy grande, ya lo saben. SIn ninguna duda no iba a dejar que la cosa quedara así. Avisé a la bella joven de ojos verdes y le pedí una escoba o algo para rescatarla. No hizo falta, se asomó, deslizó por la barandilla y me la devolvió. Ahí si que sentí vergüenza. Con la escoba me hubiera servido, pero el gesto gentil me dejó también encantado, y dio pie a conversaciones posteriores. Aunque no me hiciera saber su nombre, al menos supe su procedencia, y creo que la chaqueta tuvo su participación destacable en todo aquello. Desde entonces miro mi chaqueta con más cuidado del que acostumbraba.

     En fin, parece mentira que haya sido de contar tantas cosas sobre algo tan corriente y moliente como una chaqueta negra. Perdón, mí chaqueta negra, que no es cualquier cosa. Ya sé que S. me dirá que vuelvo a utilizar enfáticamente los posesivos para las cosas que me rodeo, pero esta vez lo hago con toda razón, ¿no creen ustedes?

     Buenas tardes a tod@s.

Posted by Purga de mente in 17:50:16 | Permalink | No Comments »