Tuesday, April 17, 2007

Mensaje, sueño y llamada

     Sé de antemano que algunos y algunas de los y las que me leen van a reñir, reprender, o decir algo que quizás no quiera escuchar al contar lo que voy a contar esta noche. Me da exactamente igual. Del todo. Me apetece dejar en este espacio de escritura virtual estas palabras.

     Anoche recibí un mensaje. No digo ni a inicial de la mujer que alegró mi noche y me hizo hasta soñar. Para qué, ya ha aparecido en posts anteriores. Elucubren, que tampoco es difícil. Hay un sentimiento que lo ha descrito. Sonó el peculiar tono que tengo en el móvil para mensajes y no tenía ni la menor idea de quien se podía tratar. Con el simple hecho de ver quien era la autora una sonrisa cuajó de dientes mi cara. Sentí un poco más que la primavera estaba llegando. Mientras escribo todo esto siento que estoy siendo un tanto empalagoso y con un barniz de enamorado primaveral. Puede parecer que disimulo mal, pero aseguro que nada más lejos de la realidad.

     El mensaje en cuestión hacía referencia a un hecho un tanto peculiar que me sucedía con frecuencia, y que no pienso desvelar, por pura vergüenza, la verdad. Sólo se lo he confesado a ella. No es una historia ni paranormal ni nada, tampoco me da por esas cosas. Simplemente es peculiar, y me consta que les ocurre a más personas. Anoche le sucedió a ella, y me envió el susodicho mensaje. Y yo hasta tuve un sueño en el que los dos ibamos de noche por la calle y nos ocurría continuamente el que voy a llamar hecho destacable. Yo que suelo soñar con bastante frecuencia, e historias tan truculentas que ni mil intérpretes de sueños podrían interpretar, voy y tengo un sueño sencillo, diáfano y placentero. Ella y yo, yo y ella y el hecho destacable ocurriendo continuamente. Sigue sonando a pareja o amorío, lo sé.

     También me decía que me llamaría hoy. Y no he aguantado, he llamado yo, que por otro lado me sale mucho más económico. Básicamente gratis. Como el grueso de personas con un teléfono a su entera disposición sin que las llamadas le cuesten nada. He marcado el número y hemos estado hablando de lo humano y lo divino una media hora. Aparte de hablar de nuestras vacaciones de Semana Sante, hemos recordado el mensaje de anoche y lo que nos reímos cada uno en nuestra casa, a más distancia de la que debiéramos, al acontecer el hecho peculiar, nos hemos puesto un poco al día y hemos quedado para el Sábado.

     Le daré el detalle que le he traído de Lanzarote. Cada cual siempre le trae al otro algo del lugar que visite. A poder ser algo de artesanía local. Si llegamos a hablar dos minutos más acabo confesando que le he traído. Soy débil y ella me conoce demasiado bien. He resistido y hasta el fin de semana no se enterará.

     Tampoco quiero purgar mi mente mucho más, he contado justo lo que quería decir, a pesar del posible despelleje al que me enfrento. Vuelvo a decir que no me importa. Me guardo para mí lo más importante, la mayor parte, lo fundamental. Esas cosas que ni siquiera alguien que tiende a contarlo todo, como yo, dice. Ese pequeño rincón para uno mismo. Y con estas pequeñas cosas se va la nostalgia.

     Buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente at 22:38:53 | Permalink | Comments (3)