Friday, April 20, 2007

Astenia y quejas

     Ya he llegado, y vivo y todo, no me puedo quejar mucho. Es Viernes y aquí estoy. Hecho puré, o más aún, caldo, o simple y mala sopa de sobre de oferta y marca desconocida. Pero aquí estoy delante del ordenador a una hora extraña para mi presencia en el cyberespacio. La culpa la tiene el cansancio acumulado por la suma de muchas menos horas de sueño de las debidas y trabajo a raudales acumulándose por las esquinas. Por las esquinas, por el centro, y para usar esa palabreja que tanto me gusta, por doquier.

     Según los expertos podría también encajárseme dentro del perfil del asténico primaveral. Yo, que ni siquiera, y por muchos años espero, tengo alergia alguna conocida a los millones de alérgenos que pululan a sus anchas en cualquier lugar en esta estación del año, voy y me apunto a la moda de este mal tan en boga. Astenia primaveral. Te levantas como si hubieras ido a correr la maratón de Nueva York de noche. Mis ojos no se abren ni con el Cola-Cao en la boca. Llegué a pensar que estaba empezando a tener conjuntivitis, pero no. Sueño para dar y regalar. Perdón, asténico perdido que me encuentro. No sólo me levanto peor que si hubiera cavado una zanja de 100 metros en las horas de sueño, sino que a partir de ese momento sigo cansando casi hasta por respirar. La cosa no se anima ni con unas cañitas a media tarde en buena compañía. Es más, sentía plomo en mis párpados frente a A. Tanta novedad y tanta ilusión para poco, y no tuvo precisamente que ver el estado de letargo primaveral médicamente descrito. Hasta aquí puedo leer, y quiero contar, aunque seguro que preguntan en abundancia. Que no sea por no intentarlo.

     Por suerte las tareas laborales han llegado a su fin hasta el Lunes. Pienso vaguear cuanto pueda hasta ese mismo día. No sé si ya estoy decididamente mayor, o mi cuerpo manda inequívocas señales de aviso para dormir y descansar. Mañana ya he quedado para tomar algo son S., que aún no tiene su regalo lanzaroteño. Me conozco, saldré, y me quejaré el Domingo, aunque aquí mi misión sea dejar aquí escrito que a no ser que Paula Vázquez, Nuria Roca o alguna otra me dijera que quisieran salir conmigo, no lo haría. Ni siquiera Angelina Jolie, por eso de la diferencia de idioma. Sobremanera si el año que viene emigro a EEUU y me voy a pasar un año oyendo ese inglés apurado.

     Ahora más en serio, haga lo que haga mañana. O mejor dicho, vengan las cervezas que vengan, y hasta el ron, si llega el caso, hoy no me mueve de casa nadie. Me voy a poner el pijama para que se me vayan las posibles ganas, si surgieran. Hablando de mañana. Tengo que ir a recoger a mi madre a la peluquería, porque le da vergüenza que le vean por la calle con el peinado que se va a poner y vestida normal. ¿Porqué? Pues la culpa la tiene la boda a la que asistirá con mi padre por la tarde. Así que allí me presentaré antes de comer a sacarla de incógnito. Pienso que tendrá que hacer la novia para que no la vea nadie hasta el momento justo… Respecto a esto, a A. y B. les deseo lo mejor. Recuerdo cuando empezaron su noviazgo, hace poco más de diez años. Como me ponga a pensar en este tema me deprimo.

     No es que tenga precisamente ganas de casarme. Más bien ninguna. Lo deprimente es que lo tienen todo. Cada uno su carrera y su trabajo estable de acuerdo con sus estudios. Bien remunerado para más señas. Piso con su hipoteca y todo, y cada cual su coche. Para más recochineo tienen para una boda de gran lujo y un viaje de novios de ensueño. Así tiene que ser el peinado de mi madre, y el modelo, cuya falda, con un precio que puede llegar a resultar ofensivo confesar. Y yo, bueno yo. Yo tengo un papel que me ha dado la Universidad y que hasta ha llegado certificado por el Rey que dice que soy Licenciado. Eso y mil parches, por llamarlos así, laborales, para ahorrar cuatro duros, que cuando empiezan a hacer escaso montón, me gasto. El coche porque me lo regalaron, esto para quienes tengan algo que decir. Y que el dinero es de mis padres, no mío, para los que pudieran ir por otro lado.

     Otra vez noto que me quejo, como suele ser habitual, y que el post se asemeja a un puzzle de piezas que es posible no encajen. La afición real se ve reflejada en esta otra afición consistente en darle a las teclas. Muy de mover las manos las dos. Por eso voy a acabar con una extrañeza que descubrí de la que llegaba a casa cruzando un prado. En medio de la verde extensión hay una charca, que yo creía ocasional. Noté al pasar por el camino, que transcurre por uno de sus márgenes, que algo se movía.

     Cual fue mi mayúscula sorpresa al asomarme extrañado por el movimiento y descubrir que aquel agua estancada y eutrofizada estaba llena de extraños crustáceos. Supongo que cangrejos. Lo mismo americanos, que están invadiéndonos que da gusto. A ellos les da, a las especies autóctonas lo dudo. No pude coger ninguno, porque, y raro para mí, no llevaba un bote para guardarlo. El lunes como esta mandado que lo hago. Llevaré el susodicho artrópodo a algún especialista de la Facultad y que me digan de qué especie se trata. Si lo saben, claro. Mañana pretendo volver a visitar la charca. Imagino que allí sigan.

     Y ya nada más, que me voy a hacer algo para cenar. Buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente at 20:30:42 | Permalink | Comments (1) »