Friday, April 27, 2007

Agradecimiento y cuento

     Hoy lo primero que quiero hacer es dar las gracias a mis lectores y lectoras. Ayer hicieron posible que superara la barrera de las 120 visitas en un día. Todo un logro y un orgullo para mí. Soy consciente de que esta cifra es más que buena para un blog modesto y para la inmensa minoría, como es el mío. No he dicho a mucha gente que escribo, a los más allegados y que además son medianamente aficionados a la lectura. Tampoco esta muy adornado, y su esqueleto principal son palabras y más palabras blancas sobre fondo oscuro. Sé que no es en muchas ocasiones siquiera apetecible a la vista. Einstein ocupa el lugar que en teoría debería llenar mi cara. Por todo ello, a los anónimos y anónimas, y a quienes se atreven a comentar, muchas gracias.

     Lo siguiente que voy a hacer es dejar volar mi mente y contar a saber qué. Algo seré capaz de hacer para llenar de blancas letras la pantalla. A ver que sale. Esta vez, y por llevar tiempo sin hacerlo, teclearé para contar una historia recién salida de mi imaginación. De nuevo gracias amigos, conocidos y anónimos. Me animáis a seguir purgando mi mente en el cyberespacio.

     Es cierto. Completa y jodidamente cierto. Se casa Susana. Esta mañana cuando me ha llamado al trabajo creí que me caía de la silla. Lo habéis oído perfectamente. Se casa. Me ha llamado cinco minutos antes de salir a tomar el café. Siempre con su intriga y parsimonia la voz nasal por excelencia me hacía saber que tenía que darme una noticia.

     Yo esperaba que hubiera roto con Ismael. Es imbécil. Profundamente imbécil. Vale, sé que atesoro todo el resentimiento del mundo porque dejara a mi hermana, pero aún así. Imbécil. No me he mordido nunca la lengua con Susana para decirle que pensaba yo de semejante cretino. Había dejado a mi hermana porque se aburría, no porque hubiera terceras personas. ¡Ja! Valiente cabrón. La rubita del café dos días después te la acabas de encontrar, ¿no?

     Susana nunca me ha hecho caso. Claro, las lesbianas odiamos a los hombres. Ismael es bueno y sensible. Será con ella. Mi hermana bien jodida que se quedó. Yo no entiendo, ni entenderé jamás, a estas alturas de la vida, rondando la cuarentena, lo tengo claro clarísimo, porqué las heterosexuales se enamoran de los hombres que más les hacen sufrir.

     Y lo peor de todo es que en lugar de haberme alegrado, se me ha revuelto el estómago. Estoy de muy mala leche. Me gustaría decirle a Susana si está en sus cabales. Pero claro, ¡que va a estar!, ¡Está pensando en casarse! Acepto que además de lesbiana soy cuadriculada. No trato de comprender aquello que me parece incomprensible, y sé que estaría bien hacerlo. Pero lo de la boda de Susana e Ismael… no sólo no es incomprensible, ¡Es imposible!

     O dejo de pensar en ello o me voy a volver loca. No pretendo que me comprendan, es que creo que tienen que hacerlo. Los novios no, ellos van a lo suyo, y claro soy como soy, pero no les puedo decir que están locos por hacer semejante tontería. Me voy a plantear no ir a esa boda. Pero claro. Susana y yo somos amigas desde que tenemos cuatro años. Con lo que nos despellejamos las mujeres las unas a las otras, y nosotras resistimos. A decir verdad nadie me ha apoyado más desde que he roto con Cecilia. Pero esto no es el tema.

     No sé que hacer. Ponerme un whisky para empezar. Ni hambre tengo. No estoy siquiera centrada. Empezaría a fumar si tuviera tabaco en casa. Que locura, se casa Susana. Y yo, ¿que hago yo?, ¿voy o no voy?

     ¿Que hago?

Posted by Purga de mente at 22:25:16 | Permalink | Comments (6)