Sunday, May 13, 2007

La vida de profesor

     Hola, por fin puedo publicar algo con un poco más de tiempo. No es muy sencillo cuando sólo tienes conexión a internet desde el Instituto, hago lo que puedo, que ya sé que no es demasiado. Antes de comenzar a desgranar esta semana de cambios y aventura, quisiera dar las gracias a todas las personas que me han felicitado de un modo u otro al comenzar esta nueva andadura. Gracias por estar siempre ahí.

     La semana se me ha pasado rápida, a pesar del montón de kms que he tenido que hacer para ir y luego para volver. Estoy en casa hasta el Martes, ya que en mi nueva ciudad es fiesta local y no hay clases hasta el día 16. Me ha venido la mar de bien, todo se diga. De vuelta a casa me he traído cosas que seguro no voy a necesitar, y me llevaré algunas otras que buena falta me hacen.

     Lo primero destacar lo contento que estoy. Es toda una experiencia, muy positiva en mi caso, y no voy ya sólo al plano económico, que también está la cosa bien remunerada. El ambiente de trabajo es muy bueno, el centro es de reciente construcción, y a pesar de que esté convencido de querer matar a un 1º ESO, no puedo precisamente quejarme del alumnado, con ellos y ellas también me siento contento. Hay gente muy buena y otros que son poco menos que para darles de comer aparte, y que se han concentrado en un solo aula. Puedo, o eso creo, con todo y más de lo que tengo ahora mismo. A pesar de haber tenido que pegar cuatro voces para poner la cosa en su sitio, los que están dispuestos a aprender algo, parecen hacerlo, y eso a mí me hace sentir muy bien.

     Tengo que dar clase en inglés a los chavales de 1º y 3º ESO, y la verdad, me está resultando más sencillo de lo que esperaba al principio. Lo mismo conocer el temario ayuda. A los dos grupos de 2º ESO les doy clase en español, y sin embargo, no me gusta lo que les cuento, es, digamos una parte que no me atrae de las ciencias.

     El horario de trabajo es muy bueno. Sólo entro un día a primera hora, el Viernes, y como contrapunto, salgo a cuarta hora. En total 22 horas en el centro, de las cuales de docencia pura y dura son catorce, si a esto se le suman tres guardias, la tutoría, la hora de visita de padres, un par de reuniones y una hora para preparar prácticas salen los susodichos dos patitos. Con el horario estoy más que contento, la verdad, a pesar de salir un día a las 15:20. Entrar otros tres a las 10:20 hace que compense.

     Pasando ya a un plano menos laboral, indicando que el resto de docentes del centro me ha acogido más que bien, tampoco tengo queja de mi vida el la ciudad de aproximadamente 83.000 habitantes. La gente se muestra aceptablemente amable, y el rollito de la tapita con cada consumición me gusta mucho, las cosas como son. Se puede salir a merendar de cañas. Un par de cañas con sus abundantes tapas y uno mata el gusanillo para un buen rato.

     Vivo en mi propio piso, yo solo. Me lo ha alquilado F., uno de los conserjes del Instituto. Es mucho más grande de lo que necesito, pero el precio hace que merezca la pena a todas luces. No tuve dudas a la hora de dejar el hostal, que todo se diga estaba muy, pero que muy bien. Me desplazo en coche en compañía de F. y su mujer, también trabajadora en el centro. Otras veces voy en transporte público, que no es que sea maravilloso, pero siempre es toda una experiencia.

     Como tengo las tardes libres me dedico a preparar un poco las clases del día siguiente, a cocinar, pasear, y a la sana costumbre de dormir un rato la siesta. Veo la televisión, leo algo, salgo a tomarme algo para comerme la tapa, y francamente, me encuentro muy bien. Hago de perfecto amo de casa, de los que friega a diario y todo, para eso reconozco mis manías.

     Y poca cosa más que contar. Se me nota contento, porque lo estoy, lástima que la cosa no vaya a durar mucho más a estas alturas de curso. No puedo escribir y conectarme todo lo que me gustaría, eso también se nota, pero prometo que haré cuanto pueda. Me divierta más esto que pensar en los cuatro exámenes que tengo que poner.

     Buenas noches a tod@s, y de nuevo, gracias.

Posted by Purga de mente at 21:53:48
Comments

3 Responses to “La vida de profesor”

  1. Serenade says:

    Hola! Bueno ya sabes porqué he tardado tantos días en hacerte un comentario. Me alegra volver a hacerlo, ya lo sabes. Te he dicho por teléfono todo lo que pensaba, y lo contenta que estaba. Es justo que a gente buena le vaya bien, y me hace ilusión poder leerte como siempre.
    Una vez más, felicidades.
    Un besazo!!!

  2. A. says:

    Como para que te quejes, con lo bien que vivís! Si soportar a un jefe que te amargue las mañanas y tardes… jeje, No, ahora en serio, que me alegro un montón de que estes tan contento. Lo mismo si se puede hay que ir a verte, no? Con tanto espacio disponible!!! Tampoco me queda tan lejos como a otros!
    Un saludo!

  3. Lg says:

    A eso se le llama vivir bien. Cuánto me alegro por tí. Qué suerte tienen tus alumnos, que con ese buen humor que tienes seguro que les pones un examen para que aprueben todos (menos el que quieres matar, ese no va a aprobar, lo sé yo).
    ¡Cuídate mucho!
    ¡Un beso!

Leave a Reply