Wednesday, May 23, 2007

Lluvia, cañas, planes y labores del hogar

     Llueve. Llueve y hasta graniza. Como en gran parte de la Península Ibérica llueve a mares. Tremendas tormentas con truenos brutales y relámpagos que llenan de blanca luz este atardecer. Acabo de llegar a casa. He quedado con el frente joven del Instituto, en el que destaca una paisana con la que hago patria a la mínima. M. es profesora de música y también sufre los arrebatos hormonales de mi primer curso de ESO. Aparte de eso, es una chica de lo mejor. Cuando hablamos algunos profesores se nos quedan mirando con cara de susto. No entienden nada y a la par dice que sacamos nuestros acentos más aún de lo que lo hacemos habitualmente.

     En el frente joven del centro destacan otras pocas personas. Cuatro más. Realmente somos cinco, pero el profesor metrosexual de gimnasia no es un ser de nuestro agrado. No lo es del mío, que apenas llevo tiempo tratando con él, como para serlo del resto, que según sus propias palabras lo sufren hace ya demasiado tiempo. No mucho, pero puede ser demasiado cuando no es grata una presencia. Obviando esta natural inconsistencia, constituimos dicho frente cinco hombres y mujeres, que, y naturalmente descartándome por eso de la modestia, son de lo mejor.

     Hemos quedado esta tarde, que no nos encontrábamos especialmente ocupados para tomar unas cañas. Como he dicho acabo de llegar. No se han prolongado demasiado, pero claro, han empezado a las 6 de la tarde y hemos tenido que cobijarnos dentro de los locales. Huir de la terraza ante la primera y gran granizada con la caña en ristre dentro de la cervecería. Como llovía a mares, hemos tenido que pedir otra. Con esa otra, y como siempre una generosa tapa. Un pincho lo llaman por aquí.

     Bebemos a un ritmo que no se puede considerar lento. No hace nada de frío y la cerveza con aperitivos, charla amena y buena compañía facilita las cosas mucho. Yo que soy un conversador abundante, me lo paso de miedo. Caña va, caña viene, las risas van en aumento y la lengua se suelta hasta para criticar, por eso de ser el verdadero deporte nacional, al susodicho docente de Educación Física. Llegamos a ser crueles y nos partimos de la risa. Se nota que tan sólo uno de nosotros supera los treinta. Pasada cierta edad como profesor, lo único que se critica, o mejor dicho, a los únicos, y tema principal de conversación, es el alumnado. Con quien no te llevas de tus compañeros, ni lo mentas.

     Tengo bastante más en lo que pensar y muchas cosas para hacer, como para despedazar fuera de horario a los chavales. A pesar de que ayer tuviera que ponerme más serio de lo que me hubiera gustado. Con todo, reitero que estoy encantado de verdad. Con el ascenso en la lista de interinos sobremanera, todo se diga. Lo mismo que con el sueldo de este mes, que será el más elevado de mi escasa vida laboral.

     Cierto es que ya estoy pensando en darle un buen destino. Quiero irme a Berlín. A ver a I., que emigra para continuar su Doctorado durante el verano a la ciudad alemana. con alojamiento gratis uno se ve liberado de un gasto importante que le permite algún viajecillo de placer. También esta mañana en un correo que me escribía Y. vislumbrábamos la posibilidad de viajar juntos a dicha ciudad. Coincidir en Berlín en casa de una amiga común, y después de más tiempo del que nos gustaría sin vernos, nos ha parecido una idea de lo mejor. Esperemos que pueda cumplirse.

     Y ya poco o nada más que purgar de mí mente por esta ocasión. Ahora que tengo que ejercer de amo de casa emancipado les dejo para hacer la cena, fregar y sacar la ropa de la lavadora para tenderla y planear sesión de plancha, lo que más odio de las labores domésticas, para mañana.

     Buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente at 20:16:45 | Permalink | Comments (2)