Ubicación, cañas y pintura
Sigo reubicándome en mi vida cotidiana. Administrando el abundante tiempo libre que tengo esta temporada. No me cuesta mucho, pero se me hacen extrañas ciertas cuestiones. Estaba yo la mar de contento por tierras manchegas. Espero repetir pronto.
Últimamente me dedico sobretodo a mí. Voy y vengo, salgo y entro. Hago papeles que tengo pendiente, arreglo diversas cosas y compro, sí. Como de costumbre compro cosas, mejor dicho, me las compro. Se me ha metido en el entrecejo una televisión de pantalla plana para mi dormitorio. La actual fue un regalo de Comunión, con lo que, como se imaginan, tras dieciocho años de abundante servicio, bien ha llegado la hora de jubilarse. A pesar de haber sido un regalo de mi abuelo. Eso es lo que me hace dudar.
Donde no he dudado, o al menos he intentado hacerlo poco, es en la óptica. Me he comprado unas nuevas gafas de sol. Soy lo peor, y doy un brillo a la tarjeta de crédito, que cualquier día se me gasta. Menos mal que por una vez he quedado económicamente satisfecho con el trabajo para el Estado.
Aquí también tomo cañas, sin tapa. Hecho de menos los famosos pinchitos de la ciudad que me acogió. A las cosas buenas uno se acostumbra muy rápido, y se desacostumbra demasiado despacio. Esta tarde por ejemplo, mientras el sol calentaba, y yo para no deshidratarme tomaba una cerveza sin alcohol en compañía de J., que tenía pocas o ninguna gana de estudiar en la biblioteca. Dura vida la del estudiante de ingeniería. Al tema, que vuelvo a divagar. Estoy con J. tomando algo y me fijo que en una sala de exposiciones artísticas que tenemos justo enfrente cuelgan cuadros de C. Ya he hablado de ella en un post anterior. Es la madre de mi amigo G. y pintora de fama local y me atrevo a decir que regional.
Hasta allí que fui. Un despertar de los sentidos. Pinta que te deja con la boca abierta. Estuve charlando un buen rato con ella y con su marido. Son un matrimonio de lo mejor. Inteligentes y progresistas con un nivel económico más que bueno. Pero lo que de verdad importa es lo impresionante de la exposición. Obras de arte hechas pintura, o mejor dicho, cómo uno entra en la cuenta de que algunas personas con un pincel y colores hacen arte en mayúsculas.
Sigo vago y tengo hambre, así que por el momento dejo el post aquí. Ya nos vemos. Gracias por leerme a los fieles y a los ocasionales.
Buenas noches a tod@s.