Sunday, June 10, 2007

¡Vivan los novios!

     Ayer estuve de boda. Una gran boda. Creo que es difícil pararlo mejor de lo que lo pasamos anoche. Quien dice anoche dice hasta hoy por la mañana. Naturalmente me encuentro bastante hecho polvo, así que no sé muy bien hasta donde alargaré este post que trata de ser un pequeño homenaje a los ya marido y mujer M. y C., a quienes les deseo lo mejor de corazón.

     M. y yo somos amigos desde hace más de veinte años. Desde un lejano mes de Septiembre de 1986 en el que la educación nos unió en una clase de 1º de EGB. Los primeros juegos, en los que interpretábamos a un coche, un científico loco que lo había creado y un ladrón que pretendía robarlo, siempre eran con M. y con G. Un pequeño grupo de tres que se dedicaba a correr por el patio.

     Anoche salió por supuesto esta anécdota. Como centenares más. Una reunión de un abundante grupo de antiguos compañeros de clase y amigos desde hace mucho es lo que tiene. Las sufridas novias escuchaban con paciencia anécdotas y anécdotas imaginando que fuéramos abuelitos recordando.

     La boda, como dije estuvo muy bien en absolutamente todos los aspectos, aunque tuvo algunos momentos en los que hubo emoción contenida y no tan contenida. Yo mismo confieso que en el momento cumbre del “sí, quiero” recordé a la persona cuya presencia dejaba demasiado hueco esa noche.

     La madre de M. murió hace unos años de cáncer. Después de haber luchado con todas sus fuerzas se fue. Recuerdo aquellos momentos tan duros y aún me respingo. Fue, como digo, la ausencia más fuerte que puso el toque agridulce a todo el día. Presente en las memorias, en los recuerdos, y en las conversaciones de todos los invitados, todos las que la conocimos, en mayor o menos medida la recordamos.

     Hubo alguna lágrima, algún suspiro y contención, porque ante todo un día de boda debe ser un día feliz. Sólo quiero destacar el momento en que la abuela materna de mi amigo se abrazó una vez concluida la ceremonia religiosa a una íntima amiga de la difunta. A mí se me puso un nudo en la garganta, y a uno de mis compañeros de banco le resultó imposible mirar. Sobran más palabras.

     No quiero que este post quede triste, de hecho la boda no lo fue en absoluto. Divertida al máximo. Aprovechamos muy pero que muy bien la barra libre y la música hasta el amanecer. Se bailó, cantó, rió, coreó y creo q a todos nos pareció una gran boda y muy divertida. Creo que por eso tengo tan mal cuerpo ahora mismo, y eso que he mejorado.

     Que les dure siempre y en armonía. Sed felices, os quiero.

     Buenas noches a tod@s.

Posted by Purga de mente at 21:10:57 | Permalink | Comments (2)