Ausencia
Larga ausencia la que he tenido de este espacio en el que purgo mi mente. Demasiado para mi gusto. Unos días por vagancia, lo reconozco, otros porque de verdad no he podido. Muchos días sin poner mis palabras en este espacio que, y aunque por esta etapa, no lo parezca, me gusta rellenar.
Han pasado multitud de cosas en estas jornadas. Buenas y malas. No se preocupen, no pienso contarlo todo. Con lo que me enrollo no sería capaz de dejar de teclear hasta que no me dejara escribir ni un sólo caracter más. Tampoco me acordaría de todo. Puedo y debo resumir.
Quizás lo primero por lo que deba empezar es por mi próximo viaje a tierras alemanas. Me voy una semana a visitar a mi amiga I. a Berlín. La semana que viene volaré a la capital antiguamente separada por un patético muro. No tengo ni la menor idea de alemán. Bueno, tampoco es eso, pero ciertamente creo que no tengo ni el mínimo nivel de comunicación de supervivencia. Haré caso a las recomendaciones de mi padre. Con el dedo índice y un poco de paciencia, cualquiera puede recorrer el mundo tranquilamente y sin necesidad de conocer la lengua del país. A mí me ayudan el inglés y el francés. O eso espero, la verdad.
Después de haber cesado en el puesto de Profesor de Secundaria, al menos hasta Septiembre, y espero que no más, una atractiva remuneración me ha hecho plantearme este viaje. Si tengo alojamiento me ahorro un buen dinero, así que esta oportunidad era buena, y no la voy a desaprovechar. Ya contaré a la vuelta, aunque espero escribir antes de irme.
También he tenido algún momento emocionalmente bajo días atrás. Alguien de quien hablara hace ya muchos posts, y que tuvo la mala idea de morirse el hace unos días más del año volvió a mi mente. Ha vuelto por la celebración del primer aniversario del final de su vida. Sinceramente lo he pasado regular. Me cuesta un poco recordar aquellos momentos, más con el homenaje que se le hizo, y que sin duda ninguna, se merecía. Incluso merece más, a pesar de que el acto fuera grandioso.
Ocurre que existen personas, al menos me ocurre a mí, que uno no acaba de creer que se van. Una hora antes de que no despertara de su siesta había estado con nosotros en casa de mi abuela. Sigo pensando que va a aparecer con su risa y saludo típico. No es que lo viera en el homenaje, en el descubrimiento de de su placa, pero lo imaginaba allí, muerto de vergüenza por ser protagonista de un acto público, que por su discreción hubiera preferido no recibir.
Cambio de tema, que no me apetece ponerme melancólico un fin de semana en el que S. va a invitarme a unas copas. S. es la de siempre, y lo seguirá siendo. Que menos merece alguien que me enseñó a utilizar la palabra querer correctamente, y a utilizar la palabra aprecio también con corrección. El respetable puede flipar cuando digo que compartiría mi vida con ella sin dudarlo, y que ni siquiera la amo. Porque querer y amar son términos muy diferentes. Ahora que lo pienso, habré cambiado de tercio, pero me he metido en un tema peliagudo. Nuevo cambio de tercio, que las cañas de esta tarde con S. han sido más de la cuenta por lo que veo.
Han operado a mi madre el Martes pasado. Nada importante, pero una operación, con lo que eso conlleva. Sobretodo cuando a una mujer hiperactiva por naturaleza le obligan a mantener reposo y tiene un brazo inmovilizado. Yo lo noto en su humor, más que nada porque cargo con la mayor parte de las tareas del hogar que no hace nuestra querida T.
Esta perfectamente de la intervención. Muy sencilla. Además el hecho de que te opere una amiga tuya desde la época del instituto, y que la jefa de enfermeras de quirófano sea íntima ayuda lo suyo. Lo peor es, como he dicho, tener el brazo inmovilizado. Ha sido una operación de tendones, por cierto.
Otra cosa más. No diré muchas más, lo prometo, que ya hay bastante que leer. Tengo un par de entradas para ir a ver al Circo del Sol. Me han costado una cantidad casi pecaminosa. Con esto de ser tacaño para ciertas cosas aún me lo pienso. Sé que va a merecer la pena, pero estoy en una época de más gastos que ingresos.
Se me ha fastidiado la cámara de fotos. La liebre saltó hace unas semanas. Arena en el objetivo, que se ha estropeado. No lo cubre la garantía, claro está. Lo que me repatea es que sólo la llevé un día a la playa en Lanzarote, en el mes de Abril, y hasta ahora no se fastidió. Me tiene también preocupado no poder llevármela a Berlín. Estas reparaciones, además de caras, aprovecho para quejarme, son demasiado lentas.
Y por el momento ya está. Perdonen quienes me siguen tanta ausencia, y gracias por estar ahí. Os quiero, me lo ha enseñado S.
Buenas noches a tod@s.
Hola hola!
Que bien que vuelvas por aquí. Algunas ya estábamos preocupadas, eh!
Ay! esas personas que nos dejan… que difícil resulta a veces sobrellevarlo.
Que lo pases muy bien por Berlín. No uses más d ela cuenta el “Ich liebe dich”, jeje que lo mismo la mujer que te enseñara a “querer” se enfada, jijiji.
Que mamá se recupere muy pronto.
Besines!!!