Wednesday, July 18, 2007

El verano es lo que tiene…

     Sí, es cierto, prometí un post acerca de mi viaje a Berlín hace ya un buen tiempo, pero como ya han leído el título poco más tengo que excusarme. Lo cierto es que además de la vagancia que porto conmigo por el simple hecho de existir, después de aterrizar de tierras germanas tuve una visión muy acerada y me fui a la casa de la playa, donde las conexiones wi-fi no codificadas no existen. Por existir no existen casi ni las redes inalámbricas, pero tampoco tuvo demasiada importancia.

     Este verano que no parece tal por estas tierras del norte español, es el mismo que me ha hecho volver a casa. Me he hartado de tener playa y mar a no más de cien metros y no poder hacer uso y disfrute de ellas. Este verano que parece un otoño con caprichos de sol me ha traído de nuevo al blog. Los escasos días de mar y sol me han dado tiempo para pensar que quiero contar.

     Bueno, me han dado muchas ideas mejor dicho, de tal modo que en este mismo momento en el que tecleo, aún no estoy convencido de como hilvanar las palabras para sacar una historia sin perderme en divagaciones. Tengo ganas de criticar ferozmente a Curri Valenzuela por lo que ha publicado recientemente. Un libro al que paso ganas de llamar basura. Más potente que los enemas contra el estreñimiento. Pero esto sería dar publicidad de algo que no merece la pena, y que particularmente espero caiga en el olvido con una velocidad mayor que la de la luz. Seguro que C., antiguo compañero de trabajo considera la obra excelente. Como ya saben lo mal que me cae semejante personaje, otro día les critico con gusto a él y a la autora del libro, que no me atrevo a llamarla escritora para no ofender.

     Me centro y hablo un poco de Berlín que lo debo y me lo debo, ambas dos. Es una ciudad fascinante. Amplia, llena de espacios verdes, zonas sin edificaciones, grandes avenidas. De arquitectura brillante, donde conviven las antiguas casas de Nikolaiviertel con fascinantes edificios modernos en los que cristal, vidrio y hormigón son materiales más abundantes. Tiene una extensión inmensa y el transporte lleva la mecánica de la puntualidad alemana hasta extremos increíbles.

     Tiene muchas cosas que ver, también que disfrutar. No se pierdan, aunque a mí personalmente me pareció más pequeña de lo que esperaba, la Puerta de Brandemburgo con su cuadriga de cobre oxidado coronándola. Pasear bajo los tilos en Unter den Linden es otra gran experiencia, lo mismo que perderse en el gigantesco jardín de Tiergarten, donde uno pierda la noción de gran ciudad para adentarse en un terreno donde la naturaleza brota con todo su esplendor. Al menos a mí me sorprende el concepto alemán de parque. Dejan crecer las cosas como lo harían en medio de la naturaleza, cuidado únicamente algunos céspedes esenciales.

     El Sony Center y la anexa Plaza de Postdamer rezuman el modernismo de una gran ciudad pinceladas de arquitectura moderna realmente soberbia. Yo recuerdo con especial cariño los enormes cojines que pusieron durante mi estancia en plena plaza, y en la que pasamos unos cuantos minutos reposando tirados en pleno centro berlinés, después de una jornada de mucho caminar. Impresiona ver la cúpula que cubre el Sony Center, el edificio que tuvo que ser desplazado para la construcción de la nueva plaza y el camino que lleva, siguiendo la Ebertstrasse hasta la Puerta de Brandemburgo. Sobretodo cuando uno se encuentra con el impactante Monumento a los Judíos Asesinados de Europa. Una enorme extensión laberíntica de bloques de hormigón, tanto más altos cuanto más se adentra uno en las entrañas de la obra. Hay quienes detestan la obra, a otros nos parece genial.

     Me encantó la Plaza de Marlene Dietrich, con su globo azul metálico y la laguna artificial bajo la que circulan coches en un túnel. No muy lejos de allí se encuentra el Kulturforum, con sus museos y la Filarmónica, donde tuve la suerte de disfrutar de un concierto inigualable una tarde de Viernes. Un poco más al norte, al otro lado de Tiergarten, está El Reichstag, sede del Parlamento Alemán. Edificio maltratado por la II Guerra Mundial y recientemente transformado en icono berlinés por Norman Foster. La cúpula acristalada y abierta en su cumbre, a la que se accede por una serpenteante rampa, hasta llegar a otear el cielo de la capital alemana, puede impresionar, y hasta dejar el corazón en un puño. Grandeza sobre un edificio desde el que se divisa la basta extensión de la ciudad.

     La Plaza Alexander con su Torre de Comunicaciones, bien parecida al Pirulí español, pero en gigante es uno de los lugares más bulliciosos y a la par más encantadores de Berlín. La gran Fuente de Neptuno al final de la plaza es fabulosa. Lo mismo que la vista del Ayuntamiento Rojo de Berlín. Cerca queda en Marx-Engel Forum, con una estatua enorme de ambos personajes históricos.

     Una mención especial merece la Catedral de Berlín, con su tejado verde de cobre oxidado. Merece la pena visitarlo. Sobretodo cuando a uno le enseñan unos turistas gallegos, antiguos emigrantes en el país, cómo se entraba gratis. Otro gran descubrimiento, lo mismo que el enorme órgano y la sala de tumbas. Para rematar esta zona céntrica de Berlín, queda pasear por la Isla de los Museos, con el Bode y el Pergamo al frente. Ver la Universidad Humboldt, la Ópera. Dejarse llevar por el lujo en las galerías más lujosas de Friedrichstrasse y reposar en alguno de los bancos de la Plaza Parisier, mientras la avenida de 17 de Junio se abre paso por medio de Tiergarten, visto a través de los arcos de la Puerta de Brandemburgo.

     Ya hay mucho que leer para este post, no quiero ser tan extenso como en el anterior. Prometo una tercera parte, para comentar las maravillas de otros lugares de la ciudad en la que pasé unos días inolvidables. También procuraré, ya que el tiempo me acompaña, dilatarme menos en la publicación de mis palabras.

     Buenas tardes a tod@s.

Posted by Purga de mente at 15:29:56
Comments

2 Responses to “El verano es lo que tiene…”

  1. Miss Bouvier says:

    Hola!
    No entiendo a santo de q viene lo de Curri Valenzuela, la verdad, pero ya me comentarás de q va ese libro, q me parece q no lo usaras ni para forrar un sofá, eh? jeje
    Por lo demás, anuncias Berlín mejor q las guías! Dan ganas de coger un vuelo, ver la fauna del aerouerto y plantarse allí!
    Un beso!

  2. Anonymous says:

    La foto que he visto por ahí ¿es tuya?

    Lamento no haber estado, pero andamos de vacaciones y no cojo mucho el “aparato”. Bueno, ahora mismo, no cojo ningún “aparato”… snif!

    No me hagas mucho caso, que tengo los estrógenos locos.

    Un saludo.

    P.D. Tengo que conocer Asturias.

    M.

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