Friday, March 16, 2007

Dobles canciones

     Suena en la radio No sé si es amor. Desconozco quien la canta, pero al menos la versión no me parece tan aberrante como alguna de las adaptaciones a otro idioma de canciones originales, que son, han sido y serán grandes éxitos. Hay unos cuantos ejemplos. Hablo de canciones traducidas al español, o castellano, como más gusten. Y como bien he dicho, algunas adaptaciones son aceptables, pero otras, que quieren que les diga, a mi me dan hasta hipoglucemias al escucharlas. Eso sin ser diabético.

     El primer caso el que aún suena. No sé si es amor. Podría buscar quien la interpreta, o esperar a ver si el locutor lo dice, pero la verdad que me importa poco. A pesar de no ser especialmente buena, me quedo con It must have been love de Roxette. Tampoco es una de mis sintonías favoritas, pero aún así, me muestro un tanto purista, y en líneas generales prefiero originales a versiones.

     Otra cosa es, como en el caso de Shakira, con su tema Suerte del álbum Servicio de Lavandería. A la par que por estas tierras sonaba la canción, el gran parte del mundo sonaba Whenever, wherever del Laundry Service. Dos versiones a la misma vez de dos canciones en un álbum de nombre traducido. Quizás en este caso, a pesar de ser tan calcadas, me quede con la versión española, desconociendo si esta, o la inglesa fue la primera planteada. De todos modos este, ya digo, y como saben, es un caso bastante especial.

     Volviendo sin embargo al principio se me ocurren algunos ejemplos más, y por fin, y puntualizo que para este que les escribe, son versiones horrendas. A mi manera surgió en honor al My way de Sinatra. Tema grande entre los grandes que a la manera española debió hacer retorcerse de dolor a Frank Sinatra. Ni siquiera grandes genios vocales, como Il Divo han podido hacer algo importante para rescatarlo de su funesta versión. De la rumbera ya ni hablo. Aunque para gustos colores.

     Con los Beattles se ha hecho verdadero escarnio. Ya sabemos que El submarino amarillo es precisamente el Yellow submarine, que de tanto llamarlo amarillo debió hundirse para siempre jamás. No quiero que piensen que trato de menospreciar a quienes prefieren las canciones traducidas, que los hay. Yo considero que pierden muchas veces su esencia original. Yesterday e Imagine son otro par de casos que no soy siquiera capaz de recordar. Las neuronas me protegen contra semejante ofensa auditiva.

     Albano cantaba hace ya Dios sabe cuanto aquello de Il mondo, que muchos años después Efecto Mariposa rescatara con cambio de ritmo en El Mundo. No, el periódico del señor esposo de la colorista diseñadora todoterreno, no. O decía esto o reventaba. Perdonen la escapada mental. La canción, hablo de la canción que hace relativamente poco tiempo sonaba en un anuncio televisivo, y que digamos salva los papeles por el hecho de haber dejado de ser una balada para tomar un ritmo más intenso y haber tardado bastantes años en versionarse.

     Billy Joel creo que es de los pocos, junto con la Steve Miller Band que no sentirían especialmente emputecidos sus grandes trabajos versionados al español. The Piano Man del primero es defendido por Ana Belén, con traducción al pie de la letra, El hombre del piano, con elegancia y maestría. En todo caso, ya saben que yo prefiero el original. M-Clan arrancó Llamando a la Tierra del tema inglés de la banda de Steve Miller, Serenade. Tampoco puedo decir que no me guste la versión. En este caso más incluso que en la canción anterior.

     En fin, que seguro que muchos más son los temas de los que no me acuerdo ahora de inmediato, y que si lo desean pueden dejarme en los comentarios. Quería referirme solamente a canciones que han sido traducidas, no versionadas.  De esas por el momento no creo que deba comentar nada. Hoy me he quedado a gusto con este post. Hace dos años a estas horas volaba hacia La Habana y me he acordado de que durante mi estancia en Cuba murió Joaquín Luqui. Él, todo un grande, sí que sabía de música. Espero que supiera perdonarme la osadía de este post, hecho por alguien no excesivamente ducho en la materia, de haberlo podido escuchar. Por imaginar que no quede. Nunca.

     Como es pronto, hoy les deseo buenas tardes a tod@s.

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Wednesday, March 14, 2007

100

     El título lo deja bien claro. Este es mi post número cien. Cien historias en ciento veintisiete días. Eso matemáticamente es 0.787 posts diarios. En realidad no quiere decir nada, sólo que he estado más de veinte días en los que no he tecleado nada. Pero eso tampoco importa ahora. Que he llegado al cien.

     El ocho de Noviembre algo se movió en mí con más fuerza que en otras ocasiones anteriores y por fin me arranqué en la escritura en internet. Ya dije entonces que ese era un día muy especial y quien quiera saber porqué sólo tiene que leer aquellas palabras. ya había probado con algunas cosas más escritas sobre papel. O en el caso de que no las llegara a imprimir, en su sustituto digital. Microsoft Word. Pero desde ese día y hasta este mismo momento aquí estoy purgando mi mente y llenando el blanco de palabras. Y sinceramente muy contento de hacerlo.

     No soy especialmente constante. Suelo querer las cosas ya, y en ocasiones, al conseguirlas dejo de mostrar tanto interés. Yo mismo creía que no llegaría a el centenar de entradas. Me lo proponía. Contar algo, lo que fuera. Que hice ese día, mis impresiones o historias, o simplemente relatos que bajan de mi cerebro a internet gracias a estas manos que golpean teclas. De todo hay la verdad. Soy consciente que algunos posts son pesados, aburridos e inertes, pero como un buen padre con sus hijos e hijas, yo los quiero a todos. Si están aquí, por algo es, o al menos por algo fue en su momento. Otros sin embargo me gustan mucho. Más que eso, la verdad. De algunos me siento especialmente satisfecho. No porque me considere bueno en esta tarea, más bien debido a lo bien que me he sentido al relatarlos, o simple y llanamente porque me gusta como han quedado.

     En muy pocas, diría contadas, ocasiones pienso sobre la nueva entrada. Lo común es que me siente y las ideas se vayan ordenando y saliendo poco a poco. Ya se sabe que algunas veces antes que el orden llega lo que la mente purga y no es el orden lo que precisamente reina. Esto ya saben, es perfectamente comprobable. Algunas veces la idea para contar me llega súbitamente. En cualquier momento, en cualquier situación una idea llega y me digo. Para la siguiente historia suelto esto. Lo más frecuente en este caso es que sólo piense de que voy a hablar. No me paro a prepararlo hasta que me siento, normalmente al final del día, hasta que lo tecleo. Es cierto que algunos si han sido algo pensados. Algo quiere decir que de nuevo queda a la improvisación una gran parte. Creo que únicamente he preparado con algo de tiempo un post. Lo he escrito antes y publicado después. Algo de tiempo son un par de días, pero los merecía. Ya ven, y creo que se nota, que lo mismo que estas líneas la mayoría están puestas casi sobre la marcha.

     Hoy no es una jornada en la que me apetece hablar de mucho más. Me ha pasado una cosa muy interesante hace algo más de hora y media, pero eso por si solo es motivo de post posterior. Posiblemente el siguiente, aunque ya aviso que no voy a preparar nada. Irá surgiendo. Mientras la materia gris no se seque, no me canse y me queden algunos minutos así seguirá siendo. Que dure lo que tenga que durar.

     Gracias de nuevo, y en este punto a todos y todas los que en algún momento se han topado con este blog y han dedicado algo de su tiempo en leerlo. Gracias por su tiempo siempre, y por sus comentarios cuando los hacen. Todos ellos son bienvenidos. No pretendo ser leído por masas. Sería una locura hacerlo. A esto dedicamos algo de tiempo no muchas personas. La gente suele saber que es un blog, pero no se preocupan por ello. Incluso hay quienes los crean un buen día y tal cual ha nacido, muere. Yo agradezco a quienes mantienen vivo este espacio al leerlo. Lo más seguro es que, como ya he dicho antes, seguiré escribiendo aunque no me lean o comenten, pero saber que lo hacen, es de lo más gratificante. Al menos para mí.

     Este espacio me ha dado a conocer también a algunas personas, blogueros, que podríamos llamar, aunque yo considere a algunos verdaderos escritores frente a los que me siento un mero tecleador. Me  gusta leer sus espacios siempre que tengo tiempo, y comentarlos con la frecuencia que puedo. A algunos de ellos les he conocido desde que tengo este espacio. Otros siguen en el anonimato más absoluto. En todo caso, de nuevo gracias a todos.

     Por lo demás, lo de siempre, buenas noches a tod@s. Que les vaya bonito.

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Monday, March 12, 2007

Cuatro caras para una moneda

     Francamente querida, me importa un bledo. Ya lo has oído, me da exactamente igual, si tú has decidido ser tan irreverente como Vivien Leigh, yo me muestro todo un Clark Gable. Haz lo que te dé la gana, pero no me metas. Déjame en paz y aprende a vivir la vida sin mí. Ya me he cansado. No estoy dispuesto a gritar, lo que tienes que escuchar te lo puedo decir sin elevar mi tono. No va a ser diferente por eso. Yo me voy, no hace falta alguna que me eches de esta casa que he pagado yo trabajando sin parar durante toda una vida. Me he pasado más horas que nadie en el periódico, pelándome el culo como un mandril en la mesa para llegar a casa y ver tu cara de asco. Adiós Sara, que te vaya bien, que mal no te deseo.

     No grito, simplemente me hago escuchar. Harta estoy de ser siempre abnegada y no levantar la voz. Eso se acabó. Ni Clark Gable ni leches. Ya sé que te importa un bledo. Lleva quince años importándote una mierda cualquier cosa que no tenga que ver con tu trabajo. No me casé con el periodismo, yo quería a ese que no tengo ni idea donde se ha perdido. Ni se te ocurra decir que yo lo he enterrado. Me niego, es la mayor falacia que podría llegar a oír de tus labios. Por más que haya escuchado unas cuantas, comenzando por los falsos te quiero y las caricias ásperas. Yo prefiero que te vaya mal, sí, soy rencorosa, ¿y qué?, ¿acaso importa? A ti no te ha importado nada de lo que me ha ocurrido en los últimos años. Es bonito desearme bien, pero no es sincero. Vete Pedro, por favor, no aguanto más.

     ¡Basta ya por favor!, ¡queréis hacer el favor de dejar de gritar! Es insufrible. Vosotros llevaréis veinte años de matrimonio, pero yo llevo al menos diez viéndoos pelear a diario. Insultaros el uno al otro frente a mí. Y eso es bastante más de la mitad de mi vida. A mí esto también me supera, que os creéis, ¿que soy una niña imbécil? Más os gustaría, lo mismo que mi hermano. Nacho sólo se encierra en su cuarto a llorar cada vez que oye una discusión. Pero eso es lo que menos os importa. Dejaros mal el uno al otro es mucho más interesante, y a nosotros que nos jodan. Y no me importa nada que estéis pensando, ya imagino que ahora os pondréis a gritarme. Os peleareis por mí y por mi hermano, ¿verdad? Si por mí fuera no os escogería a ninguno de los dos. Tengo quince años y me habéis hecho sentir odio. Y ahora tengo ganas de llorar de pura rabia. Pero claro, vosotros a lo vuestro. Que importa que yo no soporte un instante más.

     No, no quiero oír nada, no quiero no quiero. Voy a cantar, o a poner música. Papá y Mamá otra vez a voces, y esta vez Laura se ha puesto a gritar. Me quiero ir, no lo quiero oír, no. Porqué me pasa esto a mí. Yo quiero escapar de este baño. ¿Con quien me quedaré? Se van a separar y yo los quiero a los dos, aunque yo no sé si ellos me quieren a mí. Poco si no hacen más que insultarse y hablar de mí para tirarse los trastos a la cabeza. Que esto se pare ya, por favor, quiero que se acabe ya, y que todo se arregle, ¡por favor!

     Que lástima de historia común en nuestros días, ¿verdad? Nunca he tenido la desgracia de presenciar nada semejante, ni lejanamente parecido a decir verdad. Pero no quisiera verme en la tesitura. Cuatro personas, cuatro versiones de una misma historia llena de cabos sueltos y rincones tan recónditos como negros. Me alegro de que estas palabras sean sólo producto de mi imaginación, y disten infinitamente de la realidad que me rodea. Desde aquí y sin saber si realmente sirven para algo, mis ánimos a quienes si se sientan identificados.

     Buenas noches a tod@s.

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Sunday, March 11, 2007

Mi 11-M

     Esta mañana, cuando me levantaba y encendía la televisión para ir desenredándome del sueño, he visto el acto de inauguración de la nueva escultura o monumento, o como se quiera llamar, en honor a las víctimas en el atentado del 11-M en Madrid. He pensado, he visto, he reflexionado, y lo último que he hecho es recordar que estaba haciendo yo la mañana el la que los trenes volaron por las bombas y España cambió un poco.

     De antemano decir que no pretendo hacer ninguna consideración ni política ni personal del atentado ni de los actos conmemorativos posteriores. Claro está que tengo mis opiniones y pienso algo al respecto, pero no me merece, ni en este caso me apetece explayarme letras y letras en ese tema. Quiero simple y llanamente recordar que hice yo aquel día hoy hace tres años. Es un poco egocéntrico, lo sé. Pero al rememorarlo caigo en la cuenta de lo esgrimido, creo que por un psicólogo, mucho tiempo atrás en un programa televisivo. Las personas solemos recordar lo que hemos hecho en días en los que han ocurrido grandes desgracias, o grandes hechos.

     Y me parece muy cierto. Recuerdo que hacía el once de Septiembre de 2001 con gran claridad. La mañana en la que nació mi hermano y eso que aún no había cumplido los cinco años. La noche en la que murió mi abuelo con pelos y señales. Hasta la comida del día que acabé la carrera. Todo lo que hice esos días y algunos otros más importantes hasta ahora en mi vida.

     Creo que eran las ocho de la mañana cuando me enteré. Estaba desayunando y en unos minutos saldría a trabajar. Al principio las causas se desconocían. Explosión en varios vagones de tren en estaciones de Madrid hacía pocos minutos. Mi compañero de trabajo escuchaba a Luís del Olmo en la radio, quien daba alrededor de las ocho y cuarto, quizás y media las primeras informaciones sobre los fallecidos. Creo recordar siete personas en Atocha y tres en El pozo o Santa Eugenia, no sabría decir ahora cual. De hecho me parece que las primeras noticias que me llegaron hablaban de dos explosiones, no de tres.

     Pronto fueron nueve víctimas, enseguida once. Con el paso del tiempo, los minutos de radio y nuestros kilómetros las informaciones eran cada vez más desesperantes. Más y más muertos. Enseguida creo que se superaba la veintena. Luís del Olmo decía sin cesar, ¡Que barbaridad! Nosotros estábamos ávidos de saber y saber más, lo mismo que ocurre siempre en estas situaciones. Mi nerviosismo se descontroló cuando caí en la cuenta de que A. solía bajar a sus clases en la Universidad en tren. Pregunté al chofer. Gran conocedor de Madrid, y me dijo que las estaciones estaban muy lejos de la línea en la que se desplazaba A.

     No me sirvió de mucho. Me quise calmar pero no fui capaz. En cuanto llegué al Laboratorio, antes de las diez de la mañana me puse a llamar. La primera vez comunicaba, la segunda tuve más suerte y mis nervios se relajaron al oír su voz. Aún estaba en casa. Respiré con alivio. Se había enterado de la noticia por una llamada de su madre. Preocupada como yo, y desde ese momento no había dejado de recibir llamadas para preocuparse por ella. No había bajado a clase porque precisamente ese día tenían una huelga de alumnos en la Universidad Complutense, al menos en su Facultad. A. siempre ha dicho que eso ha ayudado a que el número de víctimas no fuera aún superior.

     Enseguida buscamos una televisión. Allí vimos las primeras imágenes. Sobrecogedoras. Recuerdo especialmente la de un joven apoyado contra un árbol con la cara y la camiseta ensangrentadas llamando por su móvil. El tren volado. Carreras y más carreras. Miedo y angustia. A partir de ese momento imágenes e imágenes y muchos datos, mucha información, pero también mucha incertidumbre y más miedo. Todos sabemos cosas acerca del 11-M.

     No se habló de nada más, o de muy pocas cosas esa jornada. Tampoco en los días posteriores. Al menos yo así lo hice. En mi mente se quedaron clavadas escenas que quisiera no haber visto jamás, y eso que no me encontraba en la zona. Que recuerde haber comido macarrones gratinados y pechuga de pollo empanada y haber pasado la tarde pegado a la televisión es un dato más, por darle razón al psicólogo antes mentado. Lo importante no es precisamente eso.

     Hoy se cumplen tres años de aquella fatídica tragedia, que quizás haya hecho mover algo en este país. Algo en las conciencias, que es donde más afectan las desgracias, y en la sociedad. Y cada uno puede pensar lo que quiera. Yo sólo he querido plasmar mis recuerdos de aquella mañana en la que ojala nadie hubiera despertado y fuera un día en blanco en el calendario.

     Buenas noches a tod@s.

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Friday, March 9, 2007

Para ti

     Hoy es el día. Hoy cumples 27 años, y voy a dedicarte este post. Por eso ayer tenía esa extraña sequía, a la espera de que llegara el nueve de Marzo. He estado dando unas cuantas vueltas a las palabras que teclearía esta noche. Podría contar tantas cosas que gastaría las letras del teclado. Tantos momentos que han arraigado en las neuronas, muchos minutos, horas y días en los que hemos compartido mil historias, aventuras, y lo más complejo de todo, el día a día que conforma la vida.

     Nos conocimos en Octubre de 2000, el clase. Como te lo cuento todo ya sabes que te recuerdo al comienzo de las clases en la Facultad, con tus muletas y esos andares dificultosos. En primer curso también te tuve enfrente. Tu pelo escandalosamente naranja estaba frente a mí. Miraba con cuidado, no me clavaras puñales al descubrir que P. o yo te habíamos cambiado de sitio en esa práctica. No te diste cuenta, y lo agradezco. El destino, o más bien para quienes no creemos demasiado en su existencia, los gustos nos reunieron en 2000, en tercero.

     Recuerdo algunas de las primeras palabras que intercambiamos. Como de costumbre no soportaba ver a alguien que se sentara sin compañía en el aula, y ahí voy yo a dar conversación. Te dije que la profesora que años después se sintiera orgullosa de nosotros y ni dudara en firmar nuestras Tesis, era una pesada. Me había dado clase el año anterior, y no tenía nada que ver con lo que nos encontramos. Decididamente, dar una asignatura con calma y de la que eres un verdadero erudito y apasionado es mucho mejor que verte obligado a contar temas y temas a la carrera. Gracias a ti N. por habernos guiado en el camino.

     Anoche había pensado hacer un listado de cosas que hemos compartido. No me daba con dos folios,  no pretendo extenderme eternamente en este post. He hecho una pelota de papel y bajo mis pies descansan frases inconexas. Me gusta más la espontaneidad del recuerdo al llegar.

     Una noche de viernes coincidimos en el mismo bar, hoy cerrado, bueno, han tirado el edificio, porque fue declarado en ruina. Llevábamos frecuentándolo bastante tiempo, y seguimos haciéndolo hasta que los cascotes decidieron que se habían acabado las risas y las copas, unas veces entrando y saliendo juntos y otras cada cual con los suyos.

     Te recuerdo en una salida de campo a la playa. A recoger algas para el herbario. Supe ese día de la profesión de tu padre, y di ubicación a tu apellido entre una de las familias con más renombre y poderío económico de la ciudad, aunque al recordártelo te pongas de mala leche. No importa, tengo razón. Descubrí que en ese momento sentí sana envidia al saber que ya habías conocido Tailandia. Esa asignatura la tengo pendiente. La camiseta de Alfred J. Quack tampoco se me olvida. Fue la primera de muchas salidas de campo, que nunca excursiones, que hicimos juntos. A partir de este primer momento todos los herbarios, por cierto, los mejores y más completos, fueron hechos a medias, compartidos. Cuando tu apuntabas yo recogía y viceversa. Muchas horas de bus sentados juntos, momentos con sidras, meteduras de pata en charcos, recogida de material, fotos a pleno sol.

     A la memoria me llega ahora un examen que P. tú y yo hicimos clavado. Copiamos que no veas. Nosotros nos ganamos un sobresaliente y el pobre P. sólo un aprobado. Ya suponíamos que el más excéntrico y jovial de cuantos profesores tuve hacía cosas de estas, y se cumplió. Llega también del recuero cuando otra profesora nos comunicó que no podía darnos la Matrícula de Honor porque sólo le permitían dar una. Yo me quedé a cinco centésimas y tú a una décima. Que sentimiento de rabia que acabó en unas cañas una tarde a finales de curso.

     Cañas, cuantas y cuantas cañas y cervezas buenas nos hemos tomado. También vino, como el que pedimos a cargo del curso de verano que hicimos juntos en una comida a la que nos invitó la Universidad. Mañana caerán algunas cañas más, y lo que no son cañas. Me toca pagar la siguiente cena. Hablando de copas no se me puede olvidar la cena de la graduación, con tu desmayo inicial incluido y la escapada que dejó pensando al resto de comensales en plena noche sobre nosotros dos. Todo por un combinado en un bar y unas fotos. Fotos también hubo en el día de la graduación, aunque nunca las he visto, y ya sé que no las veré. Nuestras becas se intercambiaron y no hay constancia gráfica del momento. De ese día no se me olvidará la mayor de cuantas afonías haya tenido. Cinco días para recuperarme del todo. La graduación del año siguiente acabó si cabe aún peor. El vino español fue mucho más de vino que de español, y acabamos haciendo el pino a la entrada de la Facultad. Esta vez con fotos. Sin comentarios.

     Enorme fue también ese siete de Septiembre de 2005. Veintitrés horas juntos. Nervios al principio del día. Primero por mi actuación y luego por no saber ni donde estabas y por tu brillante exposición y defensa posterior. De ahí en adelante cañas, cena, que gran cena. Te daba pudor que te invitara, pero bastante hiciste al pasar todo un fin de semana recogiendo muestras conmigo. Perdidos de la mano de Dios, sin cobertura de móvil, sin teléfono ni televisión, ni siquiera radio, me soportaste setenta y dos horas. Menuda paliza al dominó, y menuda picadura de garrapata. Nuca creí que tendría que desparasitar a nadie.

     La noche a la que me refería en el párrafo anterior acabó bien de día, con un cansancio increíble y una alegría etílica memorable. Tumbados en un banco mientras yo esperaba la llegada de mi tren en la estación. La cabeza sobre tus piernas y un sueño que aplomaba nuestros párpados. Esa noche caímos en la cuenta de lo poco que nos besábamos. Nos desquitamos, todo se diga.

     Noto que hemos invertido muchas horas en fiestas y parrandas varias. Las de verano en el pueblo pegado a mi ciudad. Que comenzaron de cañas a las seis de la tarde y acabaron con la despedida a pie de tren a las nueve y media de la mañana. Por el medio la entrevista de mis padres que soportaste estoica en el sofá de casa, después de tu invitación a la cena. Te daba reparo venir a casa y al final allí estuviste. Pocas veces he tardado tan poco en repararme para salir. Esa fue la noche en la que entre el maíz me descubriste la diferencia entre apreciar y querer. Te dije que te quería y sigue siendo una gran verdad.

     Algún momento complicado nos ha tocado pasar. La muerte de dos personas a las que adorabas por ejemplo, También ese bajón moral como consecuencia de una pérdida de material extremadamente importante para tus investigaciones. Un paseo por el centro de la ciudad y un chocolate caribeño fueron calmando la situación hasta acabar en risas lo que comenzó casi como tragedia. Junto a mí estabas el día en el que un cambio de nota de mano de un profesor competente hizo que acabara la carrera. Tampoco eso se me puede olvidar. Ese día me sentí muy feliz, y ahí estabas.

     Hemos hablado mil veces de algunos de nuestros viajes, los tuyos mucho más impactantes que los míos. Al menos yo no he nadado entre delfines en el Caribe. Siempre llega una postal del lugar en el que estés, lo mismo que siempre está tu mano y tu hombro, justo como los míos. También nos cambiamos detalles de los viajes. Yo siempre llevo uno de ellos conmigo, los otros decoran lugares de nuestros dormitorios, ambos hemos podido verlo.

     Nos hemos recriminado algunas cosas, más bien dicho lo que pensábamos en situaciones un tanto tensas o molestas, pero no nos cierra nadie la boca. Tú me riñes por algunas cosas que hago o digo, como mi excesiva forma de contar las cosas y cierta posesividad con algunos objetos. Yo me pongo del hígado al ver algunos comportamientos tímidos, que siendo sinceros, como algunas de mis rarezas hemos ido modificando, por haber conocido al otro.

     Este post esta quedando eterno y seguramente un tanto pesado, pero para mí es sentimiento puro, pasión. Siguen llegándome a la cabeza mil y una cosas, mil y un momentos, historias, palabras, imágenes. Supongo que me pueda la susodicha pasión. Debería ir cortando, y quizás en alguna ocasión posterior, cuando haya una pequeña sequía mental, algo más acerca de cuanto hemos vivido juntos, cuanto hemos compartido.

     Y aquí es cuando pienso, cuando caigo en la cuenta que desconoces la existencia de este blog. Y creo que por el momento así seguirá siendo. Que no leas mis palabras importa poco, porque me conoces tan bien que soy para ti transparente. Y sabes de antemano que voy a hacer o decir, que puedo contar, que está dentro de mí. Imagino que esto puede sonar a que me gustas y no me atrevo a decírtelo, pero no, no es así. No sería difícil que lo fuera, eres una mujer increíble, y gustas por el simple hecho de existir. Me consta que en muchos hombres que ambos conocemos has despertado esos sentimientos. Yo sin embargo te quiero, ya lo sabes, ya te lo he dicho varias veces. Y te quiero de una forma que no es sencillo explicar. Como dice esa dedicatoria, por ser, por estar, por existir. Y doy gracias de haberte conocido, de que compartamos algo tan hermoso como una verdadera amistad. Tan extraño entre un hombre y una mujer, pero tan real en nuestro caso.

     Sólo y una vez más, como siempre desde lo más hondo de mi corazón, con absoluta sinceridad, me queda decirte GRACIAS.

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Thursday, March 8, 2007

Apañando unas palabras

     Hoy tengo una extraña sequía mental. Llevo desde las nueve de la noche con esta ventana en blanco y no sé muy bien que voy a acabar contando. Mi día ha sido jodidamente rutinario para alguien que aborrece precisamente la susodicha rutina. Lo único medianamente reseñable es que he ido a visitar a una colega de profesión para pedirle un favor a su marido.

     Siempre ha dicho que cuando necesitemos este tipo de favores no dudemos en pedírselos, así que esta mañana fui a hacer lo propio. Cual fue mi sorpresa mayúscula al descubrir que su marido lleva prejubilado desde mediados de Diciembre. El mismo día en que cumplió cincuenta y ocho años abandonó el Aeropuerto para siempre.

     La petición en cuestión es una que le he hecho en unas cuantas ocasiones. J. marido de C. trabajaba en el Aeropuerto como uno de los máximos responsables de Iberia. He pedido una salida de emergencia para un vuelo de unas dos horas y media que tendré que realizar, si no hay algún exitoso cambio, embutido en un asiento con espacio más que escaso para alguien de mi tamaño, en un avión hasta los mismos topes en unos días. La salida de emergencia, como imagino supondrán, no es por miedo. Es por comodidad. Habida cuenta de mi envergadura, un asiento en alguna de las filas cercanas a las puertas, es casi imprescindible. Veré que puedo hacer, por lo demás le deseo a J. que disfrute de su jubilación y le he recomendado a C. un hotel en Baleares al que escaparse que es una pasada.

     La sequía creativa es extraña también porque para mañana, o mejor dicho, para el siguiente post, tengo bien claro de que voy a hablar. Mañana es un día en el que quiero explayarme a gusto. Esperemos que la cosa me quede bien. Rara vez pienso mucho en lo que voy a teclear, pero esta ocasión es diferente.

     Por lo demás poca cosa. He descubierto que el pimiento puede servirse confitado como postre en un restaurante y me he quedado alucinado. Está muy bueno. Tartaleta hojaldrada de pimiento confitado con coulis de frutos rojos y sensación de chocolate. El restaurante se lo imaginan de Nouvelle Cousine y minimalista, es decir, de los que no dudo que sean excepcionales pero que no me gustan. Sin embargo no es así. No vean que bien, y aceptablemente económico se come en la Escuela de Hostelería.

     Confesados este par de pequeños apaños a los que he recurrido algunas veces en mi vida, J. para volar cómodo y este restaurante para quedar bien, me voy a preparar el millar de papeles que mañana tengo que presentar para un asunto oficial nada trascendente. Buenas noches a tod@s.

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Wednesday, March 7, 2007

Navegando por océanos de literatura

     He recibido un encargo pedido como un favor, o un favor que no deja de ser un encargo. Puede verse de ambas maneras. De todos modos al tratarse de algo que me gusta bastante, lo haré encantado. G. me ha encargado que haga unas fichas de mis libros favoritos. Primero me ha dicho de mi libro favorito, pero eso me resulta del todo imposible. Tampoco puedo decidirme por un autor, a pesar de que haya algunos que me gusten mucho. Al final me ha dicho que si hago las fichas de algunas obras mejor. Tampoco somos demasiados quienes colaboramos con gusto en estas pequeñas actividades lúdico-culturales.

     Título de la obra, autor, una breve sinopsis y opinión personal indicando porqué me ha gustado la obra. Seremos varias las personas encargadas de realizar esta tarea. Cuando hagamos referencia a algún libro que no se encuentre en el fondo de la biblioteca se hará lo posible por comprarlo, si los asiduos, una vez observadas las fichas que elaboremos, muestran interés por él.

     La idea es realizar esta pequeña colaboración para exponer al público en la semana del día del libro, del 23 al 27 de Abril. Desconozco si en algún momento debemos de estar presentes quienes elaboremos los documentos informativos. G. sí quiere que nos reunamos previamente, y quizás en esa semana quienes tengamos disponibilidad para hablar entre nosotros, debatir distendidamente acerca de los libros que hemos escogido, y si, como es mi caso, carecemos de vergüenza y nos importa un pimiento hablar en público, hacer una sesión con público para contar a quienes quieran oírnos en directo lo que decimos en las ya mencionadas fichas. Algo que pretende ser interactivo. Evidentemente le he dicho a G. que puede contar conmigo para esto aunque sea yo el único que se ponga en la tarima, junto con los bibliotecarios a departir acerca del tema.

     Imagino, sin saberlo a ciencia cierta, pero imagino que se contará con la colaboración de dos excelentes asociaciones que tenemos en la ciudad. La primera la de amas de casa. Un grupo de mujeres en mayúsculas que mueven Roma con Santiago para sacar adelante cuantas actividades llevan a cabo, por cierto, siempre con notable éxito. Por sus esfuerzos, cierto es que no merecerían menos. La segunda es la asociación de comerciantes, también un grupo bien organizado y muy dispuesto a colaborar con cualquier tipo de actividad en la ciudad. Por supuesto, y aunque con menos cuantía económica de lo que estas actividades lúdico-culturales merecerían, el Ayuntamiento a través de su Consejería de Cultura, bien puede aportar algo. Dinero para fondos, básicamente, aparte de una publicidad.

     Es la primera vez que participo en un acto similar. Por eso espero que se lleve a cabo. Yo por mi parte estoy dispuesto a poner lo que sea necesario de mi parte para que todo llegue a buen puerto. Ilusión y ganas por el momento no me faltan. De hecho ya he empezado a darle vueltas a la cabeza. Mi materia gris anda inmersa en una selección literaria.

     Ayer hablé de alguien que para mí es un grande, Gabriel García Márquez. Imagino que al menos una de las obras que seleccionaré sea suya. Quizás Memoria de mis putas tristes, por muchos motivos que tampoco merece la pena narrar ahora. Le tengo un cariño especial, podría decir. Supongo que con Mi país inventado, de Isabel Allende haga lo mismo. A mi mente se asoman también como elegidos El corazón de la tierra, de Juan Cobos Wilkins; Budapest, de Chico Buarque; La tumba del irlandés, de Mari Pau Domínguez; La dama del alba, de Alejandro Casona; Y de repente, un ángel, de Jaime Bayly; La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca; La mujer de agua, de Carmen Rigalt; El camino de los ingleses, de Antonio Soler y unos cuantos más que por momentos se me van viniendo al pensamiento pero que de momento dejaré apuntados sobre papel, para hacer una selección más fina hasta llegar a tener los elegidos. Pero todo eso será un poco más adelante.

     Buenas noches a tod@s. Y lean, lean siempre.

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Tuesday, March 6, 2007

Gabriel García Márquez

     Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el Coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo. Hoy no se puede empezar de otra forma. Tampoco querría. Y por querer, quiero continuar así. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava a orillas de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

     Hoy hace ochenta años que el pueblo colombiano de Aracataca tuvo la suerte de ver nacer a un grande. Muy muy grande. Gabriel García Márquez. Los amigos le llaman Gabo. Si algún día tuviera la suerte siquiera de coincidir con él en el mismo espacio y al mismo tiempo, para mí sería suficiente. No soy una persona de idolatrías. No son muchos por quienes profeso admiración, pero García Márquez podría ser uno de ellos.

     He leído bastante de lo que ha escrito. No voy a mentir y decir que absolutamente todo. Me gustaría hacerlo, la verdad. Cuando por fin leí los cinco capítulos de Memoria de mis putas tristes, supe que la espera merecía la pena. Hay gente a la que no le gustó demasiado la novela, quizás por su brevedad. Es cierto que uno queda con más ganas de seguir pasando páginas. Como tantas veces la primera frase de la obra se clava en la memoria. El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen. No es precisamente para olvidar.

     El Coronel no tiene quien le escriba, Crónica de una muerte anunciada, El otoño del patriarca, El amor en los tiempos del cólera, Doce cuentos peregrinos, Del amor y otros demonios y Vivir para contarla son obras que han entrado por mis retinas hasta la memoria, y allí se han quedado Bendición Alvarado, Santiago Nasar, Jeremiah de Saint-Amour, Sierva María y Delgadina entre muchos más.

     Gran hombre que a pesar de algunas ideas políticas un tanto excesivas y proposiciones a la lengua que muchos consideran descabelladas. Es inolvidable su imagen con liqui-liqui blanco recogiendo el Nobel. Me gustaría seguir escribiendo y escribiendo muchas cosas de este grandísimo autor. Pero hoy hago caso al refrán que asegura que lo bueno, breve, doblemente bueno. Gabo, con el permiso de quienes le llaman así, o García, como le llama su agente literaria, Carmen Ballcels, es tan bueno que además de mis respetos y elogios, merece la brevedad.

     Buenas noches a tod@s.

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Sunday, March 4, 2007

Gente que he visto

     Recuerdo unas imágenes de unos niños en la tele dando listados de personajes famosos a los que habían visto o conocido en persona. Eran niños que aparecían en algún programa televisivo que sinceramente no recuerdo. Me hizo mucha gracia, y lo que posiblemente sea peor y friky, me hizo pensar a que famosos conozco yo en persona.

     El aburrimiento es lo que tiene. Yo que no soporto la rutina, caigo por desgracia en algunas ocasiones en momentos de mente vacía que trato de llenar rápidamente. Al ver el citado programa no pude evitar recordar personas conocidas y famosas con las que me he cruzado, y con alguna de las cuales pude hablar e incluso tomar un café.

     Hablo en este primer caso de Carmen Alborch. La conocí hace algunos años en la feria del libro de mi ciudad. El mismo día que a Boris Izaguirre, de quien, personalmente no guardo especial buen recuerdo. Altivo como nadie apenas si quería dejarse fotografiar y firmaba con cierto desdén. Imagino que uno no tiene todos los días inspirados. Sin embargo la ex-ministra de cultura, a quien me presentó el fotógrafo oficial del evento, mostró ser una persona de lo más amable y conversadora. El café al que invitó quien nos presentara se alargó casi una hora, hasta que ella se retiró al hotel y yo a mi casa.

     El mismo fotógrafo amigo de la familia, y fotógrafo oficial del evento me presentó en otra ocasión a Antonio Gala. Me sorprendió ver lo moreno y delgado que es. También se mostraba como en un pedestal. Me dio la mano y me dijo un encantado con su voz pausada. Al minuto, don Antonio, como la gente se refería al escritor dejó de mirarme y me quedé con las preguntas dentro.

     Los aeropuertos son un lugar en el que es muy común encontrarse con conocidos y famosos. Echando la mente atrás en alguno de ellos me he encontrado con Esther Cañadas, Mark Van der Loo, Beatriz Carbajal, Anthony Blake,  Sabrina Mahi, Javier de Montini, María Dolores Pradera, Carl Lewis y algunos más que ahora seguro se me escapan.

     Otras veces me los he encontrado por la calle, como Julián Muñoz, Isabel Pantoja, La Veneno, Fernando Romay, Santiago Segura, Paco Lobatón, Leandro Rivera, Carlos Sainz, María José Suárez, Montserrat Caballé. Fernando Hierro, Iván Helguera, Guti, Zidane, Raúl y demás futbolistas camino del autocar que les llevara al hotel. Fernando Alonso, Judy Dench o Emilio Aragón. A los dos últimos me los encontré en un par de centros comerciales en dierentes países.

     Artistas de diversa índole se ven en conciertos o actuaciones. Así tuve delante de mí a Luz Casal, Víctor Manuel y Ana Belén, Offspring, El Canto de Loco, Ana Torroja y Miguél Bosé, Miguel Ríos, Joaquín Sabina, Rosana, Ella Baila Sola, Jarabe de Palo, Malú, Melon Diesel, Pereza, Taxi, Dover, Gloria Stefan, Julieta Benegas, Bebe, El Sueño de Morfeo, Loquillo y los Trogloditas y la inolvidable Lola Herrera el día en el que cumplía veinticinco años de representación de Cinco horas con Mario. Puede que de nuevo se me escapa alguien.

     Fuente de famosos de primera ha sido para mí la entrega de los Premios Príncipe de Asturias a lo largo de varias ediciones. Arantxa Sánchez Vicario, Steffi Graf, Günter Grass, Luc Montagnier, Mary Robinson, Paul Auster, Maya Plisetskaya, Tamara Rojo, Simone Veil, Nélida Piñon, Luis del Olmo, Jose María García, Jose Antonio Camacho, Miguel Indurain, Paul Gasol, Paco de Lucía, Miquel Barceló, Jane Goodall, J.K. Rowling, Susan Sontag, Lula da Silva, Francisco Álvarez-Cascos y Gemma Ruiz, Woody Allen, Daniel Baremboim, Pilar del Castillo, Arthur Miller, Vittorio Gassmann, Manuel Estiarte, Doris Lessing, Barbara Hendricks, Umberto Eco, Leopolodo Calvo-Sotelo, Luis María Ansón, Santiago Calatrava, Emma Bonino, Rigoberta Menchú, Somaly Mam, Francisco Ayala, Mstislav Rostropovich, Yehudi Menuhin, Juan Luis Arsuaga, Pepu Hernández, Matias Prats, Maria Escario, Pablo Carbonell, Arturo Valls, la Infanta Doña Pilar, la princesa Letizia, el Prícipe Felipe y como no, su Majestad la Reina Doña Sofía. Suerte de haber podido estar en ese lugar en los últimos años. Algunos más se me olvidan en este grupo, y seguro que en cuanto lo edite volverán a la mente, pero para muestra un botón. Bueno, una caja de botones en este caso.

     Y creo que quedan unos pocos más en el tintero, pero poco tiempo me queda ya, y bastante tedioso resulta de leer este post con tanto nombre. De hecho ya caigo en la cuenta de diversos nombres más. Pero esta noche ya ha dado de sí lo suyo. Buenas noches a tod@s.

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Saturday, March 3, 2007

Encadenando párrafos

     Veo el eclipse de luna desde la ventana de la habitación en este preciso momento. A la luna le falta un trozo considerable, aunque las nubes que van pasando engañan a la vista más de la cuenta de vez en cuando. Quiero hacer una foto, pero soy bastante torpe para este asunto, la verdad. Pocas veces tengo buenas instantáneas, pero también, y sea o no presuntuoso, son geniales.

     Por pedir, quisiera hacer una foto similar a una que guardo desde hace tiempo del último eclipse de sol que se vio en España. En aquella ocasión salimos de los laboratorios a la gran explanada delante de la facultad provistos de cristales de soldadura homologados y gafas de óptica para la ocasión. La precaución ante todo. Recuerdo el extraño viento que salió cuando todo se iba cubriendo de un cierto tono anaranjado y una notoria bajada de intensidad lumínica. Me hace gracia recordar las miradas que nos echaban varios viandantes al ver a todo ese conjunto de batas blancas preparados para el eclipse. Recordaré el momento, aunque la fecha ya me baile en la memoria.

     La foto del eclipse solar de esta ocasión está guardada en orden alfabético justo detrás de las últimas fotos que me ha enviado F. desde República Dominicana, donde vive desde hace unos pocos años, y donde se dedica a la fotografía profesional. Estas instantáneas son preciosas. Algunas de ellas saben a poesía retenida en megapíxeles. Otras dan buena cuenta de los contrastes del país. Niños en la calle se alternan con lujo asiático de grandes resorts. Mar Caribe con oleaje en playas no turísticas y jacuzzies gigantes en habitaciones de hotel. Con el permiso de F. y habida cuenta de su autoría vean el ejemplo, la imagen que personalmente más me gusta y que a la vez deja la intimidad de quienes aparecen a salvo. Me parece fascinante.

 

     Siguiendo con este post de ideas enlazadas, al ver la arena recuerdo la película que viera días atrás. Arena en los bolsillos, y la importancia que esta tiene en la vida de los cuatro adolescentes que la protagonizan. Una historia que perfectamente puede ocurrir. Si no la han visto y tienen ocasión, háganlo. Es una gran película que a mi entender, merece la pena ver.  Los actores geniales, precisamente por su espontaneidad y el guión soberbio por su realidad social.

     Mientras veía la película me llamó B. quien me tuvo diecisiete minutos en conversación. Tal dato no tendría la más minima importancia sino fuera porque las cuatro últimas llamadas que me han hecho amigos, han durado exactamente cada una diecisiete minutos y algunos segundos. Sé que no deja de ser una casualidad, pero, precisamente por serlo, me gusta deja aquí constancia de ello.

     La última conversación con esa duración ha sido con S. esta tarde, a quien en escasos días me tocará felicitar de nuevo, por algo distinta a una de las noticias que me quería dar. Va a ser tía. Se le notaba contenta, es más, yo lo estoy porque ella lo vaya a ser. Su hermana tras algunos años casada, ha decidido dar el primer nieto a sus padres. Nieto o nieta, quien sabe. Que venga bien, eso es lo que importa. S. va a ser una gran tía, esto lo sabe uno porque por encima de todas las cosas es una gran persona a quien quiero mucho. No en vano gracias a ella aprendí la diferencia entre apreciar y querer una noche de verano que duró catorce horas. Enhorabuena.

     Y hasta aquí han llegado los eslabones en forma de párrafos de este post asemejado a una cadena. Buenas noches a tod@s. Que les vaya bonito.

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